Solo el 25% de las motos vendidas son nuevas
En España han descendido de forma drástica las ventas de motocicletas nuevas desde el comienzo de la crisis.
ANTES DE LA CRISIS ERA EL 54%

Solo el 25% de las motos vendidas son nuevas

Las matriculaciones de motocicletas nuevas representaron el 27% del total durante el pasado ejercicio, una cifra muy inferior a la cuota del 54% registrada en 2007, antes de la crisis económica, según datos de la Asociación de Empresas del Sector de Dos Ruedas (Anesdor).

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La patronal señala que el menor peso de los vehículos sobre el total de ventas de motocicletas en España ha provocado que se esté experimentando un progresivo envejecimiento del parque de motos en España, que en la actualidad tiene una antigüedad media de 14 años.

Anesdor explica que uno de los principales motivos de esta situación es la elevada presión fiscal a la que se enfrentan los compradores de motos nuevas, pues en algunos segmentos este tipo de vehículos puede soportar una carga de impuestos de hasta el 40%, a diferencia de los principales mercados europeos, como Alemania, Italia o Reino Unido.

La Asociación indica que, además de estos desequilibrios, en nuestro país se aplican criterios que discriminan a las 2 ruedas frente a los coches, tanto en el impuesto de matriculación como en el de circulación, lo que, en su opinión, supone un «desprecio» a la contribución social del sector en términos de movilidad sostenible.

Así, señala que con la modificación en 2008 del Impuesto de Matriculación se aplicó a los vehículos de categoría L (ciclomotores, motocicletas, triciclos y cuatriciclos) un baremo diferente al de los turismos, que provoca que una moto tenga que pagar hasta el doble de tasa que un automóvil teniendo el mismo volumen de emisiones de dióxido de carbono.

Pago por potencia, no por cilindrada

En esta línea, Anesdor indica que el impuesto de circulación que recaudan los ayuntamientos grava en los coches los caballos fiscales, mientras que en las motocicletas se paga por la cilindrada, lo que ocasiona que los vehículos de 2 ruedas paguen más impuestos que los turismos, a pesar de tener menor cubicaje.

Por ello, solicita una nueva escala impositiva basada en la potencia fiscal y no en la cilindrada para todos los vehículos de la categoría L, así como trasladar la recaudación del impuesto de matriculación al de circulación, lo que gravaría la utilización y no la adquisición de automóviles o motocicletas.