Si tienes un coche eléctrico podrías estar sufriendo «range anxiety»

¿Alguna vez has dejado de usar tu vehículo eléctrico preocupado por no poder llegar a tu destino?, ¿buscas continuamente puntos de recarga a lo largo de tu itinerario?, o ¿no puedes dejar de mirar el marcador de la batería?

MadridActualizado:

La ansiedad generada por el miedo a acabar en la cuneta por falta de energía es una de las principales preocupaciones de los conductores de coches eléctricos y una de las grandes barreras para la expansión de este tipo de vehículos limpios. Según una encuesta realizada por la Asociación de Electrónica de Consumo de Estados Unidos, el 71% de los americanos tienen miedo a quedarse sin batería y la autonomía de vehículos es percibida como una de las grandes desventajas de estos modelos.

Sí, la range anxiety es real. «La evolución de las nuevas tecnologías ha influido en diferentes áreas del conocimiento. La psicología también ha visto cómo el uso de la realidad virtual, la realidad aumentada o la terapia psicológica online, han supuesto grandes avances en el diagnóstico y tratamiento de trastornos mentales de diverso tipo», explica la Universidad Internacional de Valencia en su guía «Las áreas de la psicología y la aplicación de las nuevas tecnologías» y lo adelantan en un artículo desde Endesa.

La Nomophobia -miedo a estar sin móvil-, la adicción a las redes sociales y a internet el síndrome de «batería muerta», similar a la range anxiety aplicada a los smartphones, ocupan ya las consultas de los gabinetes psicológicos de todo el mundo. En julio de 2015, un hombre fue arrestado por negarse a desenchufar su teléfono de un enchufe en el metro de Londres porque «necesitaba estar conectado». Una semana antes, una adolescente interrumpió una obra de Broadway para buscar un punto de carga en el escenario, y en Hong Kong, una mujer suplicaba ayuda mientras lloraba porque su teléfono se había apagado.

Miedo a quedarse sin batería

De la misma forma, los conductores de vehículos eléctricossufren ansiedad debido a la posibilidad de quedarse sin batería. Pero la realidad muestra que en la mayoría de los casos sus miedos son infundados, y quizá no existan más que en su cabeza.

Un estudio realizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) demostró que la range anxiety es esencialmente un miedo irracional, y que la mayoría de los conductores podrían cambiar a un coche eléctrico sin necesidad de cambiar sus hábitos de conducción ni sus rutinas diarias. «El 87% de los vehículos podrían ser sustituidos por utilitarios con batería, incluso si no pueden recargarlo de noche», concluye la investigadora Jessika Trancik en el informe.

Los coches eléctricos en el mercado cuentan con autonomías superiores a los 100 kilómetros, más que suficiente para cubrir los traslados diarios habituales -unos 50 kilómetros-, como ir al trabajo, a la compra o incluso disfrutar de una escapada de fin de semana.

La ansiedad por falta de combustible también afecta a los conductores de coches de combustión interna y suele desatarse cuando se acaba el último tercio del tanque, aunque siempre está la tranquilidad de contar con la reserva, que nos da al menos 25 kilómetros para llegar a una gasolinera.

En el caso de los vehículos con propulsión eléctrica, sin embargo, los conductores necesitan 135 kilómetros de autonomía para sentirse confortables, pese a que la distancia media recorrida no excede de 57 kilómetros. Pero tranquilo, un estudio realizado por el psicólogo alemán Thomas Franke concluye que la ansiedad se va reduciendo según utilizamos nuestro coche y vamos conociendo sus límites reales.

Franke reclutó a 79 voluntarios para que condujeran un coche cien por cien eléctrico durante tres meses para medir su ansiedad. Al final del experimento, la autonomía mínima que exigían antes de comenzar el día pasó de 135 kilómetros a 123. Incluso, cuando la autonomía no alcanzaba para completar el viaje marcado, aquellos con experiencia en conducción eléctrica sufrieron mucha menos ansiedad que los novatos.