A nivel mundial, 38 países aplican en la actualidad la energía geotérmica en la producción agrícola
A nivel mundial, 38 países aplican en la actualidad la energía geotérmica en la producción agrícola - REUTERS

Geotermia: su fomento en los países en desarrollo podría impulsar la seguridad alimentaria

Hasta la mitad de los alimentos producidos en las economías más pobres se pierde en la etapa posterior a la cosecha, debido a la falta de energía asequible para su procesado, estima la FAO

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La geotermia, el flujo de energía calórica que irradia el centro de la Tierra, ofrece oportunidades únicas para la producción sostenible y rentable de alimentos en los países en vías de desarrollo, apunta la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Hasta la mitad de todos los alimentos producidos en las economías más pobres se pierde en la etapa posterior a la cosecha, debido, en parte, a la falta de energía asequible para su procesado, estima el informe «Usos de la Energía Geotérmica en la Agricultura y la Alimentación». Por ello, la FAO considera que el uso de la energía térmica para el secado de los alimentos, la pasteurización de la leche y la esterilización resulta de especial interés para los países en desarrollo, donde la mejora en la conservación de los alimentos puede impulsar la seguridad alimentaria.

El secado puede prolongar la vida útil de alimentos nutritivos como pescado y hortalizas, y hacer que se encuentren disponibles a lo largo de todo el año, incluso en temporadas de sequía.

La energía geotérmica es también una fuente importante para calentar los invernaderos, los suelos y el agua para el cultivo de peces, añade el análisis de las Naciones Unidas.

La investigación sugiere que el uso de la calefacción geotérmica para invernaderos disminuye las infecciones de hongos y reduce los costos de combustible hasta en un 80%, lo que supone un ahorro importante para los presupuestos de explotación.

Y mientras que el petróleo y el gas pueden resultar costosos y escasear en algunas partes del mundo, los cerca de 42 millones de megavatios (MW) de potencia que se calcula irradian desde el núcleo terrestre a 5.000 grados Celsius, no se agotarán en miles de millones de años.

Renovable, limpia y de bajo costo

Los países en desarrollo que ganarían mucho con el aprovechamiento de la energía térmica para la agricultura son, entre otros, aquellos que se incluyen en el denominado «Anillo de Fuego» a lo largo de la placa del Pacífico, como México, Indonesia, Filipinas y varios de los situados en la costa del Pacífico de América del Sur. Lo mismo ocurre con Etiopía y Kenia en Valle del Rift de África, y países en transición en Europa del Este, incluyendo Rumania y Macedonia.

«Es una fuente de energía renovable, limpia y de bajo costo una vez realizada la inversión inicial para aprovecharla», asegura Carlos da Silva, economista en la División de Infraestructuras Rurales y Agroindustrias de la FAO.

«Con el uso de una fuente de energía limpia, no sólo se hace frente a la cuestión de los costes sino también a los impactos ambientales de la producción y procesamiento de alimentos», según da Silva.

«La energía geotérmica para la agricultura puede aprovecharse incluso en pequeña escala y contribuir significativamente a la generación de ingresos, la creación de empleo y la mejora de la seguridad alimentaria y nutricional en los países en desarrollo», añade Divine Njie, coeditor del informe y director adjunto de la División de Infraestructuras Rurales y Agroindustrias de la FAO.

A nivel mundial, 38 países aplican en la actualidad la energía geotérmica en la producción agrícola y unos 24 países la aprovechan para generar electricidad, con Islandia, Costa Rica, El Salvador, Kenia, Nueva Zelanda y Filipinas cubriendo más del 10% de sus necesidades de electricidad con fuentes naturales de calor.

De los 23 países en desarrollo que utilizan la energía geotérmica, la mayoría la destina a calentar espacios y a fines recreativos, como bañarse, dejando sin explotar su importante potencial para usos agrícolas.