Se aleja la posibilidad de llegar a un gran acuerdo en Copenhague

EFE| BARCELONA
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A poco más de un mes y medio para la conferencia de Copenhague sobre cambio climático, que debería servir para fijar el panorama "post-Kioto", cada vez son más los indicios de que de la capital danesa no saldrá ese gran acuerdo "ambicioso y claro", que permita combatir el calentamiento de la Tierra.

La cumbre preparatoria que se celebra estos días en Barcelona, con la presencia de 4.000 delegados de 180 países, está sirviendo para comprobar que los dos años que los Estados se dieron en 2007 en la conferencia de Bali para llegar a Copenhague con los deberes hechos no han sido suficientes.

Especialmente para algunos países, como EE.UU., cuyos propósitos de reducción de gases, para el periodo 2012-2020 -a pesar del giro político dado por la nueva administración Obama con respecto a la era Bush- todavía no se conocen, y dependerán de una ley que debe aprobar el Senado de este país.

La UE que llegó a Barcelona con un flamante compromiso de reducir un 30% sus emisiones de CO2 en 2020 (con respecto a las de 1990) si finalmente había acuerdo en Copenhague, ha insistido hoy en que todavía hay tiempo para lograr un tratado jurídicamente vinculante, aunque han reconocido -tanto la representante española, Alicia Montalvo, como el negociador de la Comisión, Artur Runge-Metzger-, que hay muchas voces que opinan lo contrario. De hecho, la situación de desánimo en Barcelona comienza a ser evidente entre algunas delegaciones.

Los representantes de varias naciones africanas encuadradas dentro del grupo G-77 (que engloba también a países emergentes como Brasil o China) llevaron ayer a cabo un boicot al paralizar las negociaciones hasta que no hubiera un compromiso para incrementar las conversaciones sobre reducción de emisiones por parte de los países ricos, algo que finalmente consiguieron.

EE.UU. da un giro en su compromiso

El responsable de la ONU en la lucha contra el cambio climático, Yvo de Boer, ha querido lanzar un mensaje de optimismo al asegurar que EE.UU. se implicará en la lucha contra el cambio climático y llegará a Copenhague con propuestas concretas.

El presidente del grupo G-77, Lumumba Stanislaus, ha advertido que si no se logra el acuerdo en la capital danesa, los responsables serán los países industrializados, a quienes ha acusado de no tener sentido de la responsabilidad histórica y de haber dedicado mucho más dinero a combatir la crisis financiera que el cambio climático, "un problema mucho más catastrófico".

Las mismas fuentes consultadas apuntan que una salida para evitar que Copenhague pueda ser considerada como un fracaso tras dos años de negociaciones pasaría por no clausurar las conferencia oficialmente y continuar negociando, y lograr ese acuerdo que según recalcan desde las principales organizaciones medioambientalistas ha de ser vinculante para que tenga efectividad.