Las versiones Cupra de Seat cumplen 20 años
Las versiones Cupra de Seat cumplen 20 años

La gama Cupra de Seat cumple 20 años

Las versiones más deportivas de la marca Seat cumplen 20 años dando grandes satisfacciones a sus propietarios

MadridActualizado:

“Es un coche que te permite alcanzar un sueño. Te dices a ti mismo: tengo un Seat CUPRA”. Son palabras de Jaime Puig, director de SEAT Sport, que al hacer balance de los primeros 20 años de vida de la gama no duda en afirmar que “hemos hecho realidad una ilusión”, un coche con “las mejores prestaciones y que a su vez te sirva para el día a día”.

Seat León Cupra 290

El último ejemplo de estas versiones es el León de 290 CV, que con un solo botón permite elegir el perfil de conducción: CUPRA, Sport, Confort e Individual. Una tecnología que “en la época del primer modelo sólo era imaginable en los videojuegos más avanzados”, asevera Isidre López, responsable de Coches Históricos de SEAT. Para él, la clave del éxito del CUPRA radica en la sabia combinación de “tecnología y pasión de nuestros ingenieros y pilotos”.

El Seat León Cupra 290 ha sido el último en llegar
El Seat León Cupra 290 ha sido el último en llegar

La gama nació en 1996, cuando el Ibiza Kit Car se adjudicó el Campeonato del Mundo de Rallyes en la categoría 2 Litros. “Fue como hacer un homenaje al coche campeón”, explica Isidre López. A lo largo de 20 años, SEAT ha desarrollado 15 versiones. En todas ellas encontramos las mismas características: “un coche de alta gama, de carácter deportivo, muy cuidado por dentro, un coche para disfrutar al máximo”, asegura Jaime Puig. “Hemos conseguido un coche que te hace sonreir”, concluye Isidre López.

A lo largo de estos 20 años de historia, la gama Cupra ha logrado excelentes resultados. Sobresalen los alcanzados en el circuito alemán de Nürburgring. En octubre de 2014, el León Cupra Performance Pack batió el récord de un coche de producción con tracción delantera con un tiempo de 7 minutos, 58 segundos y 44 décimas. Y en mayo de 2015, el León Cupra ST consiguió hacerse con el tiempo más rápido bajando también de los 8 minutos. Con resultados así, no es de extrañar que, según confiesa Jaime Puig, “en ocasiones hemos esperado a tener primero el CUPRA y luego el coche de competición, y no a la inversa”.

El primer CUPRA iba dirigido a un público ansioso por disponer de un coche de máximas prestaciones, que respondiera con potencia y agarre deportivo en todas las situaciones. A lo largo de dos décadas, esta concepción original ha ido evolucionando y mejorando. Por todo ello, el futuro está más que asegurado “y muy probablemente lleno de sorpresas”, que seguirán “provocando esa sonrisa de felicidad al volante en los rostros de nuestro público”, concluye Isidre López.