El Pacto del Agua cumple 15 años sin las obras de regulación fijadas para Aragón

ROBERTO PÉREZZARAGOZA. El Pacto del Agua cumple quince años. Se aprobó en 1992 y, de haberse cumplido, la efeméride podría haber sido objeto de celebración. A estas alturas, sin embargo, no se está

Actualizado:

ROBERTO PÉREZ

ZARAGOZA. El Pacto del Agua cumple quince años. Se aprobó en 1992 y, de haberse cumplido, la efeméride podría haber sido objeto de celebración. A estas alturas, sin embargo, no se está como para festejos. Y es que ninguno de los principales embalses que se marcaban están construidos todavía. Los significativos no han hecho más que acumular retrasos, demoras en algunos casos provocadas por la oposición desde algunos colectivos a que fueran construidos, incluso por el propio debate político interno en Aragón, porque la unanimidad que en 1992 alcanzaron las Cortes regionales se ha roto años después. Hace quince años, CHA no estaba presente en las Cortes de Aragón. Su llegada ha supuesto la aparición de otros criterios, ya que este partido es crítico con no pocos embalses.

Entre esa discusión interna y las demoras de los trámites por parte de la Administración del Estado, el resultado han sido quince años sin el avance sustancial que supondría el contar con una red de embalses capaz de captar el agua que necesita Aragón, en lugar de dejarla correr.

Confrontación continua

La situación ha generado también una confrontación entre los dos grandes partidos. El PP acusa al Gobierno Central de no tener clara voluntad por ejecutar estas obras. Se asegura que las principales obras están paradas y se afirma que contrasta con la etapa del Gobierno del PP. Afirman que en el Plan Hidrológico Nacional (PHN) que elaboró el Gobierno de Aznar había una programación clara de las obras y se contemplaban todas las inversiones. Era el mismo PHN, eso sí, que contemplaba el polémico trasvase de aguas del Ebro al Levante. Desapareció el trasvase con la llegada del Gobierno de Zapatero, pero el PP denuncia que también han desaparecido las inversiones para la construcción de los embalses.

Hace un par de semanas, el Pleno del Senado aprobó una moción que insta al Gobierno central a que continúe «sin más demoras» las obras hidráulicas contempladas en el Pacto del Agua de Aragón, como instrumento «necesario e imprescindible» para el desarrollo económico y social de Aragón.

Situación «penosa»

Uno de los parlamentarios que intervino en el debate fue el senador aragonés y presidente regional del PP, Gustavo Alcalde. Afirma que es «penosa» la situación en la que se encuentra el Pacto del Agua y que es el resultado de una la política de inacción que al respecto se ejerce desde el Ministerio de Medio Ambiente.

Las acusaciones de Alcalde las respalda con cifras su compañero de filas Ángel Pintado, diputado en el Congreso. Pone como ejemplo el recrecimiento del embalse de Yesa, una de las actuaciones emblemáticas del Pacto del Agua y del que depende, entre otras cosas, el abastecimiento de agua potable de calidad a Zaragoza capital.

A pesar de que el Ministerio sigue diciendo que en el año 2010 estarán terminadas las obras, aún no se ha aprobado el proyecto modificado, que se decidió reajustar años atrás. Lo que sí se sabe es que habrá un sobrecoste, tras haber revisado el presupuesto con la constructora que recrecerá Yesa: costará casi 30 millones más respecto al presupuesto que se adjudicó hace cinco años, casi un 25% más. Si se hubiera cumplido el calendario de obras que se marcó en 1999, el embalse de Yesa debería estar recrecido desde el año pasado.

Los populares apuntan otra obra como ejemplo, el embalse de Mularroya. Entre discusiones en torno a la obra, los trámites se fueron dilatando en el tiempo. Todo está listo para que arranquen y, finalmente, la ministra Narbona anunció hace seis meses que iban a comenzar de forma inmediata. Seis meses después, «nada se sabe», según el PP. Mularroya es necesario para cubrir las necesidades de abastecimiento de agua en el Valle del Jalón, una de las áreas agrícolas más importantes.

Obras olvidadas

Ángel Pintado pone más ejemplos. El embalse de Biscarrués se decidió que fuera de menor tamaño que el que se había previsto en el Pacto del Agua. De nuevo las discusiones en torno a una obra prevista. Al final, frente a los 192 hectómetros cúbicos de capacidad que se contemplaban para esta presa, años atrás se optó por construir un embalse de 35 hectómetros, aunque con posibilidad de recrecer en el futuro. El caso es que, según Pintado, «hubo en su momento un compromiso entre la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y el Gobierno aragonés para redactar el proyecto, pero, a estas alturas, no saben, no contestan». Dice que, para el próximo año, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado contempla para esta obra una partida de sólo 100.000 euros, «que no da ni para pagar el proyecto del embalse».

Este parlamentario apunta otro caso, el plan de restituciones por la construcción del embalse de Montearagón. En este caso la presa sí que está hecha. Ahora se encuentra en fase de pruebas de carga, antes de que se dé el visto bueno definitivo para que empiece a funcionar de forma normalizada. Pero aquí lo que faltan son las obras del plan de restitución. «Se anunció que se iban a licitar las obras en septiembre de 2006, pero tampoco se sabe nada», afirma Pintado, quien explica que el presupuesto previsto para este plan de restituciones asciende a 15 millones.