Denuncian presiones políticas a científicos de EE.UU. para ocultar el cambio climático

Dentro del cambio político que empieza a imponerse en Estados Unidos en torno a la gravedad de los problemas asociados con el cambio climático, la nueva mayoría del Partido Demócrata en el Congreso

PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON.
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Dentro del cambio político que empieza a imponerse en Estados Unidos en torno a la gravedad de los problemas asociados con el cambio climático, la nueva mayoría del Partido Demócrata en el Congreso federal ha empezado a plantar cara a la pasividad y el escepticismo exhibidos hasta ahora por la Administración Bush. Empezando por pesquisas parlamentarias sobre presiones políticas a funcionarios científicos para minimizar la amenaza del calentamiento global.

De acuerdo a un detallado informe presentado ante un comité investigador de la Cámara de Representantes, 150 especialistas en estudios climáticos destinados en diferentes agencias oficiales coinciden en haber experimentado este tipo de indebidas presiones durante los últimos cinco años, con un total de 435 incidentes. Ingerencias por las que se habrían llegado a eliminar menciones al cambio climático y el calentamiento global en toda clase de documentos, incluidos comunicados de Prensa y comunicaciones remitidas al Congreso.

Todas estas cribas y censuras han sido atribuidas a cargos políticos nombrados por la Administración Bush, que en algunos casos podrían haber actuado según directrices de la industria petrolera. A juicio del diputado Henry Waxman, presidente del comité de la Cámara Baja que está realizando estas pesquisas, los indicios reunidos «apuntan a una campaña orquestada para engañar al público sobre el cambio climático». Mientras que para Francesca Grifo, responsable de la Unión de Científicos Preocupados, este cúmulo de manipulaciones «va mucho más allá de lo anecdótico».

Estas denuncias coinciden con el cónclave esta semana en París de investigadores de todo el mundo para ultimar un enciclopédico informe sobre calentamiento global que será publicado mañana viernes. A juicio de los testigos interrogados esta semana por el Congreso de Estados Unidos, resulta imposible tomar decisiones políticas adecuadas sobre estas cuestiones si no se empieza por respetar a los investigadores que con cargo a los presupuestos federales se dedican a investigar estas cuestiones.

Huracanes y petróleo

Uno de los casos más flagrantes de ingerencia gubernamental hace referencia al vínculo entre huracanes y calentamiento global. Según estas denuncias, la Casa Blanca llegó a bloquear en 2005 cualquier contacto periodístico con el científico Thomas Knutson, que el año anterior había publicado un modelo sobre las posibles relaciones entre cambio climático y huracanes.

Entre los testigos interrogados en esta pesquisa parlamentaria figura Rick Piltz, que en el 2005 dimitió como miembro destacado del Programa Científico de Cambio Climático por continuadas interferencias políticas a la hora de divulgar las conclusiones de su grupo. Según Piltz, dentro de este cuestionable sistema de filtros tenía un papel destacado Philip Cooney, asesor medioambiental de la Casa Blanca que antes había trabajado como «lobista» del Instituto Americano del Petróleo y ahora se encuentra en la nómina de ExxonMobil.

Además de estas pesquisas legislativas que exigen una serie de documentos internos de la Administración Bush, el Congreso de Estados Unidos también ha empezado a contemplar diversas propuestas para imponer controles a las emisiones industriales de dióxido de carbono, contaminación liderada por el gigante americano y vinculada al llamado efecto invernadero que estaría logrando elevar las temperaturas en la superficie terrestre.

Hasta hoy, la Casa Blanca rechaza ratificar Kyoto por considerar que amenaza la prosperidad de la mayor economía del mundo y benefician a competidores como China.

Esta semana, la senadora demócrata Bárbara Boxer, que preside sobre el Comité de Medio Ambiente y Obras Publicas de la Cámara Alta, ha empezado a escuchar posibles cursos de acción. Con una llamativa competencia por adoptar medidas concretas, urgentes y contundentes exhibida por senadores de ambos partidos como Hillary Clinton, Barack Obama o John McCain, implicados en el pulso de las elecciones presidenciales de 2008.

Con todo, una minoría de senadores republicanos insiste en que bloqueará cualquier intento de fijar límites obligatorios. Mientras que en la Cámara de Representantes, la «speaker» Nancy Pelosi también se ha comprometido a formar un comité especial dedicado en exclusiva a estudiar el calentamiento global y la independencia energética del país, con el compromiso de aprobar algún tipo de legislación antes del patriótico 4 de julio.

REUTERS

Una mujer pasea sobre el lecho seco de un río en la localidad china de Chongqing