Preocupa el furor desatado en Japón por la adquisición de nutrias como mascotas
Preocupa el furor desatado en Japón por la adquisición de nutrias como mascotas - TRAFFIC

Preocupa el furor desatado en Japón por la adquisición de nutrias como mascotas

Traffic y WWF alertan sobre el aumento en el contrabando, a veces ilegal, de estos animales desde el sudeste de Asia, así como del incremento en los casos de comercio nacional no regulado de esta especie invasora

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La creciente demanda de nutrias en Japón ha provocado un aumento en el contrabando de estos animales desde el sudeste de Asia, así como un incremento en los casos de comercio nacional no regulado de esta especie invasora, alerta un informe publicado recientemente por las organizaciones Traffic y WWF.

«La televisión, probablemente, ha extendido la errónea impresión de que las nutrias son mascotas más adecuadas de lo que en realidad son», subrayan los autores. Un argumento que respalda la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que insiste en que «no conviene olvidar que hablamos de pequeños carnívoros».

El estudio identificó a una veintena de propietarios privados de nutrias con un gran número de seguidores en las redes sociales. Todos aseguraban haber adquirido estos animales después de ver en diferentes programas de televisión cómo varias celebridades niponas criaban en casa a sus nutrias y viajaban con ellas.

La popularidad de las nutrias que albergan los zoológicos y acuarios de Japón también se ha acrecentado en los últimos tiempos; celebrándose, incluso, «elecciones online de las nutrias favoritas del público».

El número de los denominados «cafés de nutrias» (establecimientos de restauración donde se admiten a estos animales o que pertenecen, directamente, a los propietarios del local, para que los usuarios les acaricien y alimenten a cambio de una tarifa) también han prosperado en las principales ciudades del país, como Tokio.

Japón cuenta, aseguran Traffic y WWF, con una dilatada «mala reputación» en lo que a ser un mercado importante para mascotas exóticas se refiere. En el país se comercializan -a veces de manera fraudulenta- especies raras y amenazadas de distintos taxones sin que sus compradores aprecien el grave impacto potencial que sus deseos operan en el medio ambiente. Ambas ONG citan, en concreto, el caso reciente del mapache boreal, introducido desde América del Norte como mascota en la década de 1970. Su popularidad llegó tras protagonizar una serie de dibujos animados emitida por una cadena de televisión nacional. Pero después se sucedieron los escapes fortuitos y/o las liberaraciones deliberadas al medio natural de estos animales, los cuales habían pasado a convertirse en una molestia para sus dueños. Los mapaches boreales han dañado los ecosistemas y cultivos agrícolas, así como a las personas (a través de la transmisión de enfermedades como la rabia). Además, es conocido que las especies invasoras compiten con y depredan a las nativas.

Por todo ello, los expertos han pedido más responsabilidad social a los ciudadanos japoneses y han solicitado, del mismo modo, a las autoridades y al poder judicial que actúen para prevenir y desalentar las operaciones de contrabando de nutrias, el seguimiento más próximo y riguroso de las instalaciones de cría en los países de origen, como Tailandia, y una mejor regulación del comercio nacional de especies no autóctonas, tanto para las que acojan los zoos como las que pasen a formar parte de unidades familiares. A las compañías de medios masivos, por último, también les han instado a reconsiderar su papel crucial a la hora de alentar la demanda de mascotas exóticas.