El cambio climático se discutirá siempre en casa
El conocido escultor en hielo Mark Coreth saluda desde lo alto de su figura de un oso polar en la plaza de Trafalgar Square de Londres (Reino Unido) | EPA

El cambio climático se discutirá siempre en casa

La ONU quiere evitar las huellas de CO2 que dejan la celebración de cumbres como la de Copenhague y buscará en 2012 un emplazamiento fijo para la Secretaría de Cambio Climático.

Ruth Pilar Espinosa
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Ben Wester, editor de Medio Ambiente de la versión online de Times, habla de «gran circo alrededor de exóticos lugares» cuando se refiere a las convenciones que sobre cambio climático se han celebrado en los últimos 20 años en Bali, Marraquech, Barcelona, Río de Janeiro, Buenos Aires o Copenhague.

La organización de este tipo de conferencias no es impoluta: siempre dejan su huella en la atmósfera. De hecho, los vuelos que toman los más de 20.000 funcionarios invitados a las mismas suponen ya el 80% de las emisiones totales de CO2. Por ello, la ONU se plantea elegir una localización permanente para las próximas citas. Y dado que la mayoría de los responsables proviene del viejo continente, la elección más obvia parece ser una ciudad europea.

La Secretaría de Cambio Climático de la ONU ( UNFCCC, en sus siglas en inglés) tiene su base en Bonn (Alemania). Allí, a lo largo de los 365 días y 6 horas, existen pequeñas reuniones sobre la materia. Una de mayor envergadura tendrá lugar en noviembre en Cancún (México). Sudáfrica tomará el relevo al año siguiente. En 2012, en cambio, la ONU pretende dar con un «hogar» fijo. Con esta medida la Organización no sólo trata de reducir el cuentakilómetros aéreo, sino las distracciones que originan este tipo de encuentros: «Dos semanas en un país diferente terminan por diluir la agenda de trabajo prevista y conlleva innumerables molestias para el anfitrión, más pendiente de endulzar la estancia de sus huéspedes que de vigilar la contaminación producida por éstos, y por todos», según una funcionaria de UNFCCC citada por el editor de Times.

«La atmósfera del lugar puede marcar grandes diferencias en el humor de los delegados. No es lo mismo tomarse un café en una playa de Bali que discutir sobre cambio climático con el frío invierno polaco de fondo», asegura Kat Watts, consejera de la organización ecologista WWF.