Cómo convertir en eléctrico tu coche diésel o gasolina

Se trata de un proceso posible, pero por ahora es complejo y costoso

MADRIDActualizado:

Pese a la Ley de Cambio Climático que prepara el Gobierno, y que contempla que a partir de 2040 no se permita la matriculación y venta de vehículos «con emisiones directas de dióxido de carbono», como los de gasolina o diésel, por el momento los costes de adquisición de un coche eléctrico son su mayor barrera de entrada en el mercado. Aunque, a la larga, los consumos de los coches eléctricos podrían, en teoría, amortizar la inversión inicial. Para quien se esté planteando que va a hacer con su viejo coche a partir de 2040, ya es posible convertir cualquier coche en eléctrico invirtiendo en un «kit» de conversión tal y como lo detallan desde el blog de Mapfre. Pero el proceso es complicado y costoso.

En los Estados Unidos, por ejemplo, es frecuente encontrar personas que han convertido su viejo coche de gasolina en eléctrico en el jardín trasero de su casa, pero en España no es tan fácil. Para empezar, es necesario homologarlo por un precio que no baja de los 25.000 euros.

También existen iniciativas y empresas como Ecoche, que transforman coches de combustión en eléctricos, y que disponen ya de un plan para suavizar el coste de la homologación. Se trata, simplemente, de juntar pedidos de conversión («unos 15 o 20») para que, de esta manera, los importes se diluyan entre cada unidad y se pueda abordar el proceso sin un desembolso desorbitado.

Aunque se habla de un «kit de conversión», que suele disponer de motor eléctrico, controlador, cargador de baterías… es necesario contar además con las propias baterías. Además hay que ser muy cuidadoso con detalles como el paso de cables de alta tensión, realizar un buen aislamiento, o la eliminación del alternador, la adición de una bomba de vacío para el sistema de freno y unos cuantos más.

Las baterías han de ser diseñadas exclusivamente para el modelo que dispongamos para su conversión. Dependiendo de cuál sea, la batería se ha de construir con unas dimensiones específicas y ha de estar diseñada para conservar el reparto de pesos original del vehículo. Otro punto de especial dificultad es la conexión entre la parte eléctrica y la caja de cambios, para la que no existen piezas específicas (hablamos del caso general) y hay que diseñarlas y fabricarlas, con el coste que eso conlleva.