Los pulpos de profundidad cuidan de sus huevos durante más tiempo que cualquier otro animal
Las especies de pulpo de aguas superficiales cuidan sus huevos entre uno y tres meses - ACUARIO DE MONTERREY

Los pulpos de profundidad cuidan de sus huevos durante más tiempo que cualquier otro animal

Las hembras de Graneledone boreopacifica protegen su puesta de los predadores durante cuatro años y medio

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Las hembras de pulpo Graneledone boreopacifica invierten 53 meses en la protección de sus huevos fertilizados: mantienen a raya a los depredadores y se aseguran de que su puesta, cuando eclosione, resultará más competitiva. Ninguna otra especie animal incuba duranto tanto tiempo a sus crías. Así lo han manifestado en la revista Plos One un grupo de científicos que desde abril de 2007 a septiembre de 2011 ha llevado a cabo numerosas inmersiones en el cañón de Monterrey (California) con un vehículo robot submarino a 1.397 metros de profundidad. Durante todo ese tiempo se dieron cuenta de que siempre observaban a la misma hembra colgada de una roca vertical, custodiando su nido y oxigenando sus huevos. La puesta que estimaron para ella, al final, fue de 155-165 embriones que salieron adelante.

«Se trata de un hallazgo remarcable, aunque no inusual, ya que esta estrategia reproductiva es común en la especie si tenemos en cuenta su numerosa presencia de G. boreopacifica en el este del Pacífico Norte», explica el autor principal, Bruce Robison del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterrey. «Pero si es asombrosa comparada con el periodo de desarrollo embrionario de los pulpos de aguas superficiales»: las hembras protegen a sus crías entre uno y tres meses. Los pulpos, por regla general, suelen tener un único periodo reproductivo antes de morir.

¿Cómo resiste las madres de G. boreopacifica durante tanto tiempo? Robinson y su equipo no lo han podido averiguar con exactitud, pero creen que las bajas temperaturas y la inactividad ayudan a mantener una reducida demanda metabólica. «Puede que se alimenten de la fauna que nada a su alrededor, de sus propios huevos (los no fertilizados y/o enfermos) o de los de otras especies depredadoras (como los cangrejos)», comenta el experto. «Lo que está claro es que la esperanza de vida del G. boreopacifica se sitúa entre la más largas documentadas de entre todas las especies de cefalópodos que existen».