La contaminación del aire también derrite los glaciares
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La contaminación del aire también derrite los glaciares

«Hoy en día, no hay glaciares en la Tierra donde no se pueda detectar la deposición atmosférica de origen antropogénico», advierten los expertos

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«Los glaciares reciben elementos traza exclusivamente de la atmósfera y, por lo tanto, pueden usarse para evaluar con precisión el posible impacto a gran escala de las actividades antropogénicas a través del tiempo», explican los autores del informe realizado por el Centro Byrd de Investigación Polar y del Clima, de la Universidad de Ohio (Estados Unidos).

«Hoy en día, no hay glaciares en la Tierra donde no se pueda detectar la deposición atmosférica de origen antropogénico», subrayan los expertos.

La mayoría de los glaciares del mundo se han reducido en las últimas décadas debido al aumento de la temperatura global, pero el fenómeno es especialmente rápido en los Andes tropicales desde la década de 1950, según el Atlas de Glaciares y Aguas Andinos, según un informe publicado recientemente por la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ( Unesco).

Los investigadores admiten que, pese a que la contaminación del aire causada por el hombre en la región andina se remonta a la conquista española, las transformaciones que se registran en el siglo XX no tienen precedentes «en toda la historia de la humanidad».

El único glaciar que todavía queda en Venezuela debería desaparecer de aquí a 2021. Y en Colombia es probable que para mediados del presente siglo solo resistan los glaciares más grandes situados en los picos más altos, indica el documento.

El Instituto Nacional de Investigación sobre Glaciares y Ecosistemas de Montaña de Perú, por su parte, ha demostrado que el carbono negro fomenta el derretimiento de la nieve o el hielo en los glaciares, ya que intercepta y absorbe la luz solar, favoreciendo el aumento de la temperatura.

«El origen del carbono negro que se deposita sobre los glaciares es de diferente procedencia. Puede ser de los incendios forestales, la quema de pastos y residuos agrícolas, así como del parque automovilístico», comenta Jesús Gómez, director de Investigación del citado centro.

A medida que los glaciares se derriten, las ciudades y los pueblos cercanos obtienen inicialmente más agua. Pero, con el tiempo, el suministro de agua de los glaciares disminuirá. Y en algunos lugares pueden, incluso, experimentarse avalanchas e inundaciones, alerta la ONU.

Gómez, al igual que otros científicos, cree que el derretimiento de los glaciares podría frenarse si, además de reducir las emisiones que causan el calentamiento global, se adoptan medidas para minimizar la contaminación del aire y se invierte en la conservación de los ecosistemas de montañas con cabeceras glaciares.

Los gobiernos y las autoridades pueden, también, considerar mejorar la gestión de los recursos hídricos, con sistemas de riego más eficientes; aumentar la calidad del agua en los ríos cercanos a las ciudades y reforestar los ecosistemas de montaña con especies nativas, sugiere el experto.