La falta de conocimiento de los procesos biológicos en la zona en penumbra hace imposible estimar de manera precisa la presión de pesca que estos stocks pueden soportar
La falta de conocimiento de los procesos biológicos en la zona en penumbra hace imposible estimar de manera precisa la presión de pesca que estos stocks pueden soportar - ATZI

La zona en penumbra de los océanos podría alimentar al mundo

Se estima que alberga hasta el 90% de la biomasa total de peces de los océanos y, además, juega un papel importante en la regulación del clima

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La zona en penumbra de los océanos, aquella parte a la que no llega la luz del sol y que se sitúa entre los doscientos y mil metros de profundidad, mantiene una comunidad de peces, calamares y crustáceos cuya biomasa sobrepasa todas las capturas de las pesquerías actuales, informa en una nota el centro tecnológico Azti. Dos de sus investigadores participan en un estudio internacional que asegura, además, que, en la actualidad, aún queda por describir un millón de especies en dicha área.

De acuerdo con los resultados obtenidos por los expertos de Dinamarca, Reino Unido, Portugal y España, la zona en penumbra contiene hasta el 90% de la biomasa total de peces de los océanos. Alberga tantos peces, que se estima que existe el equivalente a 1,3 toneladas de peces por cada persona en la Tierra, subrayan desde Azti.

La vida en la zona en penumbra, pues, constituye una gran fuente potencial de pescado y ácidos Omega 3, necesarios para alimentar a la población mundial. Sin embargo, existe una especie de «tierra de nadie» en la que no existen reglas para la pesca, apuntan los investigadores. Hecho que resulta crítico para evaluar la resiliencia de la comunidad biológica que allí habita y, por tanto, para desarrollar estrategias sostenibles de gestión.

«Como muchos stocks pesqueros están sobreexplotados, la alternativa de los recursos de la zona en penumbra será de mayor interés. Ya ha habido varios intentos de explotar esta comunidad de peces y el temor es que se llegue a una especie de "fiebre del oro" sin regulación, tan pronto como la tecnología esté disponible y el coste justificado. La comunidad científica se enfrenta a un gran desafío», manifiesta el ecólogo marino de Azti Angel Borja.

Los investigadores, tal y como explican en su artículo en la revista Frontiers in Marine Science, instan a definir los límites de la explotación sostenible de la comunidad de seres vivos que integran la zona depenumbra de los océanos a partir de un mayor conocimiento de la biología de sus poblaciones y sobre cómo controlar con éxito el reclutamiento de sus especies.

«Esta comunidad de penumbra de los océanos proporciona alimento para muchas especies clave, que incluyen atunes, tiburones o ballenas. Sin embargo, su importancia en la cadena trófica no está cuantificada», advierten los expertos. Además, «durante sus migraciones diarias a las capas de agua superficiales para alimentarse, consumen plancton, pero transportan carbono hacia el fondo. Esto significa un mecanismo rápido de transporte de carbono desde la atmósfera hacia el interior del océano, amortiguando el efecto del dióxido de carbono en el calentamiento global», concluyen.