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Así se evita la «pesca fantasma»: con tecnología y directrices internacionales

Los aparejos abandonados suponen una décima parte de los residuos marinos y permanecen en los océanos durante años, continuando con el proceso de captura para el que fueron diseñados

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Los aparejos de pesca abandonados, perdidos y descartados (ALDFG, por sus siglas en inglés) suponen una parte importante de todos los desechos depositados el mar; un problema creciente en los ecosistemas marinos, alerta la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ( FAO).

Los niveles de ALDFG han aumentado de forma significativa en las últimas décadas como resultado del incremento en la magnitud de las operaciones de pesca y el uso extensivo de materiales sintéticos de larga duración. En la actualidad, representan aproximadamente una décima parte de los residuos marinos, lo que equivale a cientos de miles de toneladas al año.

Los aparejos abandonados pueden permanecer en los océanos durante años, a menudo continuando con el proceso de captura para el que fueron diseñados: atrapando y matando a peces y otros animales marinos en sus redes (un fenómeno conocido como «pesca fantasma»).

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«El marcado eficaz de de los aparejos de pesca en las zonas marinas con gran número de usuarios es clave para prevenir la perdida de biodiversidad y proteger los ecosistemas marinos», asegura el experto en industrias pesqueras de la FAO Petri Suuronen. «Los pescadores, además, pueden beneficiarse del uso de las nuevas tecnologías de etiquetado, ya que les permiten reducir al mínimo la pérdida de potenciales capturas y equipos costosos, así como ahorrar tiempo en la búsqueda de los aparejos perdidos».

Los aparejos abandonados y perdidos representan también un peligro para la navegación: pueden obstruir los sistemas de propulsión de los buques y las hélices, con lo que el marcado puede ayudar a prevenir accidentes y muertes.

También puede ser una herramienta en la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), permitiendo a las autoridades controlar cómo y quién está utilizando las artes de pesca en sus aguas.

Transmisión de datos

Hoy en día se están probando etiquetas de cables codificadas (CWT, por sus siglas en inglés) como herramienta potencial para reducir los casos de enredo de mamíferos marinos, tortugas y otros animales de gran tamaño. Las CTWS de tamaño nanométrico se graban con láser en los aparejos, sin consecuencias sobre el rendimiento de la pesca, pero haciéndolos detectables a sensores especiales.

Ahora es habitual el uso de boyas satelitales con energía solar en la pesca de cerco industrial, que proporcionan una alcance ilimitado y ofrecen un vida operativa muy larga. Otros sensores, como los receptores GPS, pueden fijarse a una boya de radio y utilizarse para transmitir datos.

La tecnología acústica, que aprovecha las propiedades de transmisión del sonido del agua de mar, también tiene aplicaciones en la localización de los aparejos perdidos. Los emisores de ultrasonidos (pingers) emiten sonidos a determinadas frecuencias una vez en el agua, mientras que los sonares pasivos capturan y rebotan la energía del sonido de nuevo a su fuente.

Las luces se utilizan desde hace tiempo para señalar los aparejos de pesca durante la noche. Y en la actualidad se usan LEDs de bajo consumo que están siendo equipados con paneles solares, amplificando su eficacia.