Pasamos 9 horas y 35 minutos de media semanales metidos en el coche

Siete de cada 10 conductores estarían dispuestos a utilizar menos su vehículo particular si tuviesen alternativa de transporte público

MADRIDActualizado:

Son muchas las incógnitas que rodean al futuro de la movilidad. Los carburantes y coches menos contamiantes, el coche compartido, el vehículo inteligente y autónomo son algunas de las claves que en menos tiempo del que podamos pensar estarán de lleno en nuestras vidas, cambiando las formas actuales de desplazamiento.

Muchas de las preguntas que como conductores, o como personas con necesidades de desplazarnos pueden surgir, han sido planteadas en el estudio realizado por Ipsos y The Boston Consulting Group, han llevado a cabo conjuntamente, intentando hacer un dibujo de la percepción de las infraestructuras de transporte en Europa por parte de los ciudadanos de diez países de la Unión Europea. En esta encuesta ha participado más de 10.000 europeos, entre ellos, 1.010 españoles.

Según Dominique Levy, directora general de Ipsos Francia, la movilidad es uno de los pocos temas sobre los que los europeos expresan tanto elevadas expectativas como verdaderas esperanzas de cara al futuro. En la actualidad, y atendiendo a los resultados del estudio, «desean disponer de una movilidad a la carta, más libre, que apueste por la intermodalidad y los servicios digitales para ayudarles. De cara al futuro, piensan que las revoluciones tecnológicas que están teniendo lugar mejorarán profundamente no solo sus formas de desplazamiento, sino también su nivel de bienestar».

Entre las conclusiones de este trabajo destacan por ejemplo, que los españoles pasan de media 9 horas y 35 minutos a la semana desplazándose (de lunes a viernes), exactamente el tiempo medio de todos los europeos. Esto supone mucho más tiempo que los franceses (de media, 7 horas y 12 minutos a la semana), pero mucho menos que los griegos (13 horas y 2 minutos).

En España, como en otros países europeos, el coche es un medio de transporte fundamental para prácticamente la totalidad de los trayectos diarios: ya sea para llegar al lugar de trabajo o de estudio (el 60 % utiliza este medio de transporte, frente al 61 % de la media europea) o para llevar a sus hijos a sus actividades diarias (el 51 % frente al 56 %).

Para los desplazamientos cortos, en España se apuesta claramente por los recorridos a pie, ya sea para hacer la compra (el 53 % la hace a pie, frente al 26 % de la media europea) o para llevar a sus hijos (el 41 % frente al 31 %). Aún así, una parte importante de los españoles creen que es difícil utilizar el transporte público cerca de su domicilio, principalmente en áreas rurales (el 23 % frente al 35 % de la media europea), debido en gran medida a que la duración del trayecto es demasiado larga (el 40 %) y la frecuencia de paso, demasiado baja (el 38 %).

En España los ciudadanos consideran en gran medida que las autoridades públicas no invierten lo suficiente en infraestructuras de transporte allí donde viven. Las inversiones que más falta hacen son en iniciativas para facilitar nuevas formas de transporte (el 74 % considera que las inversiones para el desarrollo de estaciones de recarga de vehículos eléctricos son insuficientes), pero también aquellas relativas a la red ferroviaria (61 %), los intercambiadores de transporte (59 %), la red de transporte público urbano (55 %) o la red de carreteras (55 %).

Los españoles también consideran prioritario el desarrollo de servicios digitales con el fin de facilitar los desplazamientos, especialmente lo relacionado con una mejor información sobre la oferta de transporte público disponible cerca de su domicilio (79 %), las ofertas de coches compartidos y préstamo de coches disponibles (63 %), itinerarios completos que permitan combinar diferentes medios de transporte (76 %) o soluciones de pago a través del móvil (60 %).

Si se realizaran las inversiones necesarias, los ciudadanos españoles figuran entre los europeos que estarían más dispuestos a cambiar de hábitos: el 79 % estaría dispuesto a utilizar más a menudo el transporte público (frente al 72 % de la media europea) y el 69 % a usar menos a menudo su vehículo personal (frente al 66 % de la media europea). En cambio, no se muestran más interesados que la media europea en la posibilidad de recurrir a coches compartidos o al préstamo de vehículos: solo el 44 % está dispuesto a utilizarlos (un porcentaje idéntico a la media europea).

Finalmente, la mayor parte de los españoles están convencidos de que las innovaciones en el ámbito de los vehículos y las nuevas tecnologías alterarán sus desplazamientos. Consideran que en 15 años podrán recorrer largas distancias en vehículos eléctricos sin problemas de autonomía (78 %), que dejarán su coche a la entrada de la ciudad y solo utilizarán medios de transporte público a los que podrán acceder desde los aparcamientos (70 %) y que los vehículos no emitirán gases de efecto invernadero (75 %). También que los coches podrán circular sin ningún riesgo de avería ni accidente gracias a las nuevas tecnologías digitales (59 %), que los vehículos eléctricos se recargarán mientras circulen (56 %) o que se podrá circular en coches autónomos en carriles reservados en la autopista (56 %) e incluso en todas las carreteras (52 %).