Los SUV y la demonización del diésel dispara a máximos las emisiones de los coches nuevos

Aumentaron en 2,4 gramos, hasta alcanzar 120,5 gramos por kilómetro y vehículo en 2018, el nivel más alto de los últimos cuatro años

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Las emisiones medias de dióxido de carbono (CO2) aumentaron en 2,4 gramos, hasta alcanzar 120,5 gramos por kilómetro y vehículo en 2018, el nivel más alto de los últimos cuatro años, según un estudio realizado por Jato Dynamics, que analizó las emisiones de 23 países europeos.

Según este estudio, hay una relación "directa" entre la caída de las matriculaciones de vehículos diésel, un 18% durante 2018, y el aumento de las emisiones medias de dióxido de carbono (CO2) en Europa.

"El aumento de las emisiones de CO2 es algo preocupante para los gobiernos y la mayoría de los fabricantes de vehículos en un momento en el que los objetivos de emisiones se están volviendo más duros", señaló el responsable de comunicación de Jato Dynamics, Felipe Muñoz.

El valor total de las emisiones de dióxido de carbono se han reducido paulatinamente desde 2017. Sin embargo, esta tendencia comenzó a desacelerarse en 2016, cuando se pasó de una reducción de las emisiones de 4,1 gramos en 2015 a 1,4 gramos en 2016, al mismo tiempo que comenzaron a disminuir las ventas de los vehículos diésel, del 7% al 1%.

Esta tendencia se confirmó en 2017, cuando se produjo el primer aumento en la media de emisiones de CO2, del 0,3%, y una caída del 8% en la demanda de vehículos diésel.

"El efecto positivo de los vehículos diésel en las emisiones se ha desvanecido a medida que su demanda cayó de manera drástica durante el último año. Si esta tendencia continúa y la adopción de tecnologías alternativas no se acelera, la industria tendrá que tomar medidas más drásticas para afrontar los objetivos a largo plazo", sentenció Muñoz.

Sin embargo, el estudio también revela que el diésel no ha sido la única causa del aumento de las emisiones de CO2. La llegada de los nuevos todocaminos, que en 2018 suponían el 35% del total de parque de vehículos y cuyas emisiones empeoraron en 1,4 gramos por kilómetro, contribuyó al aumento general de las emisiones de CO2 en Europa.