El doble rasero de Carmena permite circular sin restricciones a sus más de mil autobuses diésel

La flota de la EMT tiene 953 autocares «eco» de GNC y tan solo 18 «Cero» eléctricos, mientras que la gran mayoría son vehículos con motores diésel como los que quiere prohibir

MADRIDActualizado:

La nueva la Ordenanza de Movilidad Sostenible de Madrid puede provocar situaciones bastante contradictorias. Por ejemplo, en un escenario de máxima contaminación en el que tan solo podrían circular los vehículos con pegatina «cero emisiones» o «eco», la flota de autobuses de la EMT, que en su mayor parte está formada por autobuses con motores diésel, sí que podría acceder a la zona centro de la ciudad. Esto quiere decir que si el objetivo de los escenarios propuestos por esta normativa es reducir la presencia de los vehículos más contaminantes, el propio Ayuntamiento estaría actuando de forma contraria.

Son frecuentes las protestas de conductores y peatones que alertan de las constantes «humaradas de color negro» que dejan tras de sí algunos de los autobuses municipales que circulan habitualmente por las calles y vías como la M30. Esto por un lado evidencia que el mantenimiento de estos vehículos es deficiente, y pone en duda que hayan pasado las revisiones necesarias e incluso la ITV que controla el nivel de emisiones y partículas.

Pero además nos lleva a hacer un recuento de la flota actual de la EMT para comprobar que el Ayuntamiento tiene en circulación 953 autocares que se mueven con gas natural GNC (que en un vehículo particular tendrían la etiqueta bicolor ECO), 18 eléctricos (que por lo tanto tendrían la etiqueta azul o Cero), y 1.049 autocares movidos por motores diésel, si bien es cierto que alguno de ellos lleva una asistencia eléctrica para conseguir un extra de potencia en determinadas situaciones.

Es decir, que la mayor parte de la flota de autobuses de la EMT, en el caso de tratarse de vehículos particulares, no podría circular por las calles de Madrid cuando se estableciese alguna de las fases del protocolo anti contaminación. Muchos de estos vehículos, tal y como se puede comprobar en el listado de la flota [Pincha AQUÍ para acceder al listado en la web del Ayuntamiento], tienen nivel de emisiones Euro 5, cuando los vehículos utilitarios modernos a la venta en España ya se rigen por la normativa de emisiones Euro 6 B, y en breve comenzarán a someterse a las normas de la Euro 6 C. En la actualidad cualquier diésel Euro 6 contamina menos que cualquier gasolina Euro 5 o anterior.

Pero si nos fijamos en el listado y características de los autobuses de la EMT, incluso nos podemos encontrar con una flota de 38 vehículos Iveco CityClass Cursor, en servicio desde 2008, con nivel de emisiones Euro 4. Y otros 321 autocares más Iveco CityClass Cursor de 2002 que operan bajo un nivel de emisiones Euro 3.

Esta contradicción entre el objetivo que persiguen las medidas contempladas en la ordenanza municipal y la realidad de los vehículos municipales de transporte público forman parte de la alegaciones que consultoras como Pyramid Consulting han incluido en el recurso presentado contra esta normativa.

Según explica a ABC la abogada Margarita Bernardo, «el artículo 143 de la Ordenanza que, con buena lógica pretende promover y proteger el transportes público en la Villa de Madrid, a día de hoy, se puede decir que no responden a los principios que en todo caso auspician la presente norma y que son entre otros la mejora de la calidad del aire y la protección del medio ambiente y por consiguiente la mejora de la salud de sus habitantes».

La Administración Municipal debe ser por tanto quién, con los medios puestos a disposición de los administrados, preserven dichos derechos. Es indudable que la Ordenanza «no prevé un plan económico de actualización y renovación del parque de movilidad (en concreto de autobuses urbanos) que a día de hoy son altamente contaminantes tanto en lo que se refiere a niveles acústicos como a las emisiones en virtud del tipo de carburante». Esto es, no puede ser admisible, según la abogada de Pyramid consulting, quien considera que «las limitaciones que establece la Administración para los particulares no los lleva a la práctica ni respeta la Administración Local en los propios medios de transporte de los que ella es titular».

Estas consideraciones referidas al servicio de transportes de viajeros, y en concreto a los autobuses de la EMT, se puede hacer extensivo al resto de la flota de vehículos del Ayuntamiento de Madrid. Según informan a ABC/Madrid fuentes oficiales del Área de Economía y Hacienda que dirige Jorge García Castaño, de los 2.191 vehículos de los que dispone el Ayuntamiento –la mayoría de Policía Municipal–, 728 funcionan con motor diésel y 1.049 con gasolina. Tan solo 131 son eléctricos y 113 de gas natural comprimido. El resto, mixtos: 84 de gasolina y gas licuado; 85 híbrido de gasolina, y uno de gasolina y gas natural.