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Google MapsGoogle Maps guía hasta una trampa a un centenar de confiados conductores

Un fallo o una mala interpretación del sistema de navegacióin puede hacer que nunca lleguemos a nuestro destino

MADRIDActualizado:

Es cierto que la tecnología, cada vez más presente en los coches y en los teléfonos móviles, suelen facilitarnos las cosas a la hora de conducir. Atrás quedaron los viejos mapas de carreteras, ahora sustituidos por los sistemas de navegación. Pero en algunas ocasiones seguir las instrucciones al cien por cien puede meternos en un lío.

Es lo que les sucedió el pasado domingo a casi un centenar de conductores que circulaban por la zona de Peña Boulevard, una carretera que conduce al aeropuerto internacional de Denver (Colorado). El sistema de navegación de Google, Google Maps, según el vídeo difundido por la cadena de televisión Denver 7, les desvió por una ruta alternativa debido a un accidente en la carretera principal, lo que hizo que todos ellos terminasen su viaje, literalmente, en un campo lleno de barro.

En esta ocasión han sido numerosos vehículos los que han seguido unas instrucciones poco precisas. Pero en numerosas ocasiones se han dado casos de vehículos que se han perdido, que han llegado a una carretera sin salida, a unas escaleras, o incluso a una localidad con el mismo nombre pero situado geográficamente en las antípodas.

Antes de empezar a funcionar, todos los navegadores muestran una pantalla con el siguiente mensaje: «Respete las normas de tráfico. El uso del sistema es su responsabilidad y no debe distraer su atención de la carretera, tráfico o de las condiciones atmosféricas. Consulte el manual de usuario para obtener más información. Confirmar». Por lo tanto, nos podemos ayudar del navegador, pero no ciegamente.

Además de los propios fallos que pueda tener la aplicación utilizada, también hay que tener en cuenta que una vía puede sufrir modificaciones temporales por múltiples causas: una tromba de agua puede inundar la calzada y estar cortada; unas obras obligan a una desviación hasta su terminación; un evento deportivo provoca el corte de una calle… El navegador no verá esas condiciones especiales e indicará una ruta errónea en ese momento.

Existen muchas ciudades y pueblos con el mismo nombre. En Galicia, por ejemplo, hay 4 lugares que se llaman Vigo y están en distintas provincias. Puede que incluso el nombre de la calle a la que uno se dirige exista en varias de esas ciudades con topónimos idénticos. Si el número de kilómetros del recorrido difiere mucho de los previstos, puede deberse a esta causa.

En este caso, para evitar perderse, conviene asegurarse de que el destino seleccionado es el correcto y que la ruta te lleva adónde realmente quieres ir. Introducir el código postal puede ser una gran ayuda y evitar que nos llevemos una sorpresa desagradable.

También hay que tener en cuenta que las calles y carreteras cambian con frecuencia y la cartografía del navegador se va quedando obsoleta. Si no se actualiza, el sistema acabará guiándonos por calles de sentido prohibido, indicará que estamos circulando «fuera de carretera» o no sabrá que a pocos metros hay una glorieta.

Aunque las máquinas, por lo general, no se equivocan, a veces su forma de expresarse no es muy comprensible. Las traducciones realizadas por las «voces» de ciertos navegadores ordenan cosas como «gire en cincocientos metros» o «gire en ángulo oblicuo» o algunas otras expresiones que, llegado el caso, pueden confundir al conductor y hacerle tomar una decisión equivocada.