Factoría de Gestamp, una de las seis grandes compañías del sector de componentes de automoción
Factoría de Gestamp, una de las seis grandes compañías del sector de componentes de automoción - Reuters

La industria española de componentes acelera gracias a la tecnología

Los proveedores de automoción facturan un 6,7% más pese al frenazo en la producción de vehículos en España, que cayó un 1,5% en 2017

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Mercedes Benz, BMW, Aston Martin, Cadillac, Tata, Tesla, Porsche, Dacia, Peugeot… los coches de prácticamente todas las marcas del mundo tienen algo en común: equipan componentes españoles. Nuestro país es una potencia mundial en fabricación y montaje de equipamientos para el automóvil. Elementos como techos, limpiaparabrisas, puertas, sistemas de iluminación o paneles de instrumentos, pero también sistemas de asistencia a la conducción o baterías para vehículos eléctricos, salen de las factorías de más de mil empresas repartidas por toda la geografía española con destino a todo el mundo. Un sector en plena expansión que en 2017 alcanzó cifras de facturación récord.

Mientras que la producción de vehículos en las factorías españolas se moderó en 2017 un 1,5%, hasta 2.848.335 unidades; la industria de componentes facturó un 6,7% más, hasta 36.240 millones. En el mismo período, las exportaciones de la industria auxiliar crecieron un 2,6%. El resto del alza corresponde al incremento del valor de los componentes, ya que cada vez requieren de más tecnología, de nuevos materiales y equipamiento de última generación para propulsar a unos vehículos más seguros, eficientes y respetuosos con el medio ambiente.

75% del valor del vehículo suponen los componentes fabricados por la industria auxiliar

«Nuestras empresas llevan más de diez años trabajando en aspectos como la conectividad, el coche autónomo… Ya proveen con componentes de origen español a estos vehículos», explica José Portilla, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Equipos y Componentes para Automoción, Sernauto. Un posicionamiento que también explica el incremento del peso del sector de componentes en la cadena de valor del vehículo, al suponer ya el 75% del total de cada automóvil producido, y que garantiza a España poder competir en no solo en rentabilidad, sino también en valor añadido.

Solo en innovación, los proveedores españoles de automoción invirtieron el año pasado 1.530 millones de euros, el 4,2% de su facturación y más del triple de la media nacional. Adicionalmente, entre 2008 y 2016 el sector ha invertido más de 18.000 millones de euros en actualizar sus factorías, lo que supone otro 5% de su cuenta de resultados.

«Los fabricantes han ido traspasando la labor de I+D+i a los fabricantes de componentes, que se están convirtiendo cada vez más en verdaderos socios tecnológicos», detalló Portilla durante la presentación de las cifras del sector en 2017. «El fabricante trabaja el diseño y el concepto, ensambla el vehículo, pero el proveedor incorpora más tecnología, sistemas, subsistemas y soluciones que derivan de esa importante inversión de I+D+i».

Seis gigantes

Seis compañías destacan de entre una galaxia de más de mil empresas dedicadas a surtir a los fabricantes de automóviles. Antolin, CIE Automotive, Doga, Ficosa, Gestamp y las cooperativas de automoción del Grupo Mondragón acumulan una facturación que ronda los 20.000 millones de euros anuales, más del 50% del sector. Una cifra superior, por ejemplo, al PIB de Bosnia y Herzegovina.

«Si hay algo en lo que son particularmente respetados los proveedores españoles es por los procesos (de estampación y fundición), sobre todo en Europa», detalla Portilla. Nuestro país, cuarto de Europa en volumen de producción de componentes, también es líder tanto en la producción de baterías de arranque como en el desarrollo de piezas y componentes para el interior del habitáculo.

Muy avanzados: los proveedores llevan ya diez años trabajando en el vehículo eléctrico, autónomo y conectado

Los seis grandes conglomerados mencionados también son los que han tomado la delantera en esta carrera tecnológica. «Nuestros grandes grupos industriales están ya muy avanzados», asegura. No obstante, el sector pide un esfuerzo para incorporar también a las pymes, que representan el 92% del tejido industrial. «Se necesita un esfuerzo coordinado con la administración», reclaman desde Sernauto.

La industria auxiliar española concentra más de 350 factorías en 5 continentes, y exporta a 170 países. «Se trata de un sector netamente exportador, que en 2017 también alcanzó un récord en ventas al extranjero», resalta Portilla. Fuera de nuestras fronteras, la industria auxiliar vendió 20.015 millones de euros, un 2,6% más, y el 55% del total de su facturación. El resto procedió de lo facturado como industria constructora (10.910 millones, un 13,9% más) y por el mercado de recambios (5.315 millones, un 9% más).

Precisamente por esos buenos resultados en el extranjero, al sector le preocupa de sobremanera la imposición de aranceles por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y también el devenir del Brexit. «Nadie desea una guerra comercial», aseguró Portilla, que reclamó desde Sernauto «un marco regulatorio y legal que permita el libre intercambio». Ambos son mercados de relevancia, pero no fundamentales: el país norteamericano es nuestro tercer cliente, suponiendo el 4% del total -808 millones-, mientras que Reino Unido es el 3 dentro de la UE -con 1.485 millones-.

Pese a estos retos, para 2018, Sernauto espera mantener la senda positiva, con crecimientos del 3% en la facturación y del 2% en la generación de empleo. Solo en 2017, el sector generó 12.700 puestos de trabajo, dando empleo de forma directa a 224.700 personas, y a 364.000 con la suma de los trabajadores indirectos.