Rafael Correa (izquierda) y el humorista John Oliver
Rafael Correa (izquierda) y el humorista John Oliver - ABC

La dura pelea entre el «grotesco» John Oliver y el «payaso» de Correa

Los insultos que se intercambiaron el famoso comediante de EE.UU. y el presidente de Ecuador se convirtieron en todo un fenómeno mundial de internet

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«Payaso», «grotesco», «chistoso», «antipático» o «hipersensible» bien podrían ser los improperios de dos parroquianos, en cualquier bar de España, discutiendo sobre política o fútbol. Sin embargo, se los intercambiaron en Twitter nada menos que Rafael Correa y uno de los humoristas más conocidos de la televisión de estadounidense, John Oliver, quien llegó incluso a pedir a sus seguidores que le enviaran más insultos al presidente de Ecuador.

La «batalla» entre Oliver y Correa comenzó el 8 de febrero, cuando el comediante inglés afincado en Nueva York le dedicó menos de cinco minutos al presidente ecuatoriano en su programa semanal, « Last Week Tonight», que fueron suficientes para que se liara parda en Twitter, esa red social convertida en la arena de un circo romano en la que todos se encuentran, desde futbolistas con hinchas, a estrellas del rock con fans, o comediantes con líderes políticos mundiales.

En su espacio, que mezcla actualidad política y humor, abordando temas tan variados como la FIFA, los concursos de belleza, el Vaticano las grandes corporaciones, Obama o las reformas políticas, nada queda a salvo de los sarcásticos comentarios de la estrella televisiva. Y nunca había encontrado respuesta de sus protagonistas. Nunca, hasta que se le ocurrió mentar al presidente de Ecuador. La batalla que se inició entonces consiguió acaparar la atención de los medios de comunicación de medio mundo y de millones de internautas que siguieron las descalificaciones entre ambos como si de un «reality show» se tratara.

El humorista–cuyos videos pueden llegar a alcanzar los ocho millones de reproducciones en Youtube– criticó en su programa la persecución emprendida por Correa contra quienes le critican en internet, además de calificarle de «hipersensible» y aconsejarle que «incluyera un payaso» en cada uno de sus discursos, tal y como había hecho en su programa de televisión semanal: «Enlace ciudadano». Después, fustigó al presidente por dedicarle en ese mismo espacio quince minutos a un joven que, en Twitter, le deseó la muerte. «Si usted es tan sensible, puede que Twitter y Facebook no sean para usted. Y, para ser honesto, ser un líder mundial tal vez tampoco sea para usted, a menos que mejore su tolerancia a las ofensas personales», comentó Oliver, siempre en clave de humor, antes de espetar: «Eso es Facebook, páginas llenas de basura. ¡Deja de “googlearte”: eres el Presidente de Ecuador!».

«Comediante inglés se burla de Correa»

La respuesta de Rafael Correa en forma de tuit no se hizo esperar, continuando su cruzada contra las críticas en la Red. «Comediante inglés se burla del Presidente Correa. ¿Han existido comediantes ingleses? ¿Seguro?», se preguntaba el mandatario, junto a un enlace de la noticia en el diario «El Comercio».

Correa seguramente desconocía el calibre de su contrincante, cuyo espacio se ha convertido en un fenómeno de masas, cuyos efectos han ido más allá de las meras risas frente a la pantalla. Consiguió, por ejemplo, que el Fiscal General de Estados Unidos anunciara limitaciones en la ley que permitía a la Policía requisar dinero y propiedades de personas que no cometieron crímenes, tras el escándalo generado por uno de sus programas. O que un legislador de Washington presentara una ley que permitiera a los ciudadanos manifestar sus opiniones sobre las leyes a través de videos online, asegurando que su iniciativa se había inspirado en la capacidad de Oliver para convertir temas aburridos en fenómenos virales.

Con esta misma capacidad de aglutinamiento, el comediante logró que decenas de miles de seguidores salieran en defensa de Oliver con duras críticas a Correa, recordándole que Inglaterra cuenta con algunos de los humoristas más grandes y reconocidos de la historia. Basta solo un ejemplo: Charles Chaplin.

«Asunto John Oliver»

El presidente ecuatoriano no es fácil de callar. Tardó solo unas horas en saltar al «tatami» de Twitter con cuatro tuis seguidos sobre el presentador de televisión, mientras esperaba a su helicóptero en el aeropuerto de Santa Rosa: «Asunto John Oliver: demasiado ruido para tan pocas nueces. Esos “talk shows” gringos son más antipáticos que un diurético, y el “comediante inglés” es poco menos que un oxímoron. Los “wannabes” (frustrados) pletóricos de emoción por sus “burlas” en inglés. Los latinoamericanos, orgullosos de tener ciudadanos y no súbditos. Están haciendo “famoso” a quien probablemente cree que la capital de Ecuador es Kuala Lumpur. No merece un segundo más de tiempo», escribió.

En aquel momento, el hashtag #JohnYouAreInvited pasó a ocupar el primer lugar de los «trending topic» mundiales, mientras que #EcuatorianoHastalaMedula se posicionaba en el tercero. Parecía que la comunidad mundial de Twitter se había dividido en dos: los que apoyaban al humorista y los que simpatizaban con el mandatario.

En la noche del domingo 15 de febrero, John Oliver aparecía de nuevo en la cadena HBO con ganas de réplica, recordando a su audiencia las burlas que había hecho sobre el presidente de Ecuador por atacar a usuarios de Twitter y generar una movilización de seguidores por las redes para contrarrestarlos. «Resulta que nos vio y no estaba emocionado. La razón por la que lo sé es porque ha estado hablando de mí», explicó. Y le dedicó perlas como que Correa «tenía razón, el comediante inglés es un oxímoron, tanto como un presidente ecuatoriano priorizando su tiempo sabiamente», en respuesta a las molestias por enfrentarse con un simple humorista, o que su cabreo le había llevado a llamarle «grotesco». «Y cuando un payaso te llama grotesco… eso duele», replicó el comediante.

«Persigo la calumnia»

Como si no fuera suficiente, Correa volvió a dedicarle siete minutos a Oliver en su programa de los sábados. Afirmó que los «simpáticos amigos de la prensa con refuerzos internacionales están pletóricos de la emoción. Ya nos insultan hasta en inglés. Están en una simpática campaña que dicen que nosotros estamos en contra del humor… ¡Si mis chistes son de fama mundial!». En ese momento, al presidente no se le ocurrió otra cosa que contar varios de ellos, antes de asegurar: «No persigo el humor, sino la mentira, la calumnia y las amenazas».

«Es cierto. No es solo que tus chistes sean conocidos en todo el mundo, sino que te están conociendo en el mundo entero como un chiste», respondió Oliver, el hombre al que algunos medios has definido ya como «el humorista más poderoso». Un comentario que llegó un día antes de que (y quién sabe si a consecuencia de) HBO renovara su programa para las próximas dos temporadas.