Convertidor de par, doble embrague, variador continuo: ¿Qué caja automática es mejor?

Repasamos los principales tipos de cajas automáticas, así como las manuales robotizadas, para desglosar sus ventajas y desventajas

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Aunque todavía son minoría en Europa y, en especial, en países como España, las cajas automáticas comienzan a despuntar en ventas. Se dice que quien prueba una no vuelve al cambio manual y, aunque, como casi todo, es cuestión de gustos, es cierto que una buena transmisión automática ofrece comodidad cuando el conductor busca relajarse, y extraordinarias sensaciones deportivas cuando quiere acción.

Repasamos a continuación los principales tipos de cajas automáticas, doble embrague, variador continuo y convertidor de par; así como las manuales robotizadas, para desglosar sus ventajas y desventajas.

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  1. Convertidor de par

    Caja tiptronic de Audi
    Caja tiptronic de Audi

    Tiptronic, Steptronic... La nomenclatura varía en función del fabricante (Audi, Porsche, BMW...), pero sus cualidades suelen coincidir: fiabilidad, simplicidad y resistencia. Existen de 5, 6, 7 o más velocidades, y garantiza confort y suavidad a la hora de efectuar las transiciones, penalizando ligeramente la velocidad. Suelen ser utilizadas en vehículos de alto par motor.

  2. Doble embrague

    DSG de Volkswagen
    DSG de Volkswagen

    Etiquetadas como DSG, DPK, PDK, DKG... son las más modernas y complejas. Como resumen en Autocasión, básicamente son una caja de cambios partida en dos. Por un lado las marchas pares y por otro las impares, girando todas ellas en dos embragues diferentes. Son muy rápidas y suaves y las que mejor se adaptan a todo tipo de conducción.

    El problema es que su rendimiento puede variar en función de la electrónica del vehículo, que es la que predice cuál es la siguiente marcha que vamos a utilizar, y puede resultar lenta si decidimos actuar de forma que éste no logra predecir, por ejemplo, si queremos reducir marcha mientras aceleramos.

  3. Variador continuo

    Caja CVT de Toyota
    Caja CVT de Toyota

    También identificadas como CVT, no son realmente una caja de cambios, sino dos poleas unidas por una correa en V. Esta correa varía en su extensión y recorrido en función de la aceleración, de forma similar a una moto de baja cilindrada. Las relaciones de marcha pueden ser infinitas, por lo que el escalonamiento es artificial.

    La emplean marcas como Toyota o Lexus. Aunque son muy eficientes, entre las críticas de sus detractores es habitual la mención a su escasa sensación de deportividad, debido al conocido como «efecto chicle»: la aceleración parece ir descompensada de la acción del conductor sobre el pedal.

  4. Manual robotizada o pilotada

    No son cajas automáticas, aunque pueden cumplir como tal. Básicamente, funcionan como una manual pero con un asistente mecánico que realiza las transiciones, y que permite que su uso sea como una automática o como una manual -mediante levas en el volante o mediante la propia palanca-.