El mal estado del asfalto provoca costosas averías en los coches

Uno de cada trece kilómetros de la red de carreteras española presenta deterioros relevantes en más del 50% de la superficie del pavimento

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España suspende en la conservación de las vías. Según un reciente estudio de la Asociación Española de la Carretera (AEC) el estado del asfalto es muy deficiente. Además, señala que el deterioro del pavimento es la causa principal del 94% de los accidentes ocasionados por culpa de la vía. Según este organismo uno de cada trece kilómetros de la red de carreteras española presenta deterioros relevantes en más del 50% de la superficie del pavimento, acumulando baches, roderas y grietas longitudinales y transversales.

La Constitución Española nos ampara y establece que «Los particulares tendrán derecho a ser indemnizados por toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes o derechos, salvo los de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia de los servicios públicos». Pero para ser indemnizado se deben cumplir tres condiciones básicas: que el daño sufrido sea consecuencia directa del mal funcionamiento del servicio público; que el daño no haya sido provocado por una fuerza mayor (tormenta, terremoto…) y que el daño sea efectivo y evaluable económicamente (no valen los supuestos sobre lo que pudo haber ocurrido).

Una vez conocidas las condiciones y sí en nuestro caso se dan, deberemos conocer quién es el titular de la vía contra el que vamos a actuar, el Ministerio de Fomento, la Diputación, la Comunidad Autónoma, el Ayuntamiento…, y saber que disponemos de un año para hacer la reclamación, antes de que ésta prescriba.

El mal mantenimiento de las carreteras es un peligro para los conductores, puesto que eleva el riesgo de sufrir un accidente y pùede generar importantes y costosos daños a loos coches. Algo que «se podría evitar si las administraciones dedicaran más atención y recursos a la buena conservación de las vías», señala Diego Renedo, COO de Autingo.

Uno de los elementos que más sufre al conducir habitualmente por carreteras mal asfaltadas es el sistema de suspensión. Su misión es la de absorber las irregularidades del pavimento, intermediando entre las ruedas y la carrocería, asegurándose de que los neumáticos estén siempre en contacto con el asfalto y permitiendo una conducción más estable y segura. Sin embargo, los botes provocados por los baches y huecos presentes en la calzada pueden dañar este sistema afectando a componentes clave como los amortiguadores o los silentblocks del trapecio. En caso de avería de alguno de estos elementos, la reparación ascendería a unos cientos de euros. Así por ejemplo, el coste medio de cambiar los amortiguadores según los datos de Autingo alcanza los 400 euros, mientras que reemplazar los silentblocks del trapecio de todos los ejes supone unos 150 a 190 euros, dependiendo del modelo del coche.

La dirección también puede convertirse en víctima del asfalto deficiente. Una de las consecuencias sería la holgura de la rótula de dirección, lo que exigirá un cambio urgente cuyo coste ronda los 179 euros. A su vez también se puede ver afectada la alineación de las ruedas, provocando una pérdida del paralelismo, lo que ocasionará un mayor desgaste de los neumáticos, más consumo de combustible y mayor peligro al volante.

Además de todo lo anterior, cabe señalar que los neumáticos también sufren en exceso por su contacto directo con el pavimento, acelerando el desgaste o aumentando las posibilidades de reventones y pinchazos. Asimismo, las vibraciones y golpes provocados por el bacheado también pueden afectar al circuito eléctrico del vehículo, los sistemas de elevalunas y cierre centralizado, salpicadero o incluso deteriorar el interior del habitáculo, entre otras cosas.