Verdades y mentiras sobre la velocidad

La energía cinética que acumula un vehículo que circula a 100 km/h es un 23% superior a la que acumula si circula a 90 km/h

MadridActualizado:

Los «mentideros» medievales han encontrado en la digitalización su paso al futuro. Así, internet y las redes sociales recogen toda clase de opiniones e información, pero también bulos, «fake news» y medias verdades. Y la seguridad vial no es una excepción. Desde la revista de la Dirección General de Tráfico (DGT), detallan que, por ello, con la aprobación de la bajada del límite de velocidad en las carreteras convencionales a 90 km/h, han reaparecido multitud de «falsos mitos» principales.

1. A mayor velocidad, mayor riesgo de lesión: media verdad

Los coches actuales son más seguros que los de hace unos años. De hecho, su capacidad de absorber energía en caso de impacto multiplica por mucho la de un vehículo de hace diez años.

Sin embargo, en una colisión la energía a disipar por las estructuras de los automóviles intervinientes sería la suma de las energías cinéticas de ambos, que dependen de sus masas y del cuadrado de las velocidades. Por ejemplo, la energía cinética que acumula un vehículo que circula a 100 km/h es un 23% superior a la que acumula si circula a 90 km/h.

2. Solo por criterios de velocidad: falso

«La medida de reducir la velocidad solo tiene afán recaudatorio». La reducción del límite de velocidad en carreteras convencionales a 90 km/h responde exclusivamente a criterios de seguridad y está soportada por recomendaciones de las principales entidades dedicadas a la seguridad vial en Europa. Por ejemplo, el informe «Velocidad y Riesgo de Accidente», realizado en 2018 por la OCDE y el Forum Internacional del Transporte (ITF) señala textualmente que «con más altas velocidades de conducción, el número de accidentes y su severidad crecen desproporcionadamente» y, además, el aceptado modelo Nilsson, explica que una subida del 1% en la velocidad media implica un crecimiento del 2% en la frecuencia de accidentes con víctimas, del 3% en los accidentes graves y del 4% en los accidentes mortales. Igualmente, dicho informe confirma que una reducción de la velocidad media de 5 km/h en vías interurbanas reduce un 28% los accidentes mortales.

De hecho, el mismo informe recomienda un límite de 70 km/h para las carreteras sin separación de los sentidos. Además, según datos del departamento de Transportes del Reino Unido, con accidentes reales, mientras que a 48 km/h hay un 3% de riesgo de morir a 80 km/h el riego sube hasta el 65% y a 96 km/h, al 92%

3. Ningún funcionario de la DGT interviene en la grabación de los datos: falso

«La DGT manipula las cifras para que parezca que la velocidad influye más». Según Álvaro Gómez, director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, la DGT utiliza dos tipos de cifras para analizar el impacto de la velocidad sobre la siniestralidad: la velocidad como factor concurrente en los accidentes y datos de estudios científicos imparciales.

La información sobre la presencia de velocidad excesiva o inadecuada en los accidentes se obtiene «directamente de los partes estadísticos transmitidos por las policías de tráfico».

4. Adelantamientos menos necesarios: falso

«Al reducir el límite de velocidad habrá más densidad de tráfico y más peligro en los adelantamientos». La intensidad de tráfico depende del número de vehículos que intentan acceder a una vía por unidad de tiempo. Un cambio en la velocidad solo tendría influencia sobre la intensidad en la medida en que un número de usuarios pueda basar su decisión de utilizar dicha vía, o tomar una alternativa, por el límite de velocidad. Una reducción tan pequeña como la de 100 km/h a 90 km/h –que solo suma 12 minutos de viaje en un recorrido de 200 kilómetros– no parece justificar dicho cambio.

5. 4 de cada 10 accidentes, en recta y solos: falso

«Si voy solo y la carretera es recta, no hay riesgo por ir más rápido». Según datos de la DGT, en 2017, el 39% de las personas fallecidas (398) en carreteras convencionales se vieron implicadas en accidentes sin ningún otro vehículo o peatón. Y la mayoría de estos accidentes fueron por salidas de la vía (367 fallecidos).

6. A mayor velocidad, mayor fatiga: sin pruebas

Aunque es un lugar común que, cuando se circula a menor velocidad aumenta el número de distracciones debido a la monotonía del viaje, no existen evidencias que apoyen esta afirmación. Sí, existen, en cambio, evidencia científicas de que circular a velocidades excesivas provocan, como ya demostró Luis Montoro en 1993, cambios psicofisiológicos que redundan en la potenciación de la fatiga e incremento de las probabilidades de distracción.

7. Riesgo individual frente al riesgo colectivo: falsa percepción

Todos tendemos a juzgar la realidad por lo que sucede en nuestro entorno y eso, a veces, lleva a conclusiones equivocadas. En este sentido, la estadística, que contabiliza todos los datos disponibles, ofrece una visión más fría, pero más real. Por ejemplo, como buen conductor que no hemos sufrido nunca un accidente podemos pensar que no hay diferencia de riesgo entre circular a 100 km/h o a 90 km/h. Pero cuando agregamos los cientos de miles de millones de kilómetros que se recorren cada año en España, y se suman los riesgos de todos los conductores, la diferencia de circular a una u otra velocidad supone decenas de vidas...