Renting o compra: descubre qué opción te conviene más

La primera es una opción cómoda porque con ella nos desentendemos del mantenimiento, algunas reparaciones, del seguro y demás. Y con la compra, el coche es nuestro y corremos con todos los gastos y las gestiones.

MadridActualizado:

¿Renting o compra? Para muchos consumidores, esa es la pregunta clave que se hacen a la hora de disponer de un vehículo propio. La respuesta no es tan sencilla como pueda parecer, porque dependerá mucho del perfil del conductor. Es decir, si no nos paramos a observar en qué perfil encajamos, dar una respuesta objetiva sobre si es mejor una cosa que la otra no es posible. Así nos lo detallan desde el blog de Mapfre.

El renting no es nada más, y nada menos, que un contrato de alquiler de un vehículo, en este caso, por un período de tiempo largo (no confundir con el leasing financiero). Una empresa de renting, una entidad financiera o un fabricante pone a disposición del cliente un vehículo de determinadas características deseadas, ciertas condiciones de servicio, y el usuario lo disfrutará hasta que se agote el contrato, previo pago de una cuota mensual.

El acuerdo de renting incluye muchas condiciones y especifica, entre otras muchas cosas, el kilometraje anual permitido, los gastos de mantenimiento, las posibles reparaciones que haya que acometer, un cambio de neumáticos… En definitiva, el renting es un contrato que nos permite disfrutar y utilizar un coche durante cierto un periodo concreto de tiempo, despreocupándonos de los gastos periódicos (puesto que se incluyen en las cuotas mensuales).

Es posible contratar un renting para empresas, autónomos y particulares. Para empresas y autónomos es un instrumento financiero muy útil porque en ambos casos puede deducirse toda la cuota, o parte de ella. En el caso de los clientes particulares, el beneficio fiscal no es tan importante porque no es posible deducir el IVA, por ejemplo.

En qué casos

El renting es una opción cómoda porque con ella nos desentendemos del mantenimiento (es decir, «va incluido» en las cuotas), algunas reparaciones, sustitución de neumáticos (cada compañía pone sus condiciones), del seguro, de la matriculación… y de todas las gestiones. Por decirlo así, una vez firmado el contrato y establecidas las cuotas, cogemos las llaves y nos vamos en el vehículo hasta que el contrato termine.

Con la compra, el coche es nuestro y corremos con todos los gastos y las gestiones. Como ya hemos dicho, en el renting también se nos repercutirán esos gastos en las cuotas, pero la diferencia es que si somos propietarios debemos hacer nosotros las gestiones, abonar nosotros los gastos, y demás.

Hablamos al principio de que, dependiendo de nuestro perfil, nos interesará más una cosa que la otra. Pues bien, si somos una empresa, nos interesa definitivamente el renting como opción para disponer de una flota (el tamaño que sea) de vehículos de empresa; siendo autónomos, nos va a interesar el renting cuando el coche sea un gasto necesario para desempeñar la actividad.

En el caso de los particulares, nos interesará si somos capaces de sacar el máximo rendimiento al contrato (cubriendo los kilómetros acordados, por ejemplo), pero no nos interesará en el caso de un uso esporádico del vehículo. Eso sí, contar con la comodidad de despreocuparnos de todo y poder cambiar de coche cada cinco años (según lo que dure el contrato) es uno de los puntos más interesantes del renting.