Las 5 medusas más peligrosas que albergan las aguas españolas
Las 5 medusas más peligrosas que albergan las aguas españolas - OCEANA

Las medusas más peligrosas que albergan las aguas españolas

Los ejemplares de estas cinco especies son abundantes en el Mediterráneo o Atlántico y poseen un potente veneno

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Los usos y actividades que los seres humanos desarrollamos en la actualidad están interfiriendo en el equilibrio de los mares y los océanos; propiciando, por ejemplo, la expansión y proliferación de las medusas.

Las poblaciones de los grandes depredadores de las medusas, como las tortugas marinas y los túnidos, han experimentado una drástica disminución por la sobrepesca que soporta el litoral español.

Los factores ambientales, como el aumento de la temperatura, también están influyendo en la proliferación de los enjambres de medusas, lo que dificulta su predicción y seguimiento.

Desde el punto de vista económico, sectores como el turismo y la pesca, se están viendo afectados por tal coyuntura. De igual modo, deben considerarse, explican desde los ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación y para la Transición Ecológica, los efectos sanitarios derivados de las picaduras de medusas, así como la alarma social que suscitan las noticias sobre la «excesiva» aparición de numerosísima cantidad de estos primitivos seres a lo largo de los miles de kilómetros que ocupa la costa española.

¿Qué hago si me pica una medusa?

La situación geográfica de España, entre el Atlántico y el Mediterráneo, favorece que proliferen en el medio marino una gran diversidad de especies, incluidas las medusas. A continuación te presentamos las cinco más peligrosas y abundantes en nuestras aguas.

1. Rhizostoma pulmo

Rhizostoma pulmo
Rhizostoma pulmo - MAPAMA

Rhizostoma pulmo, o comúnmente denominada aguaviva, es una medusa frecuente en aguas del mar Mediterráneo y del océano Atlántico.

Su peligrosidad es media ya que, aunque no produce cuadros dermatológicos graves, se pueden producir irritaciones por contacto directo con estas medusas o con los fragmentos de tentáculos liberados en aguas de zonas costeras cerradas a mar abierto.

2. Pelagia noctiluca

Pelagia noctiluca
Pelagia noctiluca - MAPAMA

La Pelagia noctiluca es una medusa luminiscente también abundante tanto en el océano Atlántico como en el mar Mediterráneo.

Su peligrosidad es alta porque, dada la longitud de sus tentáculos, puede afectar a una superficie amplia de piel, produciendo irritaciones y escozor e, incluso, abriendo heridas que podrían infectarse si no se tratan de forma adecuada. El efecto de su veneno, además, puede, del mismo modo, originar problemas respiratorios, cardiovasculares y dermatológicos que pueden prolongarse durante semanas o meses, advierten desde los ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación y para la Transición Ecológica.

3. Carybdea marsupialis

Carybdea marsupialis
Carybdea marsupialis - CSIC

En la última década la Carybdea marsupialis o «avispón marino» ha sido observada en varios puntos del mar Mediterráneo. E incluso se han registrado apariciones masivas en zonas costeras, como en el litoral de Dénia (Alicante) durante el verano de 2008. Un hecho especialmente llamativo, pues la especie habita a profundidades próximas a los 20 metros.

Su peligrosidad es muy alta: la picadura de esta cubomedusa provoca dermatitis severa y otros síntomas moderados que, según la sensibilidad de la víctima y la superficie afectada, puede llegar, incluso a comprometer su vida.

4. Chrysaora hysoscella

Chrysaora hysoscella
Chrysaora hysoscella - MAPAMA

La Chrysaora hysoscella es una medusa relativamente frecuente en el mar Mediterráneo y el océano Atlántico que, en ocasiones, forma enjambres.

Su peligrosidad es elevada debido al quemazón derivado de su picadura. De inmediato aparecen lesiones dermatológicas, produciéndose verdugones que pueden tardar bastante tiempo en desaparecer.

5. Physalia physalis

Physalia physalis
Physalia physalis - MAPAMA

La Physalia physalis o carabela portuguesa es una medusa típica de las aguas templadas del océano Atlántico; aunque ocasionalmente se puede ver en el mar Mediterráneo.

Su peligrosidad es muy elevada como consecuencia de su potente veneno. Tras la picadura, se puede sufrir, en algunas situaciones, un intenso dolor seguido de un shock (que puede poner en riesgo a la víctima, pudiendo ésta ahogarse).