Las ferias rurales
Las ferias rurales - BARCA

Las ferias rurales

En la de Medina del Campo, la banca europea de los siglos XV y XVI colocaba a sus representantes en bancos en la calle y de ahí su nombre

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Allá por San Miguel se celebra en la Comunidad Valenciana la que se considera la feria más antigua de España. El Rey Jaime I concede la prerrogativa a los habitantes de Morella en 1256. Aun así los habitantes de Cocentaina, también de esa comunidad, insisten en reivindicar a su feria como la más antigua porque, siendo Rey Pedro lV el Ceremonioso, se les concedió tal privilegio rubricado el 12 de mayo de 1346 con motivo de celebrar la fiesta de Todos los Santos, pero es que, además, se les adelantó por ocho días el pueblo de Segorbe, cuyo privilegio firmó Don Pedro el 4 de mayo de ese mismo año.

El Rey Enrique IV de Castilla concedió, el 23 de Junio de 1453, a la ciudad de Jaén el privilegio real para la realización de una feria que aglutinase y ordenase, por motivos fiscales, las distintas ferias y mercadillos que se celebraban en el Reino de Jaén.

La feria de Medina del Campo se celebraba dos veces al año, en mayo y en octubre, y cada una de sus ediciones tenía 50 días de duración. Siendo la lana el producto principal, se incorporaron más tarde las especias, productos farmacéuticos, etcétera. Cuando se introduce la letra de cambio, venida de Italia, Medina del Campo se convierte en «feria de pagos»" hacia 1485 y se centralizan allí «los pagamentos, créditos, préstamos y otras operaciones dinerarias» de toda la Península. En 1527, el embajador veneciano recogía en una crónica que «los mayores negocios» de la feria de Medina «consistían en el giro de letras de cambio». La propia Corona española utilizaría a Medina para conseguir préstamos millonarios. Los bancos europeos de los siglos XV y XVI enviaban a representantes suyos allí, que se colocaban en unos bancos en plena calle y de ahí su nombre.

Bajo el patronazgo de la Virgen de la Cueva, se celebra el Festival de la Avellana en Infiesto, por ser este pueblo asturiano el mayor productor de avellanas de España. En el siglo XVIII era normal ver llegar a buques ingleses al puerto de Gijón para cargar estos frutos con destino a Europa.

Coincidiendo con la fiesta del Pilar, se celebra en Cangas de Onís el que se considera el certamen de queso decano del país. Concurren los mejores productores de los principales de la zona de los Picos de Europa, Beyos, Gamonedo y Cabrales.

Es cierto que entre abril y octubre se celebran en España multitud de ferias coincidiendo con el día de su patrona. Ganado, productos locales y baile con orquesta van de la mano y las localidades se enorgullecen de organizar la fiesta mejor y la romería con más salero, gaitas y tambores; y, como protagonista, esa juventud sana y española que vuelve al pueblo con ilusión.

Pero también es cierto que, a medida que las grandes urbes atraen a la población, muchos municipios se quedan desiertos y con ellos desaparecen sus fiestas y sus costumbres. Otros, como es el caso de Talavera de la Reina en Toledo, hacen desaparecer nada menos que su Feria Nacional de Ganado, sustituyéndola por las instalaciones de una fábrica de yogur, construida para una multinacional francesa. Lamentable circunstancia que, además, conlleva la destrucción de un claro ejemplo de la arquitectura industrial de mediados del siglo XX.

Casi todas la ferias de ganado están ya auspiciadas por instituciones públicas, ayuntamientos o comunidades autónomas, por eso no deja de ser interesante la iniciativa de la que hoy es posiblemente la única feria de campo privada de España. Evento organizado en la provincia de Toledo y que celebra, en el presente mes de mayo, su V aniversario. Se distingue de otras ferias por su carácter privado y por ser un acontecimiento global donde, además de ganado y animales singulares, muchos en riesgo de extinción, se presentan productos agrícolas y locales excelentes. También se dan a conocer proyectos y servicios sostenibles. La otra particularidad de este evento es que se celebra en el mismo campo, lejos de los recintos feriales y de edificaciones cubiertas. Siendo su propósito el de poner un grano de arena en el desarrollo de ese anhelado mundo rural de calidad y como mejor argumento para la recuperación de su hábitat y de su población.

Quizás sea esta una buena manera de intentar devolver al campo el protagonismo y el atractivo de antaño. Al menos así lo hacían las añorables ferias que los pueblos de España organizaban en honor a su Santa Patrona.

Publicado en ABC el viernes 4 de mayo de 2018