Cinco averías que pueden superar los 1.000 euros en reparaciones

El embrague, el turbo, el catalizador, la válvula ERG y los inyectores son algunas de las piezas que más se rompen y que son más caras de reparar

MadridActualizado:

Ahora que comienza la operación retorno del verano y las carreteras están llenas de vehículos, es importante mantener el coche en buen estado. A pesar de haber realizado la revisión pertinente del vehículo para evitar sustos durante las vacaciones, a veces es inevitable sufrir una avería que afecte a piezas importante del motor. En este sentido, las visitas al taller son algo que todo conductor pretende evitar y más cuando el componente a reparar es especialmente caro. Tomar una serie de precauciones y poder reconocer a tiempo una avería es imprescindible para reducir la factura. Estas recomendaciones te ayudarán a reconocer los síntomas más comunes que indican una posible avería en algunas de las piezas más caras de reparar.

Uno de los componentes que mayor desembolso implica –dada su importancia– es el embrague, que se encarga de transmitir la potencia del motor hasta la caja de cambios, permitiendo realizar el cambio de marchas a la vez que absorbe las sacudidas de la transmisión. Además de ser uno de los componentes más importantes del vehículo también es uno de los que más averías sufre. Para detectar posibles averías en el embrague hay que prestar atención a los ruidos que se producen al embragar, pues pueden indicarnos qué es lo que está fallando. La sustitución del embrague y su instalación es un proceso complicado, y su precio oscila, dependiendo del modelo del vehículo, desde los 500 hasta los 1300 euros.

También hay que prestar atención a la válvula ERG (Exhaust Gas Recirculation). Es un sistema de recirculación de los gases del escape de los vehículos, que controla y registra el nivel de óxido de nitrógeno (NOx). Se encuentra ubicada entre el colector de admisión y el escape. Al estar expuesta a tan elevadas temperaturas, la acumulación de la carbonilla y el hollín que generan los gases al quemarse, es una de las principales causas de avería de la válvula ERG. Los síntomas más habituales para detectar el mal funcionamiento de la válvula EGR son: disfunción en el arranque, tirones, alto consumo de combustible, ahogamiento del motor, exceso de humos y falta de potencia. Cambiar la válvula EGR es una de las reparaciones más costosas del vehículo, y su precio oscila entre los 300 euros las más baratas y los 1200 euros que pueden llegar a costar las más caras.

Algo más económico de reparar, aunque implica un proceso complicado, es el catalizador, que forma parte del sistema de escape del vehículo y su función es reducir la contaminación que generan los gases tras su combustión. Es un elemento clave ya que su buen funcionamiento permite disminuir la repercusión medioambiental de los vehículos. Podemos percibir fallos en el catalizador si notamos falta de potencia, que el coche se cale excesivas veces, ruidos metálicos en la parte inferior del vehículo o la salida de humo denso y con olor extraño de los escapes. Cambiar el catalizador suele costar más de 200 euros debido a los materiales empleados en su fabricación, el platino y el paladio, además el sustituto debe cumplir con las características técnicas del motor y su instalación debe realizarse de acuerdo a las especificaciones del fabricante, lo que encarece y dificulta el proceso de sustitución.

Otra de las piezas que no querrás que se te estropee es el turbo: el sistema de sobrealimentación que comprime el aire que llega al motor para obtener un pico extra de potencia. La mayoría de los problemas que sufre el turbo están directamente relacionados con fallos en la lubricación: calidad insuficiente y cantidad errónea de aceite; así como por un exceso de carbonilla en sus conductos, que lo obstruye y limita su funcionamiento. El precio de un turbo nuevo varía entre 800 y 1400 euros, por lo que una rápida detección de problemas es imprescindible.

En último lugar están los inyectores: unas electroválvulas encargadas de suministrar la cantidad exacta de combustible que necesita el motor. Dada la complejidad e importancia del sistema de inyección, alrededor del 14% de las averías más complejas y costosas están relacionadas con los inyectores del vehículo. Las causas más comunes de avería son el desgaste natural, el uso de combustible de baja calidad y, en menor medida, un mal mantenimiento del vehículo. Reparar y sustituir los inyectores tiene un coste medio de 250 euros en los motores de gasolina, y de 500 euros en los diésel, más la mano de obra.