Mitsubishi Eclipse Cross: la suavidad del diésel

Probamos el SUV japonés que asocia una nueva mecánica de gasoil a la tracción total AWD

MADRIDActualizado:

Tras poco más de un año en el mercado, el Mitsubishi Eclipse Cross ha superado el hito de las 80.000 ventas globales y de todas las regiones del mundo, donde Europa ha representado el 40% de ese total, es decir, el de mayor demanda, con más de 2.500 unidades matriculadas. Y lo ha conseguido hasta hace bien poco tan solo con variantes mecánicas de gasolina, que por mucho que en la actualidad sean mayoritarias respecto al diésel, ponía a este modelo en inferioridad de condiciones respecto a sus principales rivales en el mercado.

En la marca japonesa así lo han entendido, y ya comercializan en España este vehículo con un nuevo motor diésel de 148 CV, asociado a una también nueva caja de cambios automática de ocho velocidades exclusiva para este propulsor. Este nuevo motor, que dispone de un par de 388 Nm a 2.000 rpm, también cuenta con un sistema de tracción 4WD Super-All Wheel Control (S-AWC).

También destaca el sistema de control activo de la deriva (AYC) en las versiones de tracción delantera -antes sólo disponible en las versiones de tracción total-, que mejora la dinámica de conducción en curva mediante la frenada de cada rueda delantera de forma independiente al detectar pérdidas de tracción.

La gama Mitsubishi Eclipse Cross es ahora más completa, está más equipada y se ofrece a precios aún más atractivos que parten de los 19.450€, con las promociones de la marca, o por 140 euros/mes con la financiación Clever Option. En la práctica, la mecánica diésel se adapta como un guante a este SUV deportivo, sobre todo para aquellos posibles compradores que se planteen un uso mayoritario del vehículo en carretera, autopista y como 4X4.

Si el modelo de gasolina ya tenía un elevado confort de rodadura, la versión diésel gana en elasticidad, pero sobre todo en consumo. Es cierto que este motor cede potencia respecto a los modelos de gasolina (148 CV frente a los 163 del motor 150 T), pero en la práctica se compensa con una conducción más suave y un mayor aprovechamiento desde las revoluciones más bajas. La media de consumo homologada desde 6,9 l/100 km, y aunque nosotros registramos una cifra final durante toda la prueba de 7,2 litros, esto supone una notable mejoría respecto al modelo de gasolina, con 7,0 litros oficiales de media del tracción delantera, o hasta 7,7 litros si nos referimos a la versión con tracción total.

Esta versión diésel está asociada a la tracción total, con el sistema S-AWC que ofrece tres modos de conducción, activados por medio del selector situado en la consola central.

Así, en circunstancias normales, el sistema 4WD utiliza el modo AUTO para gestionar la alimentación del par y conseguir el máximo ahorro de combustible; si encuentra una superficie con fricción reducida o condiciones similares, automáticamente asigna más par a las ruedas traseras para mejorar la estabilidad del vehículo.

El modo NIEVE es para superficies nevadas y otras superficies resbaladizas, y el tercer modo, GRAVILLA proporciona prestaciones completas 4WD en terrenos difíciles, carreteras en mal estado o para circular sobre nieve o barro.

No es que se trate de un auténtico todoterreno, ya que disponemos de un ángulo de entrada de 20,3 grados y 30,8 de salida, pero con una altura al suelo de 183 mm, nos podemos aventurar gracias a esta tracción total por superficies de tierra en bastante mal estado sin pasar demasiados apuros.

Es un coche silencioso, destacando por un lado el trabajo de aislamiento acústico y las escasas vibraciones del motor diésel de nuestra prueba. Los ocupantes viajan con gran comodidad, ya que gracias a una distancia entre ejes de 2.670 mm, con 1.805 mm de ancho y 4.405 mm de longitud, disponemos de un amplio interior. La postura al volante también es muy buena, con un salpicadero situado a baja altura.

Incorpora los sistemas Apple Car Play y Android Auto, gracias a los cuales disponemos en la pantalla táctil de una copia de nuestro teléfono móvil, acceso al sistema de navegación, multimedia, y gran cantidad de aplicaciones.

En cuanto a las plazas traseras, utilizando el máximo espacio disponible para el equipaje, el asiento trasero abatible 60/40 tiene un ajuste deslizante y reclinable. Además de ofrecer a los ocupantes traseros abundante espacio para las piernas (rango de 200 mm), también les permite adoptar su postura de sentado preferida (con una horquilla de 16-32° y 8 niveles de reclinado) y disfrutar de viajes largos con una considerable altura interior, pese a una silueta que desciende hacia atrás. Reforzando la habitabilidad general, el inteligente diseño del techo ofrece una cómoda altura interior incluso con el techo solar panorámico.