Por qué tendrías que preocuparte si te acabas de comprar un diésel

Los coches modernos con este combustible contaminan prácticamente igual o incuso menos que los de gasolina

MADRIDActualizado:

Los coches que se están fabricando durante los últimos años cumplen todos los estándares de contaminación establecidos por la normativa Euro 6. La transición ecológica es un proceso progresivo y se respetarán los plazos acordados con la industria para que no afecte ni a la fabricación ni al stock de diésel actual, ni a los usuarios que los compran. De hecho, según Faconauto, a pesar de que la industria está haciendo un gran esfuerzo, en Europa solo un 1,4% del mercado de vehículos es eléctrico y un 5% de combustibles alternativos, por lo que el diésel tendría una viabilidad tecnológica a 20 años vista.

Los diferentes países europeos están realizando esfuerzos para regular la transición ecológica hacia el transporte no contaminante, apoyado en la normativa Euro 7 que entrará en vigor en 2020. Esta regulación afectará no solo al diésel, sino a todos los carburantes, con la meta de poder contar con un parque de coches totalmente eléctrico. Pero actualmente no existe un calendario cerrado y que sea común a todos los países. Expertos como Oliver Wyman prevén que todo ello no se ponga en marcha antes de 2030, dado que los fabricantes de automóviles necesitan tiempo para sacar todos los coches diésel que actualmente tienen fabricados y han de trabajar en la adaptación y diseño de nuevos modelos ecológicos.

El parque automovilístico antiguo es el foco de contaminación más importante, y por lo tanto aquellos coches fabricados antes de 2006 sí verán restricciones y sufrirán controles más exhaustivos.

La propuesta del gobierno es subir los impuestos al diésel. Pero el objetivo real es equipararlo a los de la gasolina. Si se aplicase, llenar el depósito con diésel costaría alrededor de un 31% más, quedando más o menos a la par que el coste de la gasolina, dependiendo, entre otras cosas, del precio final que establezcan cada una de las comunidades autónomas.

En cuanto a las restricciones a los coches diésel en el centro de las ciudades, estas medidas afectan tanto a los vehículos diésel como gasolina. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid prevé aplicar una restricción a partir del 2020 a todos aquellos vehículos que no cuenten con el distintivo medioambiental correspondiente otorgado por la Dirección General de Tráfico en función de su potencial contaminante y que categorizará a los vehículos como ECO, Cero, C y B. Las limitaciones afectarán tanto a los gasolina anteriores a 2000 como a los diésel fabricados antes de 2006. Barcelona también se plantea prohibir a partir del 1 de enero de 2019 la circulación de todos los vehículos con más de 20 años por el centro de la ciudad, con ciertos límites para las furgonetas.

Las novedades que trae consigo la ITV en este sentido es controlar la contaminación de los vehículos así como los fraudes en emisiones. Por el momento, la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) confirma que se seguirá controlando la emisión de partículas de vehículos diésel y el CO2 en la gasolina, pero aún no hay normas establecidas sobre las emisiones de NOx presentes principalmente en motores diésel.

Como usuario, una de las alternativas ECO está en el uso del coche eléctrico. Sin embargo, actualmente la infraestructura que necesita este modelo de transporte todavía no es capaz de atender al 100% de la demanda del usuario particular, ni puede hacerse un cambio inmediato sin consecuencias en sectores como el del transporte o la industria química. Si bien es cierto que todo apunta a que llegará como solución para combatir los problemas medioambientales. El Gas Natural comprimido y el GLP son dos de las alternativas que más aceptación tienen entre los compradores.

El Gas Natural se ha convertido en la mejor alternativa al diésel para reducir las emisiones contaminantes y ofrecer un transporte de larga distancia respetuoso con el medio. De hecho, para el Ministerio de Transporte e Infraestructura Digital de Alemania, el GNL es la única alternativa a gran escala al diésel, hasta que los sistemas basados en pilas de combustible de hidrógeno entren en funcionamiento alrededor del año 2030, seguidos por los combustibles basados en electricidad.

Para Antonio Murugó, Director de Estrategia del Grupo HAM, «más que una opción real, yo diría que es la opción real. Es, una de las mejores opciones para el transporte por carretera y casi la única alternativa que hay a día de hoy al diésel. Las otras tecnologías para vehículos más pequeños son una realidad, pero para transporte pesado, por carretera, y sobre todo larga distancia, no cumplen con los requisitos que pide un transportista». Murugó tiene claro que «el vehículo GNL a día de hoy es una realidad.

Javier Ruesga, ingeniero GNL de Enagás, asegura que «desde Enagás tenemos claro que el gas natural licuado y el gas natural comprimido son el futuro. El gas natural licuado está creciendo de manera exponencial, sobre todo y a día de hoy, en transporte marítimo; pero en transporte por camión tenemos clarísimo que tiene un futuro envidiable».

La Organización de Consumidores y Usuarios, OCU, ha realizado el cálculo del ahorro que podría suponer para un usuario medio la utilización de GLP o GNC en vez de la gasolina. Por ejemplo, un modelo monovolumen como el Opel Zafira de gasolina cuesta 21.070 y con GLP 22.384 es decir, 1.314 euros más caro. Si el consumo homologado es de 6,9 l/100 en el modelo de gasolina y de 9,2 en versión GLP, después de recorrer 50.000 km, habríamos gastado 2.760 euros en GLP o 4.312 euros en gasolina, es decir, ya lo habríamos amortizado. Con los precios actuales, la OCU estima un ahorro de aproximadamente 30 euros cada 1.000 km.

Las cifras son muy parecidas si el cálculo se realiza con un Mercedes Clase B 200. Su precio en versión gasolina es de 31.750 euros, y en versión gas natural, 33.300 euros, 1.550 más caro. Si los consumos son de 5,7 litros a los 100 de gasolina o de 4,4 kg a los 100 de gas natural, después de recorrer 50.000 km, se habrían gastado 3.562 euros en gasolina y 2.040 euros en gas, es decir, que con el vehículo de gas el ahorro aproximado sería de 30 euros a los 1.000 km, compensando el gasto extra inicial.