Un h ombre reposta su coche diesel
Un h ombre reposta su coche diesel - Reuters

Los fabricantes alertan del impacto económico y medioamiental para España de la demonización del diésel

La subida de impuestos y las declaraciones políticas en su contra ponen en riesgo la llegada de 15 nuevos modelos a las fábricas españolas

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La intención del Ejecutivo de Pedro Sánchez de subir los impuestos al diésel ha hecho saltar las alarmas entre los fabricantes de automóviles. El impacto de esta medida puede ser funesto para las ventas de vehículos equipados con esta tecnología, ya afectada por un pronunciado declive en los últimos años, que se ha visto acelerado en los últimos meses por declaraciones como la de la ministra de Transición Energética, Teresa Ribera, quien aseguró que tiene «los días contados». Solo en lo que va de año ha perdido seis puntos porcentuales de cuota de mercado, hasta rondar el 35% del total, cuando en 2010 llegó a suponer el 70% de las ventas.

Anfac alerta de que este declive llega precisamente después de que se hayan hecho ingentes esfuerzos económicos e industriales para «limpiar» esta tecnología. En este sentido, la patronal que agrupa a los productores con presencia en España argumenta que una posible subida de los impuestos al carburante diésel «no puede estar justificada, en todo caso, por sus emisiones contaminantes», y pide poner el foco en la renovación del parque.

«El problema no es el diésel. Son los coches viejos que circulan por nuestras carreteras», asegura Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de Anfac. En este sentido, desde la patronal detallan que los vehículos nuevos diésel emiten hasta un 84% menos de emisiones contaminantes NOx y un 90% menos de partículas que los automóviles de más de 15 años de antigüedad. También son más eficientes que los gasolina, por lo que emiten menos CO2.

Precisamente su declive, junto al auge de los vehículos SUV, más pesados y de mayor consumo, causó que el año pasado se incrementaran por primera vez en una década las emisiones de CO2 de los coches nuevos, según la asociación de concesionarios Faconauto. En concreto, se situaron en 116 gramos por kilómetro recorrido, lo que impacta contra los objetivos de reducción de emisiones de CO2 y dificulta la lucha contra el cambio climático.

Su hundimiento, en España y en toda Europa por una mezcla de declaraciones políticas y escándalos como el fraude de emisiones Dieselgate, también puede tener un impacto directo en las plantas de fabricación. Actualmente, 17 factorías construyen vehículos o motores con este combustible en España, donde más de 40.000 personas trabajan de forma directa en su fabricación. En 2017 se produjeron 1,4 millones, de un total de 2,8. Además, según Anfac, el diésel supone 25.000 millones para la industria española, y 20.700 millones en exportaciones.

Ponerlo en cuestión, dicen desde la patronal, también supone una amenaza para futuras adjudicaciones de modelos. «España ha recibido, para los próximos 18 meses, adjudicaciones de 15 nuevos modelos, de los que la mitad vienen con versiones alternativas (híbridos, eléctricos y gas). Si el mercado sufre distorsiones fuertes de la demanda, estos picos impactan en la planificación y producción de las fábricas, lo que afecta a su competitividad presente y a su atractivo futuro».

Frente a la penalización del uso del diésel, los fabricantes piden mayores incentivos fiscales a la adquisición de vehículos eléctricos, híbridos y de gas, y que se dinamice la figura del gestor de carga para fomentar la instalación de puntos de recarga. Al mismo tiempo, recuerdan al Ejecutivo que se mantienen paralizados los programas de ayuda Movalt y Vea, y le solicitan su activación.