Un coche con un mal mantenimiento de amortiguadores salta al contactar con un badén - ABC

Vídeo: cómo detectar un coche bien mantenido y otro que no lo está

Cuidar nuestro vehículo evita riesgos graves. La confederación de talleres, Cetraa, explica cómo actuar

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La diferencia entre un coche en buen estado y otro mal mantenido puede suponer la diferencia entre un susto sin consecuencias y un percance grave. Una diferencia que queda patente al conducir el mismo vehículo en ambas situaciones, algo que hemos hecho en la pista de pruebas de la Confederación Española de Talleres, Cetraa.

Mayor distancia de frenado, falta de estabilidad y serias dificultades para maniobrar y tomar las curvas, incluso a baja velocidad, son las diferencias más evidentes, causadas por unos amortiguadores en mal estado, unos frenos desgastados y otros percances varios.

«En los coches modernos el problema se agrava porque los asistentes electrónicos entran en disfunción», detalla Pablo, instructor de Cetraa, que diestramente conduce al maltrecho Seat Ibiza por entre conos y badenes. En estos últimos, el pésimo estado de la suspensión supone un problema añadido: «La rueda tiene mucha menos adherencia. Se ve claro cuando en pista lo combinamos con una frenada de emergencia: el coche necesita una mayor distancia para frenar».

En el periodo 2013 a 2019, el parque circulante de turismo y 4x4 ha envejecido sensiblemente, situándose por encima de los 11 años la edad media. Además, los coches de más de 10 años son ya el 58% del total de los circulantes. Estos vehículos son además los menos mantenidos, ya que, según Cetraa, el propietario se aleja del taller a partir de los cinco años de vida del vehículo, y solo vuelve cuando tiene constancia de un problema o, directamente el coche no arranca.

Más del 70% de los vehículos con 11 o más años llega al taller con los neumáticos y/o los amortiguadores muy desgastados. Según Enrique Fontán, presidente de Cetraa: «esto sería fácilmente evitable si se implantase de manera efectiva una cultura del mantenimiento preventivo».

Según un estudio de GIPA Automotive Aftermarket Intelligence presentado en el reciente salón Motortec en Ifema, un conductor que no tiene un comportamiento de mantenimiento se expone a sufrir un 38% más de averías que el que lo tiene.