Las tortugas gigantes migran de manera impredecible ante el cambio climático
Las tortugas gigantes migran de manera impredecible ante el cambio climático - Guillame Bastille-Rousseau
ISLAS GALÁPAGOS, ECUADOR

Las tortugas gigantes migran de manera impredecible ante el cambio climático

Los científicos aún no saben si los ejemplares están basando sus decisiones en recuerdos pasados o si simplemente están evaluando incorrectamente las condiciones locales actuales de niebla, lluvia y temperatura

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El momento de la migración es esencial para que las tortugas gigantes de las islas Galápagos (Ecuador) obtengan los recursos óptimos que mantengan sus niveles de energía. Sin embargo, el cambio climático podría interferir en la capacidad de la especie para escoger el momento adecuado para emprender el viaje, según un estudio de la Sociedad Ecológica de América, publicado en la revista Ecology.

Las tortugas gigantes son criaturas de hábitos. Durante la estación seca y fría, la parte alta de las laderas de los volcanes de las islas Galápagos permanece envuelta en una nube que permite que la vegetación crezca pese a la falta de precipitaciones. Por ello, en dicho periodo, los ejemplares adultos migran hasta allí desde las zonas bajas, a las que regresan solo cuando comienza la temporada de lluvias, y ya abunda la vegetación nutritiva, informa la agencia DiCYT.

Un grupo de científicos de la Universidad del Estado de Nueva York, el Servicio Geológico de los Estados Unidos, la Fundación Charles Darwin de Ecuador, el Instituto alemán Max Planck de Ornitología , la Universidad de Missouri y la Universidad de San Luis (Estados Unidos) ha utilizado GPS para rastrear los patrones de migración de las tortugas gigantes de las Galápagos a lo largo de varios años.

«Teníamos tres objetivos principales», detalla Guillaume Bastille-Rousseau, autor principal del artículo. «Uno fue determinar si las tortugas ajustan su tiempo de migración a las condiciones ambientales actuales. Dos, en caso afirmativo, ¿qué pistas usan para ajustar el tiempo? y, tres, ¿cuáles son las consecuencias energéticas de un desajuste en la migración?».

Los investigadores esperaban descubrir que las migraciones de las tortugas gigantes se habían acompasado a las nuevas condiciones de alimentos y temperatura de las Galápagos, al igual que han hecho otras muchas especies migratorias autóctonas del archipiélago ecuatoriano. En cambio, observaron que su migración estaba débilmente asociada con las condiciones actuales (respecto a la niebla, la lluvia y la temperatura).

Por fortuna, esta mala elección a la hora de migrar no tiene aún un impacto crítico en la salud de la tortuga gigante, dada su longevidad y gran tamaño corporal

Los expertos no tienen claro si las tortugas gigantes de las Galápagos están basando sus decisiones de migración en recuerdos de condiciones pasadas o si simplemente están evaluando incorrectamente las condiciones locales actuales. Y citan, por ejemplo, para respaldar tal argumento que «si el año es inusualmente árido, parece que los ejemplares no tienen en cuenta esa variación cuando deciden que es hora de migrar».

«Afortunadamente -explican los autores-, esta mala elección puede que aún no tenga un impacto crítico en la salud de la tortuga gigante de las Galápagos». Se trata de ejemplares muy longevos -pueden alcanzar los 100 años- y muy grandes, subrayan. «El mal momento en la migración parece tener menores consecuencias en ellas que en otros animales pequeños y de corta vida con demandas de energía mayores. Las tortugas gigantes, en cambio, pueden pasar hasta un año sin comer», aseguran las mismas fuentes.

Las tortugas gigantes cumplen un papel importante en los ecosistemas de las Galápagos al dispersar a lo largo y ancho de las islas las semillas de distintas especies de árboles y plantas.

«Nos preocupa que, en algún momento del futuro, esta estrategia nada óptima de migración origine una reducción en el número de individuos que realiza tales movimientos a larga distancia. Una coyuntura que, probablemente, acarrearía consecuencias en cascada para todo el ecosistema de las islas Galápagos», concluye Bastille-Rousseau.