Cómo reaccionar en caso de vuelco
Es preciso interiorizar la respuesta que debemos adoptar ante un vuelco para evitar males mayores.

Cómo reaccionar en caso de vuelco

Este tipo de siniestros suelen ser los que más afectan a la estructura de seguridad del vehículo. Estudios de accidentes reales indican una relación directa entre la deformación del techo y las lesiones del ocupante, en particular las de columna. Algunos consejos pueden evitar males mayores en este sentido.

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Normalmente, un vuelco se inicia, recuerda Centro Zaragoza, cuando el vehículo tropieza con algo. Por ejemplo si las ruedas enganchan un bordillo o un pequeño obstáculo, pero también ante un deslizamiento tras una maniobra con derrapaje por medio. En los vuelcos es habitual la eyección de los ocupantes, su expulsión fuera del coche.

Además, la deformación del techo en estos accidentes afecta directamente al habitáculo y a su seguridad, como explica Centro Zaragoza: una gran intrusión afecta a las fuerzas axiales sobre la columna, que se comprime a través del contacto con la cabeza, sobre todo por la reducción del espacio vertical disponible. Otra circunstancia que sobreviene en los vuelcos es la eyección de los ocupantes, su expulsión del vehículo.

Varias causas contribuyen a las lesiones de la columna en los vuelcos:

- La cabeza golpea una parte rígida del interior (como un larguero del techo mal acolchado) o una superficie rígida externa al vehículo (como la carretera), donde la velocidad entre techo y suelo puede ser relativamente alta.

- La pérdida de espacio vertical sobre la cabeza por la intrusión del techo, originando fuerzas de compresión sobre la columna. Pueden exceder por mucho cualquier inercia por la contribución del propio peso del coche, con la columna vertebral actuando de apoyo entre techo y asiento.

- La fuerza del impacto, por el contacto de la cabeza con la cornisa techo/ventanilla. Sucede si hay intrusión de techo o no. Si es moderada, el contacto de la cabeza puede ser con el techo, no con el marco lateral.

Las lesiones en un vuelco no serán graves si el pasajero no resulta expulsado del vehículo, dispone de un espacio de supervivencia adecuado y su cabeza queda razonablemente bien protegida contra los impactos.

Estudios experimentales confirman pocas lesiones de columna en ocupantes del flanco del vehículo que no impacta contra el firme, por lo que este tipo de heridas parecen más debidas a la intrusión del techo en el habitáculo que a las deceleraciones propias del accidente.

La estructura del vehículo

En los diseños de vehículos modernos, los montantes del parabrisas están inclinados hacia atrás y lateralmente hacia adentro, lo que reduce su capacidad para soportar el techo. De ahí la idoneidad de diseñar pilares más resistentes, con mayor dependencia en sus interconexiones con otros elementos del techo para distribuir las cargas de un vuelco.

En este sentido, las marcas incorporan en el diseño de las cimbras de techo (delantera, trasera y de conexión de montantes) aceros de muy alta resistencia para lograr estructuras más rígidas que garanticen la integridad del espacio de supervivencia.

Así sucede, recuerda Centro Zaragoza, en los modernos descapotables, que a su vez añaden arcos de protección, normalmente mimetizados en el habitáculo, por detrás de los asientos, que saltan automáticamente para preservar la cabeza del pasaje si sus sensores detectan un ángulo de inclinación y una velocidad angular superiores a un determinado umbral.

La evolución de los airbag también contribuye a la disminución de las lesiones ante un vuelco. Hay infinidad de modelos ideados para neutralizar el impacto directo de la cabeza sobre los montantes laterales.

¿Cómo reaccionar?

Paradójicamente, muchas lesiones graves a causa de vuelcos no se producen como consecuencia directa del siniestro en sí, sino al querer salir rápidamente del vehículo o cuando la gente intenta asistir a las víctimas y las mueven de forma que terminan provocándoles lesiones.

En un caso así es imprescindible:

- Mantener la calma y no desesperar, aunque no sea fácil con el shock del impacto, el coche hacia arriba y los asientos inmovilizándonos. Los nervios pueden ser nuestros mayores enemigos. Ojo, pues podemos tener lesiones que no percibimos y un mal movimiento podría empeorarlas.

- Hacer caso a nuestros sentidos y tratar de percibir mediante la vista o el olfato si el coche no tiene alguna pérdida de combustible, que puede ser el único peligro inminente. Si no sucede, lo más aconsejable es esperar a que llegue ayuda para que nos asista para salir del coche, sobre todo profesional.

- Si optamos por abandonar el coche por nuestros medios, lo primero es verificar en qué estado estamos con el cinturón de seguridad para evitar soltarnos y caer bruscamente lesionando nuestra cabeza, cuello o cualquier otra parte del cuerpo que impacte contra el techo o los restos del vehículo. Ahí es preciso apoyar manos y brazos para soportarnos cuando logremos soltar el cinturón, que puede no desengancharse con facilidad, obligando a cortarlo.

- Cuando salgamos, hagámoslo con calma para no acabar en medio de la carretera y ser atropellados o en una dirección que nos provoque caer en algún desnivel o barranco.