Campa en el desierto de Mojave - Reuters

Las campas donde languidecen más de 350.000 coches diésel prácticamente nuevos

Volkswagen ha gastado más de 7.500 millones de dólares en recomprar vehículos afectados por el «diéselgate», que ahora almacena en espacios a cielo abierto

ABC MOTOR
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En una enorme parcela del desierto del Mojave descansan los restos del «dieselgate», el escándalo que demostró la manipulación de las mediciones de contaminación de varias marcas de vehículos del grupo Volkswagen.

Allí, en las inmediaciones de la localidad californiana de Victorville, permanecen estacionados parte de los 350.000 vehículos recomprados por las marcas de la compañía a sus propietarios, operación en la que se han gastado unos 7.500 millones de dólares.

El del Mojave es solo uno de estos «cementerios», pues el fabricante se ha visto obligado a habilitar decenas de otros espacios (un campo de fútbol en Detroit o una antigua fábrica de papel en Minnesota, por ejemplo) para almacenar los coches afectados por el fraude hasta que sean reconvertidos a la legalidad para que sus emisiones se ajusten a la normativa.

Las trampas suelen salir caras, sobre todo cuando el fraude afecta a tantos millones de vehículos. Reparando (en lo posible) el daño y haciendo propósito de enmienda, Volkswagen consiguió superar la crisis del «dieselgate» cerrando 2017 con récord de ventas.

En total, Volkswagen tiene 37 instalaciones repartidas por EE.UU., que almacenan unos vehículos cuyo destino final podría ser la la exportación. «Los vehículos se almacenan en condiciones que garantizan su funcionamiento a largo plazo, por lo que podrían volver a ser comercializados o exportados una vez que el regulador americano apruebe las modificaciones pertinentes en la normativa de emisiones», aseguró una portavoz de la marca, Jeannine Ginivani, en declaraciones recogidas por Fox.