Elizalde: 100 años de automóviles de fabricación española
Un Elizalde tipo 20 de 1914 - Fundacion elizalde

Elizalde: 100 años de automóviles de fabricación española

Un 16 de abril de 1914 circulaba en Barcelona el primer coche de fabricación nacional, un Elizalde tipo 11 construido en Barcelona

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Este miércoles 16 de abril la automoción española está de aniversario, puesto que se cumplen 100 años desde la circulación del primer automóvil de fabricación nacional, un tipo 11 de la firma barcelonesa «Biada, Elizalde y Compañía», más conocida como Elizalde.

El prototipo, que sirvió de base para el primer modelo fabricado en serie por la compañía, el tipo 20, dio varias vueltas por las arterias de la Ciudad Condal. El vehículo logro demostrar que la compañía, que hasta entonces se había dedicado a la fabricación de recambios para motores de automóvil y accesorios como carburadores, amortiguadores y radiadores, era capaz de fabricar íntegramente un coche, además de poner las bases de una de las compañías míticas del motor español junto con Hispano-Suiza, muchas décadas antes de la creación de Seat.

La gran prueba del vehículo, no obstante, llegaría tres meses después, en el mes de julio, cuando cubrió la distancia entre Barcelona, Zaragoza, Guadalajara y Madrid en trece horas de marcha.

A su llegada a la capital, el vehículo de Elizalde causó sensación. «Sus disposiciones y detalles demuestran cuán minuciosamente se ha estudiado todo cuanto puede contribuir a la perfección del mismo», recogía ABC en su crónica del viaje, publicada el 2 de julio de 1914. En ella se detallaba que «se trata de un automóvil genuinamente español», y se especificaba que «sus características son: cuatro cilindros monobloc 75 por 130, magneto alta tensión, engrase por presión, refrigeración por radiador colmena, ventilador y bomba de circulación de agua muy inteligentemente dispuestos; cuatro velocidades y retroceso, frenos muy bien entendidos de mano a las ruedas traseras y de pedal al diferencial; transmisión por cardan, dirección irreversible por sector y tornillo sin fin».

Terminaba el cronista su relato glosando las virtudes de «Biada, Elizalde y Compañía», destacando que, visto el coche, «no es aventurado asegurar que la producción nacional contará en breve con un factor importantísimo en materia automóvil y acaso en un porvenir no muy lejano en cuanto a motores de aviación».