Granulado de neumáticos para restaurar el castillo de Utrera
Granulado de neumáticos para restaurar el castillo de Utrera

Granulado de neumáticos para restaurar un castillo

Utrera apuesta por reconstruir parte de esta fortaleza con materiales procedentes del reciclado de ruedas

Charo Barroso
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Situado en lo alto de un cerro y construido sobre los restos de una antigua torre árabe, los orígenes del castillo de Utrera se remontan a 1264. Con el tiempo ha ido sufriendo sucesivas devastaciones hasta su abandono total y no fue hasta 1915 cuando se inicia una recuperación que culmina en 1981. Ahora, el ayuntamiento apuesta por convertirlo en un valor turístico y social, y continúa unas labores de restauración que corren a cargo de Antonio Jaramillo, catedrático de Ingeniería del Terreno, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Y para ello, ha apostado por el uso de granulado de NFVU (neumáticos al final de su vida útil) para resolver los problemas de contención de los muros y que ha contado con la ayuda de SIGNUS. «El patio principal del castillo, la plaza de armas, presenta una diferencia de altura de siete metros con respecto a la parte baja de la fortaleza. Los muros que lo sujetan son antiguos y para que trabajen menos se ha cambiado la grava por neumático granulado, que pesa la mitad. Estamos quitando toneladas de peso contra los muros», explica este catedrático, para quien «la gran conductividad hidráulica que tiene este material es otra de las grandes ventaja porque filtra de manera excelente el agua».

Ventaja ambiental

El único aspecto en el que se ha tenido especial cuidado «es en el hecho de que no puede ser utilizado en profundidades de masa y solo con un espesor máximo de tres metros; por una cuestión de seguridad en caso de fuego, pero lo hemos resuelto de manera sencilla, separándolos con tierra», puntualiza Jaramillo, para quien la utilización de este material tiene además ventajas a nivel ambiental: «No extraemos la grava y no se genera impacto en el ecosistema, como ocurriría si se abriera una cantera en el río Guadalquivir. Y lo que es mucho mejor, se reutiliza apostando por la economía circular y evitando la huella de carbono que generan los materiales».

Una apuesta que Jaramillo también ha querido llevar hasta la urbanización de Los Cármenes del Mar para solucionar los problemas de deslizamiento de terreno que afectan a 400 viviendas. «En un terreno inclinado que tiende a caerse por deslizamiento, la solución es poner el granulado de neumático en la parte de arriba para que pese menos, de modo que no hay que usar hormigón». Tiene la mitad de densidad que los áridos y pesa el 50% menos.

Y para ahondar en las posibilidades de utilizar materiales reciclados para la arquitectura, Jaramillo dirige la tesis doctoral de dos alumnas, Elizabeth Contreras, ingeniera civil mexicana y María Anguita, arquitecta de Sevilla: «Los ensayos nos han demostrado que el granulado de neumático a aunque pesa poco tiene cohesión y un ángulo de rozamiento muy similar a otros materiales más utilizados como la grava», dice.

Potencial de la ingeniería civil

En cuanto al coste, Leticia Saiz, directora de desarrollo e Innovacion de SIGNUS, precisa que «el coste es muy similar al de la grava. En el castillo de Utrera ha resultado un poco más alto porque se ha utilizado granulado de dos a siete centímetros, sin telas ni elementos metálicos, porque se quieren evitar problemas de óxido». Desde su departamento se trabaja en una búsqueda constante de nuevas aplicaciones además de la mejora de las ya consolidadas. «El potencial del neumático reciclado es enorme y su aplicación en ingeniería civil muy interesante. Ahora solo falta la implicación de un sector que es bastante conservador, a pesar de que cada día hay más empresas concienciadas e implicadas en la protección del medio ambiente y el reciclaje.