Pepe Álvarez, secretario general de UGT
Pepe Álvarez, secretario general de UGT

UGT advierte de la destrucción de empleo que conlleva el coche eléctrico

El secretario general del sindicato, Pepe Álvarez, ha defendido hoy que requiere un 30 % menos de mano de obra que el vehículo de combustión

MADRIDActualizado:

El sector de la automoción vive en España momentos cruciales. En un país en el que esta industria representa un importante porcentaje de su PIB, y que genera gran cantidad de puestos de trabajo, la transición hacia vehículos más eficientes y menos contaminantes es clave para garantizar su futuro. Sobre este importante pasos e ha pronunciado este lunes el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, defenciendo que España no es la indicada para "abanderar" la implantación del coche eléctrico, que requiere un 30 % menos de mano de obra que el del combustión, sino que debería asumir el papel de un país que "produce pero no investiga".

"No tiene sentido que España aparezca capitaneando con la bandera que precisamente las multinacionales no quieren que se saque con la fuerza con que se está sacando, porque hay muy serias dudas de si el coche eléctrico va a ser la tecnología que efectivamente se imponga", ha defendido Álvarez.

A su juicio, España no tenía "necesidad" de meterse en semejante "lío" con las multinacionales, ya que "el avance del coche eléctrico no va a depender de nosotros en absoluto".

"Si estuviéramos en Alemania igual estaría de acuerdo (con la decisión de limitar la venta de coches de combustión), porque allí es donde se va a decidir lo que ocurre con la industria y donde están las fábricas que trabajan tecnológicamente", ha defendido durante una intervención en Antena 3.

Sin embargo, España, que exporta el 80 % de los vehículos que produce, "depende" de las multinacionales automovilísticas, y a ellas "les molesta enormemente que un país en el que están para exportar abandere" esta causa "por delante de cualquier otro país" de la UE, según Álvarez.

El líder sindical apuesta por ser más "prudentes" y que España "se ponga a la rueda" del cambio en Europa y colabore con la industria auxiliar del automóvil -de "primer nivel" y a la que "no se puede dejar descolgada"- y con las multinacionales para mantener con el eléctrico el papel que tiene con el de carburación.

El objetivo último ha de ser, según ha dicho, que en la industria de la automoción española -que da empleo a dos millones de personas- sólo se pierdan los empleos que inevitablemente se destruirán por el hecho de que el coche eléctrico requiere de un 30 % menos de mano de obra que el de combustión.