Nissan da carpetazo a la era Ghosn tras la dimisión de su delfín y verdugo

Hiroto Saikawa, jefe de Nissan, anunció ayer su dimisión, obligada por el consejo de administración tras admitir que infló su salario. Su sucesor, que saldrá de un plantel de diez candidatos, tendrá el reto de recomponer relaciones con Renault

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Nuevo giro en el escándalo que sacude a Nissan desde hace diez meses. Su consejero delegado y presidente, Hiroto Saikawa, anunció ayer su dimisión tras detectar en una investigación interna que cobró una remuneración excesiva. Saikawa, que admitió la acusación la semana pasada, dejará sus cargos el próximo 16 de septiembre, a instancias del consejo de administración.

El directivo, que había expresado su intención de dar un paso al lado en fecha próxima, controla la compañía desde noviembre, cuando fue detenido su antecesor, Carlos Ghosn. Durante años mano derecha de Ghosn, fue también figura clave en la acusación contra del empresario brasileño, de origen libanés y nacionalizado francés. Denunciado por, supuestamente, cobrar de forma excesiva, desviar fondos corporativos y disfrutar para fines personales de recursos como aviones privados, permanece en libertad vigilada en Japón.

La dimisión de Saikawa se difundió después de que una auditoría interna de la compañía, publicada ayer, revelara que se habría beneficiado de un esquema retributivo diseñado por Ghosn y por uno de sus ejecutivos, el también detenido Greg Kelly, para inflar su remuneración en 47 millones de yenes (unos 400.000 euros). La prima, obtenida mediante el sistema de derechos de apreciación sobre las acciones, -que la junta directiva del fabricante se comprometió ayer a abolir-, no supone una ilegalidad pero sí es contraria a los principios corporativos de Nissan.

Sin acciones legales

Tanto Saikawa como otro de los directivos que se habrían beneficiado se han comprometido a devolver las cantidades percibidas de más. Ello, junto al hecho de, según la junta directiva, no conociera los detalles del mecanismo de retribución, ha sido clave en la decisión de la compañía de no interponer acciones legales. En el pasado, Saikawa, de 65 años, se había mostrado muy crítico contra el enorme poder que llegó a acumular Ghosn, que también fue máximo directivo de Mitsubishi y de Renault. Cargos de los que fue relevado entre finales del año pasado y principios de este.

Su puesto será ocupado temporalmente por el responsable de operaciones de Nissan, Yasuhiro Yamauchi, mientras que el consejo de administración decide su sustituto definitivo entre una lista de diez candidatos. Entre los preseleccionados habría una mujer y aspirantes de origen no japonés, además de varios con experiencia en Renault.

El fabricante galo, además de su principal socio, también es accionista mayoritario de Nissan desde que en 1999 se hiciera con el 36,8% de la compañía en una operación pilotada por Ghosn. Un festín del pez pequeño frente al grande (en 2018 Nissan vendió 5,65 millones de unidades, frente a 3,88 Renault) posible solo por la maltrecha situación que atravesaba entonces, y que Ghosn consiguió enderezar tras una ambiciosa operación de saneamiento que le granjeó el apodo de «le cost-killer».

Precisamente uno de los grandes retos del sucesor de Saikawa será tratar de recomponer la relación con Renault, fabricante con el que comparte tecnologías, plataformas y motorizaciones. Un vínculo que se ha deteriorado tras la detención de Ghosn, hasta el punto de que las acciones de Nissan se han depreciado más de un cuarto de su valor en lo que va de año, ante los temores de que no pueda mantenerse con su principal artífice, el propio Ghosn, fuera de la compañía. La frialdad de los nipones también tuvo un papel determinante en el fracaso de la propuesta de fusión con Renault por parte de Fiat-Chrysler, una operación que podría reactivarse en los próximos meses.