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Así funciona el sistema que evita atropellos a ciclistas

El número de bicicletas que se vendieron en España en 2017 ascendió a 1.116.232

MADRIDActualizado:

La bicicleta es una de las formas de movilidad más sostenibles, y aporta claros beneficios tanto para el medio ambiente y el tráfico urbano como para la salud de las personas.

El número de bicicletas que se vendieron en 2017 fueron de 1.116.232 en nuestro país. Según el Barómetro de la Bicicleta en España, realizado por la empresa Gesop, por encargo de la Red de Ciudades por la Bicicleta, los usuarios que la usan una o más veces por sema-na, han pasado de 12,8% a un 22,8% de la población en los últimos 10 años, no teniendo en cuenta a aquellos que la utilizan los fines de semana. Es de esperar que en los próximos años continúe este fuerte incremento hasta adquirir un gran protagonismo dentro de la movilidad urbana.

Y con ello también el número de accidentes, siendo los ciclistas los conductores más vulnerables. Según los datos oficiales, recogidos en el informe “Las principales cifras de la siniestralidad vial en España 2017” durante ese año, los ciclistas se vieron implicados en 8.065 accidentes, habiendo perdido la vida 78 ciclistas en ellos, 20 fallecidos más que los recogidos en 2015, que fueron 58. La diferencia entre 2016 y 2017, 11 fallecidos, muestra un 16% en el incremento de fallecimientos relacionado con los usuarios de bicicletas.

En lo relativo a las cifras del año 2018, todavía no consolidadas y referentes únicamente a vías interurbanas y a fallecidos durante las 24 horas posteriores al siniestro, se han producido 36 fa-llecimientos. En 5 de ellos el ciclista no hacía uso del casco, siendo este obligatorio por haberse producido los siniestros en vías interurbanas.El número de ciclistas fallecidos en la Unión Europea en 2016 fueron 2015 personas, lo que repre-senta un 8% de los fallecidos totales como consecuencia de siniestros de tráfico en la UE. En Espa-ña, los ciclistas fallecidos suponen aproximadamente, el 4% del total de víctimas mortales.En comparación con los países de nuestro entorno, España tiene el menor índice de fallecidos por millón de habitantes, 1,4 (año 2016), frente a los 4 fallecidos por millón de habitantes que es la me-dia en ese mismo año, en la Unión Europea, aunque debemos ser cautos con este dato pues no está relacionado con el número de usuarios, el cual es mucho mayor en países con mayores índices de fallecidos.

Ante la falta de percepción de los ciclistas por parte de los conductores y el uso cada vez mayor que se hace de la bicicleta como medio de transporte urbano, Bosch ha desarrollado el sistema de frenada automática de emergencia con detección de ciclistas.

Durante el acto, se ha mostrado cómo funciona un vehículo que tiene incorporado este sistema, que evita cualquier incidente grave y que permite que el vehículo se detenga automáticamente. Durante la prueba, Fundación MAPFRE y Bosch España han realizado una simulación con dummies ciclistas que pasan por delante de un vehículo para demostrar la efectividad de este sistema ADAS, que cuenta con una cámara de vídeo estéreo que detecta una colisión inminente. A continuación, el servofreno electromecánico iBooster de Bosch inicia la frenada completa en tan sólo 190 milisegundos, menos tiempo del que se tarda en parpadear dos veces. La frenada automática de emergencia está activa hasta una velocidad de 60 km/h y es capaz de reducir la velocidad de impacto en 40 km/h, lo que permite prevenir los accidentes con ciclistas que se producen en circulación urbana e interurbana. Si se circula a una velocidad entre los 60 y los 80 km/h, el sistema avisará acústicamente al conductor en caso de riesgo inminente, para que éste pueda reaccionar en caso de no haber detectado al ciclista. El sistema es capaz de actuar tanto si el ciclista está circulando en sentido perpendicular al automóvil, por ejemplo, en cruces, como si lo hace longitudinalmente, es decir, en la misma dirección.

Lorenzo Jiménez, responsable de prensa de Bosch España, ha destacado durante el acto que “si todos los coches llevaran incorporado este sistema se podría evitar el 43% de los siniestros con lesiones personales en los que se encuentran involucrados bicicletas y automóviles, o, al menos, mitigar su gravedad”. Asimismo, el experto de Bosch ha hecho hincapié en que este sistema puede incidir de manera muy importante en la reducción de la siniestralidad de los ciclistas, ya sea por distracciones, cansancio o mala visibilidad, algunos de los factores concurrentes más importantes en este tipo de accidentes.

“Promover este fantástico sistema de seguridad de los vehículos es clave para reducir la siniestralidad de los ciclistas”, ha destacado Jesus Monclús, quien ha hecho referencia a que “debe hacerse mediante programas de información a los automovilistas y compradores de automóviles e incentivos fiscales suficientemente atractivos”. En este sentido, también se ha referido a la necesidad de “promover entre los conductores de automóviles recorridos reales en bicicleta por ciudad con el fin de “ponernos en los pedales y experimentar en vivo y con la mayor seguridad los riesgos que sufren a diario los ciclistas”. “Dichos recorridos, ha señalado, pueden promoverse desde los propios municipios, autoescuelas e incluso en las empresas como parte de sus programas de seguridad vial laboral”. También se ha referido a la necesidad de reducir la velocidad de los vehículos en zonas residenciales y con presencia habitual de ciclistas, ya que “a velocidades bajas, los conductores tienen más tiempo para reaccionar ante los imprevistos y evitar colisiones”.

El experto en seguridad vial de la Fundación ha recordado, además, la importancia de utilizar “casco homologado y correctamente abrochado”, ya que “previene dos de cada tres lesiones graves en la cabeza y el cerebro, principales responsables de la muerte de muchos ciclistas implicados en siniestros”. Ha incidido también en que la bicicleta debe estar equipada con timbre y luz delantera y trasera para poder circular en condiciones de baja iluminación y ha recomendado a los ciclistas que utilicen prendas reflectantes de alta visibilidad (tanto de día como de noche) y que se bajen de la bicicleta para cruzar el paso de peatones.