Del coche diésel al eléctrico: un proceso similar a la revolución industrial del siglo XIX

Todavía sean necesarios numerosos avances tecnológicos y de infraestructura para que las alternavtivas eléctricas o de hidrógeno sean viables en el día a día

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En Europa solo un 1,4% del mercado es de vehículos eléctricos y un 5% de combustibles alternativos. En el Reino Unido y Francia apuestan por la desaparición del diésel y la gasolina en 2040. Una iniciativa a la que ahora se suma España, a través de la Ley de Cambio Climático que prepara el Gobierno, que contempla que a partir de 2040 no se permita la matriculación y venta de turismos y vehículos comerciales ligeros «con emisiones directas de dióxido de carbono», como los de gasolina o diésel, híbridos o de gas, según fuentes de Ministerio para la Transición Ecológica. El objetivo es que en 2050 el parque móvil esté libre de emisiones.

Para lograrlo todavía sean necesarios numerosos avances tecnológicos y de infraestructuras para que las alternavtivas eléctricas o de hidrógeno sean viables en el día a día.

Según el profesor de la Universidad de Cantabria (UC) Delfín Silió Salcines «todo apunta a que los motores de combustión tienen fecha de caducidad en un periodo de 20 ó 30 años», fundamentalmente por imposiciones medioambientales, y no tanto por el agotamiento de recursos.

En su opinión, ahora se inicia un periodo de transición equiparable a las revoluciones industriales de siglos pasados, que concluirá «en un plazo no inferior a 20 años con la desaparición del motor de combustión y su sustitución por los eléctricos».

Este proceso, ha añadido, no solo afectará al sector del transporte, sino a toda la industria en general. «También a la química, y a la del petróleo, que en buena medida desaparecerá», ha asegurado el profesor de la UC.

En este periodo de transición, el transporte se cubrirá con motores mixtos e híbridos, que ya han comenzado a hacerse un hueco en el mercado de la automoción, y concluirá con la incorporación total de los motores 100% eléctricos.

Este cambio «no es sencillo», ha reconocido, y obligará a crear nuevas infraestructuras y centrales eléctricas capaces de dar respuesta a la creciente demanda de energía que precisará la «nueva realidad».

Este cambio de ciclo, sobre todo en lo que se refiere al diésel, ha sido también analizado por los técnicos de Arval en su libro blanco dedicado a este carburante. En palabras de Luc Soriau, director de Arval España, «actualmente, el diésel representa más de la mitad de las matriculaciones de turismos y vehículos comerciales ligeros en Europa. En el segmento exclusivo de flotas, esa proporción alcanza incluso los dos tercios».

Jesús Casanova Kindelán, catedrático de motores térmicos y técnico del INSIA, asegura que «hemos realizado ensayos con nueve coches y nos hemos encontrado desde valores 15 veces superiores a la norma y a otros que sí la cumplían».

Blas Vives Secretario General de Faconauto, destacó los esfuerzos de la industria del automóvil por reducir las emisiones. «En 2016 se sellaron en el sector más de 8.000 patentes, el 40% vinculadas a la reducción de emisiones. 90.000 millones de euros en patentes». Blas Vives abogó por políticas que favorezcan «la retirada de la circulación de los vehículos antiguos, que son más contaminantes» y declaró que «no se puede imputar al automóvil ser el emisor exclusivo de contaminación, hay oros emisores, como las calefacción».