Josu Ternera es escoltado por la policía en su traslado a la prisión de Bonneville (Francia) - AFP / Vídeo: El exjefe de ETA 'Josu Ternera' vivía solo en un refugio situado en Saint Gervais les Bains

La guarida imposible del asesino en los Alpes

La obsesión por la seguridad llevó a Josu Ternera, o a quienes le aconsejaron, a buscar el lugar más apartado

Saint Nicolas de Véroce (Francia) Actualizado: Guardar
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La inteligencia o la fortuna de la Guardia Civil y los servicios de inteligencia franceses llevó a detener a Josu Ternera el pasado jueves en la localidad francesa de Sallanches. Un parking grande, abierto, del que sería imposible escapar a pie. Porque si la operación «Infancia Robada» se hubiera desarrollado en la cabaña en la que malvivía el etarra, el éxito hubiera sido mucho más complicado.

Y la primera dificultad hubiera sido localizar la casa, la cachorna en la que se escondía el terrorista, difícil de encontrar incluso para los propios habitantes de la zona. La persona o personas que le aconsejaron aquel lugar sabía qué se hacía y sabía de las obsesiones de seguridad que tenía Ternera desde hacía muchos años. Alguien que no conoce muy bien aquel terreno se puede perder en la multitud de rutas que parten de allí.

Sallanches es la ciudad que, pese a contar con tan solo 16.000 habitantes, concentra la mayor parte de los servicios de esta comarca situada entre Italia y Suiza. Desde el hospital más importante, donde fue detenido Josu Ternera, hasta los restaurantes de comida rápida que son anunciados en las localidades de alrededor. Dentro de esta comarca se encuentra la localidad de Saint Gervais-Les Bains, un pueblo de algo más de 5.000 habitantes que da nombre al valle, aunque esté recorrido por el río Arve, y que presume de ser el pueblo más alto de Francia. De hecho, esta tal la extensión de este municipio que en su término se encuentra el Mont Blanc.

Pero este municipio está formado por distintas pedanías. Una de ellas es la localidad de Saint Nicolas de Véroce, que apenas llega a los 250 habitantes. Y dentro de este pequeño enclave está la estación de esquí de Saint Gervais, situado en el Plateau de la Croix, que reúne unas ocho o diez casas. Y en los terrenos que rodean esta estación de esquí se localizan infinidad de casas y cabañas que a duras penas se asoman entre los interminables abetos que abrigan la montaña. Un lugar ideal para esconderse… para desconectar o para inspirarse. En una de esas cabañas, después de un maltrecho camino castigado por la nieve, la lluvia y la eterna humedad se encuentra la cabaña en la que se ocultaba Ternera.

«¿Un terrorista?, ¿Aquí?»

De hecho, ni muchos de los vecinos de esos caminos, cortados por continuos regachos, conocían la existencia de un personaje, escritor venezolano en la ficción, como Josu Ternera. «¿Un terrorista? ¿Aquí?» responde una joven vecina de una de las casas que rodean la estación de esquí. El periodista de ABC le advierte de que ya ha sido detenido. Pero, aún con todo, la joven contesta aliviada que este domingo regresará a su vivienda habitual.

Manifestación, ayer, en Miraballes (Vizcaya) por la libertad de Josu Ternera
Manifestación, ayer, en Miraballes (Vizcaya) por la libertad de Josu Ternera - AFP

«Yo no sé nada, acabo de llegar», responde una señora que se afana en cortar leña para calentar otra de esas cabañas. Unos obreros que no pueden protegerse del frío que extiende la niebla de las alturas sí que han oído de la existencia de un terrorista en las inmediaciones. «Por allí» responden.

Y es que la detención de Josu Ternera el pasado jueves ha sacado del anonimato la desconocida localidad de Saint Nicolás de Véroce. Por eso, otro vecino, el único que queda por preguntar en ese puñado de casas que rodean la inhóspita estación de esquí, se limita a barruntar palabras posiblemente malsonantes de las que sólo se le distingue «periodistas».

Esa zona de los Alpes franceses se escondía en la notoriedad de Chamonix y del Mont Blanc. Por eso no ha sentado bien que la detención del terrorista más sanguinario que quedaba en libertad llenara aquello de periodistas. «Él dijo que era escritor, y que era venezolano. No teníamos por qué no creerle», responde un hombre de una cierta edad que camina por las calles de Saint Nicolás de Véroce.

De hecho, asegura que fue el propio Josu Ternera quien se adelantó a las preguntas de los vecinos. Si anunciaba por sí mismo su falsa identidad, evitaba chismorreos incómodos que podrían menguar su seguridad. Tampoco debía de ser mucho más explícito, pero su acento y algunos rasgos físicos propio de muchos vascos, le podían delatar. Según este mismo vecino, aunque hablaba un francés fluido, se le notaba cierto deje extranjero. «Aunque no tanto como el tuyo», señala al periodista. Ternera ha vivido más años en Francia que en España, por lo que domina el idioma vecino.

Otra señora asegura que no bajaba demasiado por el pueblo. Tampoco hay mucho que hacer en esas casas. «Supongo que iría a comprar en Saint Gervais. O a Sallanches», apunta. Porque tampoco hay demasiado que comprar allí. Incluso para tomar un simple café, la señora apunta, «tendrás que ir a Saint Gervais».

Aunque nadie lo apunta, también es posible que sus contactos le proporcionaran o le ayudaran a realizar la compra. Al menos uno de ellos le llevó el jueves al hospital de Sanchelles. Porque Josu Ternera extremaba las medidas de seguridad. Madrugaba para dar largos paseos por las montañas. Incluso para que fueran a buscarle, tenían que dar un paseo hasta la estación de esquí, porque llegar a su cabaña en coche es imposible. De hecho, esos madrugones le salvaron de ser detenido en el año 2013 en los Pirineos cuando la policía francesa acudió a otra cabaña en la que se escondía y solo encontró a la que entonces era su pareja.

También tal vez por eso mismo, el pasado jueves fue detenido con una gran mochila. Ternera estaba siempre dispuesto a escapar, pero en esta ocasión, su disposición y el escondrijo que encontró, o le encontraron, en los Alpes, no fueron suficiente.