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Hyundai Kona 4x4 176 CV: un compañero ágil y eficaz

Se trata de un vehículo eminentemente urbano y práctico, pero con habilidades más que suficientes para aventurarse por caminos y pistas algo rotas

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Hyundai presentó a comienzos del verano del año pasado su propuesta para competir en el disputado segmento de los SUV compactos: el Kona. Se trata de un vehículo eminentemente urbano y práctico, pero con habilidades más que suficientes para aventurarse por caminos y pistas algo rotas. En especial, en su versión 4x4 con motorización gasolina de 176CV, que hemos podido probar en profundidad.

Disponible en Europa desde la segunda mitad de 2017, el todocamino más urbano de la marca coreana cuenta con todas las bazas para labrarse un hueco entre una oferta muy abundante. Por ejemplo, un precio muy competitivo –parte de 16.490 euros, aunque abarca hasta los 30.390-, buena habitabilidad pese a sus contenidas dimensiones exteriores (4,16 metros de longitud, frente a los 4,34 de un i30) y un amplio catálogo de extras, que abarcan tecnologías como el asistente de cambio involuntario de carril o el avisador de ángulo muerto, y conectividad con Android auto y CarPlay.

Para los urbanitas con gusto por las excursiones atrevidas, la opción con mayor interés es la que incorpora tracción total (conectable automáticamente, ya que solo entra en acción cuando el ordenador de abordo detecta que es necesaria), un atributo poco habitual en este segmento. El Kona también está disponible un bloqueo de diferencial para terrenos especialmente deslizantes, y un asistente de descenso en pendiente, lo que garantiza poder salir del asfalto con éxito, gracias también a su altura sobreelevada y a las protecciones de plástico que incorpora la carrocería. Todo ello, como avanzábamos, con unas dimensiones exteriores muy contenidas, que le permiten ser muy ágil en entornos urbanos y aparcar en la mayoría de huecos libres disponibles.

La tracción total va asociada al propulsor mencionado de 176 CV de gasolina, que garantiza una respuesta eficaz en ciudad y mucha diversión en carretera. Esta mecánica incorpora también un selector de modos de conducción, Confort, Eco y Deportivo, en función de las necesidades del conductor. El contrapunto negativo, asociado también a la tracción total, es su consumo, que fácilmente supera los 8 litros a los 100 kilómetros. Su rumorosidad es percibible en el habitáculo, aunque agradable, pese a que el Kona está bien aislado y no deja pasar en exceso los ruidos inherentes a la marcha.

En nuestra unidad de prueba, el motor se conjugaba con una transmisión automática de doble embrague y siete velocidades, veloz, suave y atinada en líneas generales, que podría ser brillante con un punto extra de agilidad al abordar las marchas cortas. Puede manejarse de modo manual, aunque no incorpora levas.

En marcha también destaca su suspensión, firme pero sin ser dura, que filtra bien las imperfecciones de la vía incluso fuera del asfalto. También permite manejar el Kona sin sobresaltos en zonas reviradas, pese a la mayor distancia al suelo inherente a los SUV.

El habitáculo, por otro lado, es confortable, y aunque el plástico es el material dominante, estos son duros y están bien rematados. Mención especial merece el techo panorámico, totalmente abatible a diferencia del que ofrecen otros modelos de su competencia, y disponible en el acabado tope de gama, denominado Style. Este nivel de equipamiento ofrece también faros de Ledes en el frontal y en la zaga, tapicería de cuero, reglaje eléctrico de los asientos delanteros –calefactados y ventilados, una opción, de nuevo, poco habitual en este segmento-, y un Head-up display mediante pantalla de plástico, de buena visibilidad incluso a pleno sol.