Vídeo: Cómo funciona un coche eléctrico ATLAS

El corazón que impulsa al vehículo eléctrico: las baterías suponen un tercio del valor de estos coches

Su vida útil, la capacidad, la velocidad de carga o la autonomía del automóvil se reducen con el paso de los años

MadridActualizado:

Los coches eléctricos van a la cabeza en la transición hacia una movilidad que pretende prescindir de los combustibles fósiles. Ya se han comercializado algo más de 35.000 unidades, según los datos de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE).

Pero la escasa autonomía, la falta de una infraestructura de recarga y el tiempo que se tarda en recuperar la capacidad de la batería son tres de los argumentos que impiden un mayor crecimiento en las ventas de este tipo de vehículos.

Y en todo esto, las baterías juegan y jugarán un papel clave. Son las que pueden conseguir que estos coches sean más atractivos e interesantes, y puedan llegar a popularizarse ya que de ellas dependen la autonomía, precio, velocidad de recarga y vida útil del vehículo, aspectos fundamentales que frenan todavía a muchos usuarios.

Vida útil: Hasta 3.000 ciclos de carga completos

La batería es el componente más complejo y caro del coche eléctrico. Las más extendidas en la actualidad son las de ión-litio, el más ligero de todos los metales con una alta energía y potencia específicas. Su precio supone, según fabricantes de la automoción, «entre un 25 y un 35 por ciento, aproximadamente» del coste total del coche. De media, se estima que sus baterías admiten hasta 3.000 ciclos de carga completos. O lo que es lo mismo: si se vaciara y rellenara una vez al día, duraría unos ocho años. Es más, para garantizar su fiabilidad, los fabricantes recomiendan que la batería nunca llegue a descargarse del todo, así los ciclos de carga aumentan.

Valor residual: Más de 5.000 euros de batería

Resulta difícil determinar el valor residual de los vehículos eléctricos al no existir un histórico previo -los primeros que llegaron al mercado hace ahora ocho años-. Cambiar el sistema de baterías en un coche eléctrico puede sobrepasar la barrera de los 5.000 euros, lo que supone un tercio del precio del vehículo. Por lo tanto, «la vida útil de un coche eléctrico es tanta como la de su batería», manifiesta Arturo Pérez, director gerente de AEDIVE. Una afirmación que confirman desde la marca Nissan, que aclara que «tras doce años, es momento de que el coche se envíe al desguace, la batería se reutilice y el cliente adquiera uno nuevo».

Capacidad: Pierde el 8% de sus propiedades

Desde el Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA) especifican que, en las aplicaciones que están desarrollando en vehículos especiales, compran las baterías en el mercado a mil euros el kWh, un precio «excesivamente caro y, al mismo tiempo, el elemento más costoso del vehículo». Estas baterías, como cualquier otro componente de un coche, pierden propiedades con el paso del tiempo -en torno a un ocho por ciento según varios estudios-, por lo que algunos fabricantes optan por ofrecer al cliente el alquiler de esta pieza pagando un coste periódico; si la batería es de alta capacidad puede rondar los 70 euros al mes para una media de 7.500 kilómetros al año.

Autonomías: Grafeno y 600 kilómetros

Las baterías evolucionan a pasos agigantados. Y no solo en capacidad y reducción de peso, sino en formas de alimentación: no necesitará cables y podrá cargarse mientras se circula como ocurre con el sistemas en fases de desarrollo como el carril bus con carga inductiva desarrollado por Endesa y que está en pruebas en Málaga. Las baterías de ion-litio se seguirán utilizando a medio plazo, pero la apuesta a largo plazo será el grafeno, puesto que prometen un 75 por ciento menos de peso frente a las de litio, cinco veces más autonomía -hasta los mil kilómetros-, con un 30 por ciento menos de tamaño o una recarga en menos de diez minutos.

Ya son muchas las marcas -como Audi, Hyundai o el grupo PSA- que están preparando modelos eléctricos que prometen superar los 450 kilómetros de autonomía con una sola carga. Su objetivo es rebasar la barrera de los 600 y posicionarse a la par que los coches de combustión. Ante esta situación, también hay que tener en cuenta que el precio de las baterías de los vehículos eléctricos se ha reducido y lo seguirá haciendo en los próximos años. En 2010, el kWh superaba, aproximadamente, los 858 euros, mientras que en 2017, bajó a 179, una quinta parte de su coste siete años atrás. En 2025, los eléctricos podrían tener precios similares a los de combustión.

Reciclaje: Más de 75 por ciento, apta para reutilizar

Se prevé que en 2018 un total de 55.000 baterías sean retiradas. Una cifra que en 2025 llegará a los 3,4 millones de unidades. Esta situación provoca que los fabricantes de automóviles comiencen a pensar en cómo darles una segunda vida. «La lógica detrás de todo esto es la llamada economía circular. La batería proveniente del vehículo eléctrico se convertirá en un importante componente dentro del mundo de la energía», detallan desde Renault.

Asimismo, cuando la vida útil de la batería alcanza en torno al 75 por ciento de su capacidad, y, por tanto, «no es apropiada para la tracción del vehículo, sí lo será para usos estacionarios», detallan desde el INSIA. «Esto permite que su vida útil se pueda ampliar a unos 20 años, sumando los 10 de media para dar servicio al vehículo y otros 10 para las aplicaciones estacionarias».

El Amsterdam ArenA, iluminado con baterías148 baterías de Nissan Leaf -85 nuevas, 63 reutilizadas- son las encargadas de suministrar electricidad al Estadio Johan Cruyff Amsterdam ArenA. Esta construcción, que ya contaba con una instalación de 4.200 paneles solares que alimentarán el nuevo sistema de baterías, tendrá garantizado un suministro eléctrico considerable, incluso durante un corte eléctrico.