entrevista

«Sin un contenido de calidad no eres nada en la era digital»

Hijo de emigrantes españoles, creció leyendo la edición internacional de «ABC». Hoy forma parte del «núcleo duro» del nuevo «Post» de Jeff Bezos

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El mundo del periodismo espera con gran interés las ideas que a «The Washington Post» puede aportarle su nuevo propietario, Jeff Bezos, creador de Amazon y una de las personas que mejor ha entendido las potencialidades comerciales de internet. En la sala de máquinas de la renovación digital del «Post está Emilio García-Ruiz, nombrado hace unos meses editor jefe («managing editor») del periódico. Hijo de españoles emigrados a Washington, García-Ruiz creció en la capital estadounidense leyendo la edición internacional de «ABC», que llegaba a su casa cada semana. Lleva varias décadas en el «Post». Ha sido jefe de deportes y de local y ahora está ocupado en hallar la manera de hacer rentable de nuevo el negocio de producir noticias de calidad en la era de internet. Ya tienen planes, pero advierte que Bezos no ha llegado con ninguna varita mágica.

—«The Washington Post» ha ganado en su historia 47 Premios Pulitzer. ¿Cómo lo ha logrado?

—Son varias cosas. Siempre hemos tenido la habilidad de contratar los mejores periodistas del país. Hemos podido dedicar el dinero necesario para eso y además hemos tenido el prestigio —al menos en los últimos cuarenta años, desde el Watergate— requerido para atraer a esas personas. Así que siempre hemos contado con una redacción de mucho talento, y gente con mucho talento hace un trabajo muy bueno. Eso nos ha ayudado a competir con el «New York Times» en la obtención de los Premios Pulitzer. Además, muchas noticias importantes salen de Washington y, como estamos aquí, esas noticias importantes del país son parte de nuestra sangre. Un periódico de Chicago puede ser fenomenal, pero cuando habla de cosas locales habla de Chicago. Para nosotros lo local es el presidente, que vive aquí.

–¿Cómo se consigue seguir ofreciendo calidad en un momento de gran consumo de noticias rápidas?

«Bezos no llega al Post con una varita mágica, no vamos a solucionar los problemas de los periódicos de todo el mundo»–Nadie viene al «Washington Post» para trabajar en tonterías. La gente que viene aquí viene para ganar el Pulitzer, o al menos eso es lo que intentamos todos nosotros. El primer lunes de abril, cuando se anuncian los Pulitzer, nos levantamos muy intranquilos: si no ganamos, quedamos destrozados; si ganamos, ha sido un buen año. Siempre hemos tenido el deseo de ser los mejores del país. Eso no cambia aunque te corten el número de periodistas o el de fotógrafos, aunque la empresa pierda dinero. Nunca rebajamos esa exigencia. Lo que tenemos ahora son varias formas nuevas para contar nuestras historias, pero el nivel de las historias que intentamos contar no ha cambiado nada. El contenido sigue siendo lo más importante. Aquí, en mi equipo del Post, todos te dirán mismo: sin un contenido de calidad no eres nada. Puedes hacer lo que hace el «Huffington Post» o los agregadores de noticias, pero la única forma de tener una audiencia en tu web por la que los anunciantes paguen es hacer artículos de peso.

–Uno de los hábitos que crea internet es la preferencia por textos cortos. Pero el «Post sigue incluyendo también artículos muy largos.

–Ahora la tecnología permite saber cuántos artículos se leen y cuánto tiempo pasa la gente leyéndolos. Las estadísticas no siempre dicen que un artículo de quinientas palabras va a tener más éxito que uno de veinte mil. En ocasiones sucede al contrario. De hecho varios artículos especialmente largos son los que más tráfico han generado en nuestra web. La gente que viene cada día a Washingtonpost.com no es la misma que va al «Huffington Post» y sitios similares. Nuestros artículos que se ven en Facebook y en Twitter son puestos por lectores nuestros para compartirlos con unos amigos a los que también les interesa esos artículos largos e importantes. En el ámbito digital estamos buscando lo que siempre hemos buscado.

—Todo el sector está mirando al «Post. ¿Qué planes trae Bezos»?

—Tenemos planes y se van a ver en los próximos tres o cuatro meses. Pero no vamos a hablar públicamente de ellos, porque sería dar pistas a nuestra competencia. De todos modos, no hay una varita mágica. No vamos a solucionar los problemas de todos los periódicos de todo el mundo en los próximos tres meses. Lo que vamos a hacer es intentar mejorar la situación del «Washington Post» y si conectamos con cosas que puedan ayudar al sector entero, mejor. La ejecución de los planes será de forma progresiva y para la próxima primavera se habrán visto ya algunos cambios importantes.

—¿Ha tocado suelo la crisis que afecta a los medios de comunicación escritos?

«Ahora tenemos varios sitios para contar las historias. Pero la exigencia no cambia»—La crisis nunca se va a acabar para nuestro sector. No creo que veamos un final de la presente crisis que afecta a los periódicos; al menos yo no la veré en mi vida. Hemos entrado en una época en la que debemos trabajar muy fuerte para ganar cada persona que viene a ver nuestro contenido. Tenemos que pelear absolutamente por todas las personas. Nunca volveremos a lo que era antes. Lo que ha dicho nuestro nuevo dueño es que nos va a dar margen, durante un tiempo, para intentar varias cosas. Pero todo pasa por saber dar grandes noticias. Tenemos la presión de destacar en el próximo par de años. Las presidenciales de 2016 van a ser una cosa enorme en este país: Hillary Clinton contra el superviviente de una primaria republicana que tendrá sangre por todas partes, va a ser una historia fenomenal para todo el mundo. Nosotros tenemos que estar listos para ganar esa historia en este país.

—Hace unos meses el «Post» comenzó a cobrar a quienes en la web leen más de un determinado número de artículos. ¿Está funcionando bien la instalación de ese muro?

—Hemos alcanzado nuestros objetivos, pero no eran muy altos, porque no esperamos que el muro digital nos dé el dinero que antes obteníamos con la venta del periódico en papel. Primero pensábamos que lo que los anunciantes pagaban en el pasado por las versiones impresas fácilmente lo pagarían también en la web. Pero eso no ha sido así, ni tampoco lo que pagaban los suscriptores del papel se puede trasladar a internet. No es tan fácil. La solución pasa por sacar un poco de dinero de aquí y otro poco de allí, sumando otras fuentes de ingresos, como la organización de conferencias u otras actividades.

—El «Post» ha estado muchos años ligado a una familia, como es el caso de «ABC». ¿Cómo se ha visto dentro el cambio de propiedad?

—La familia ha tenido un gran papel, ha sido una inspiración para todos en la compañía. Aunque ahora tenemos un nuevo dueño fenomenal, para nosotros los Graham siempre tendrán un pedazo de esta empresa. Todo lo que hicieron fue positivo. Estamos convencidos de que la única razón que tuvo Don Graham para vender este periódico fue que de verdad creyó que lo había intentado todo y que lo único que podía hacer ya era dar a otra persona la oportunidad de atacar el problema económico.