El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, junto al senador Flavio Bolsonaro
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, junto al senador Flavio Bolsonaro

Bolsonaro justifica en el placer de conducir la retirada de los radares de las carreteras brasileñas

Miembros de su familia acumulan más de 40 infracciones de tráfico en los últimos 5 años

MADRIDActualizado:

Velocidad segura es aquella que asegura que, en caso de accidente, la probabilidad de lesiones a las personas implicadas no supere un determinado umbral. Con este argumento en España se han reducido recientemente los límites de velocidad en carreteras convencionales secundarias, en las que desde el pasado 29 de enero es efectiva la rebaja de 100 a 90 km/h. Así, en las carreteras convencionales los límites serán 90 km/h (turismos, motos y autobuses) y 80 km/h (resto de vehículos); mientras, en autovía y autopista habrá tres límites: para turismos y motos (120 km/h), camiones y furgonetas (90 km/h) y el resto de vehículos, incluidos autobuses (100 km/h).

Según la DGT, la velocidad excesiva o inadecuada sigue siendo en España una de las principales causas de accidentes de tráfico. Algo que en Brasil parece importar muy poco, según las últimas decisiones adoptadas por su presidente, Jair Bolsonaro, que ha defendido la retirada de los radares de velocidad en las principales vías del país con el objetivo de devolverle al pueblo de Brasil «el placer de conducir».

Según informa el diario Clarín, Bolsonaro justifica esta medida teniendo en cuenta la reducción de accidentes mortales registrados durante la Semana Santa en las carreteras nacionales brasileñas.

En contra de esta medida se ha manifestado ya un juzgado civil de Brasilia, que determinó que el Gobierno Federal «se abstenga de retirar radares de las rutas», solicitando estudios que sostengan la decisión de retirar los radares existentes y no instalar nuevos dispositivos de este tipo.

Sin embargo Bolsonaro se mantiene firme en su decisión, afirmando que «una vez que se cumpla el contrato con los radares ya instalados en las rutas nacionales, no los vamos a renovar». En el medio de esta polémica, el diario Folha de Sao Paulo publica que la familia Bolsonaro acumula más de 40 infracciones de tráfico en los últimos 5 años.

«Yo quiero que el pueblo brasileño tenga el placer de conducir», sentenció el presidente de Brasil.