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Transportistas y autónomos consideran que el veto al diésel sería inviable

Según el presidente de ATA, «los políticos desconocen el día a día de un sector como el nuestro», y desde Fenadismer, que «las energías alternativas no son una solución real y factible en la actualidad para los vehículos de transporte»

MadridActualizado:

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha afirmado este miércoles que «el diésel tiene los días contados, durará más, durará menos, pero sabemos que su impacto en partículas y el aire que respiramos es suficientemente importante para ir pensando en un proceso de salida». Una declaración que ha alertado al sector del transporte, uno de los mayores afectados.

El presidente de la Asociación de Transportistas Autónomos (ATA), Antonio Villaverde León, se manifiesta desconcertado ya que, en el sector del transporte, «todo es distinto porque no existen alternativas». Existen, en la actualidad, proyectos para trabajar con vehículos ligeros eléctricos (de menos de 3.500 kilos), que «ya suponen un desembolso bastante grande -30.000 euros aproximadamente-, pero para el transporte pesado pasan a ser 60.000 o 70.000 euros y supone demasiado», aclara.

Villaverde indica que para un sector que «busca beneficios, este veto sería inviable», a lo que puntualiza que, cuando se trata de un vehículo pesado, «todo apunta al gas», pero el sobrecoste y que «todavía no existe la infraestructura necesaria para este cambio», haría que este sector, sin las ayudas pertinentes, se hundiera. Una situación que no se puede dar ya que «el transporte tiene que seguir funcionando, es totalmente necesario en la ciudad y fuera de ella; y como no existe otro combustible que el diésel, se tiene que seguir haciendo de esta manera y si un transportista decide renovar su vehículo por otro, tendríamos que seguir apostando por el diésel».

El presidente de ATA reconoce y desde su asociación son conscientes de que, al igual que con el Plan de calidad del aire propuesto por la Comunidad de Madrid, que el diésel se prohíba «es el futuro, pero ahora mismo, de un día para otro, resultaría imposible, sobre todo cuando no tenemos ayudas que hagan viable esa renovación». «Y aunque la hubiera, tampoco podríamos trabajar por falta de infraestructura. ¿Dónde repostamos?», añade.

Asimismo, Antonio Villaverde piensa que los políticos, a raíz de sus declaraciones, se están olvidando de los transportistas. «Los políticos desconocen el día a día de un sector como el nuestro. Se están olvidando de nosotros cuando "piden" que adquiera una flota nueva de camiones y eso es muy complicado sin las ayudas pertinentes. Por lo tanto, ¿qué alternativa hay?». Finalmente, el presidente de ATA manifiesta que, aunque no es su terreno, pero como usuario particular que tiene un vehículo, hace unos años «la mejor alternativa era el diésel, se alentaba a comprar coches diésel, y ahora, a pesar de que gracias al Euro 6 no emiten casi emisiones, ya no lo son. Ya no se sabe lo que bueno, ¿y si vuelve a pasar? ¿Cuál es la realidad?».

El 100% de los camiones son propulsados por el diésel

Por su parte, el secretario general de la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer), Juan José Gil, se reafirma en sus declaraciones a ABC. «Entendemos que las palabras por parte del Gobierno están dichas en unos términos genéricos ya que no se pueden enfocar a los vehículos de transporte. El diésel es el único combustible que hay para los camiones», indica. «Es más, el 100% de ellos son propulsados por el diésel», añade. Gil manifiesta que su Federación es la primera en querer reducir estos combustibles, pero «las energías alternativas no son una solución real y factible en la actualidad para los vehículos de transporte, sobre todo porque la capacidad útil de los camiones queda reducida a nada y no transportaríamos».

El secretario general detalla que el gas natural, ante la situación planteada y en un primer planteamiento, «sería la solución factible». «Aunque hay un problema. El gas natural es una alternativa todavía desconocida, son entre un 30 y un 40% más caros que su vehículo homólogo en diésel, además de que existe una gran limitación de gasineras. Solo hay 60 gasineras públicas».

Por este motivo, desde Fenadismer van a proponer una apuesta de futuro: «que se incentive mediante ayudas la renovación de las flotas y su transformación a vehículos duales (más conocidos como híbridos)» «Se trataría de una conversión en la que se podría pagar menos por repostaje y, al tener la capacidad de recorrer 1.000 kilómetros con ambas motorizaciones, también se podría utilizar el diésel mientras no se pueda repostar en una gasinera». Finalmente, Gil explica que esta tecnología «no cuesta más de 15.000 euros y así contribuimos a la menor dependencia del petróleo, mejoramos la seguridad vial y abaratamos el coste para el transportista».