Rincones singulares para descubrir el Madrid de los Borbones

Rincones singulares para descubrir el Madrid de los Borbones

La llegada al trono de Felipe V en 1700 supuso el inicio de la dinastía borbónica y, con ella, el comienzo de una etapa de transformación, renovadora y cosmopolita, para Madrid

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La llegada al trono de Felipe V en 1700 supuso el inicio de la dinastía borbónica y, con ella, el comienzo de una etapa de transformación, renovadora y cosmopolita, para Madrid

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  1. Palacio Real

    El Palacio Real, en la calle de Bailén, se levanta en el privilegiado lugar en el que estuvo la fortaleza árabe que, en el siglo IX, fue el origen de «Magerit». Cuando Alfonso VI conquista la ciudad, dos siglos más tarde, el primitivo castillo musulmán se convierte en el Alcázar de los reyes cristianos que, a lo largo de los siglos, lo van sometiendo a sucesivas reformas.

    Bajo el mandato de los Austrias la antigua fortaleza llegó a adquirir el aspecto de una auténtica residencia palaciega, hasta que en 1734 sufre un incendio devastador que la reduce prácticamente a ruinas. Es entonces cuando Felipe V encarga a Filippo Juvara levantar un nuevo palacio en el mismo emplazamiento, aunque finalmente es su discípulo, Juan Bautista Sachetti, el que realiza los planos definitivos, con la colaboración de Ventura Rodríguez, a quien se debe la majestuosa Capilla Real.

    Las obras comenzaron en 1736 y se prolongaron hasta 1764. De trazado cuadrangular, el palacio se organiza en torno a un gran patio central, siguiendo el esquema de los antiguos alcázares, mientras que las fachadas, en las que se empleó granito, piedra blanca de Colmenar y mármol para relieves y detalles, están inspiradas en las que realizó Bernini para el Louvre en 1665.

    870 ventanas y 240 balcones

    Las plantas son tres, nobles, y cuatro entreplantas, debajo y encima de cada una de las principales.Las fachadas del palacio miden 130 metros de lado por 33 de alto; 870 ventanas y 240 balcones se abren a fachadas y patio. La superficie asciende a 100.000 metros cuadrados, y cuenta con 44 escaleras y más de 30 salones principales.

    Durante el reinado de Carlos III, primer rey que se instaló en el palacio, en 1764, Francisco Sabatini amplió el ala que da a la calle de Bailén y construyó las caballerizas y la escalera imperial. Al tiempo, el monarca llamó a los más famosos pintores europeos para decorar el interior y, así, en distintas dependencias se pueden contemplar frescos de Rafael Mengs, Juan Bautista Tiépolo y Conrado Giaquinto. Posteriormente trabajaron en el Palacio Real Antonio González Velázquez y Francisco Bayeu, entre otros. Tras Carlos III residieron en el Palacio Real Carlos IV, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII.

  2. Palacio de los Duques de Santoña

    El palacio de los duques de Santoña, antigua sede de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid, está situado en la calle de Huertas esquina a la calle del Príncipe. El edificio fue construido entre los años 1730 y 1734 siguiendo las trazas del arquitecto Pedro de Ribera. Es uno de los mejores ejemplos del barroco madrileño y su traza responde a la tipología usualmente empleada por el maestro en los palacios que construyó.

    Inicialmente sólo la fachada principal, en la calle del Príncipe, destacaba por su rica ornamentación: una artística portada con potentes baquetones de piedra y pilastras adosadas que enmarcan la puerta, coronada a su vez por un gran balcón también decorado de modo exuberante. Cuando en 1874 el duque de Santoña encarga al arquitecto Domingo de Inza la reforma del palacio, éste reproduce en la calle de Huertas la portada original que Ribera creó para la fachada principal.

    En el interior destacan su escalera de mármol de Carrara y las grandes pinturas murales de Francisco Sans. La Cámara de Comercio e Industria adquirió el palacio en 1933, y en 1955 el arquitecto Fernando Chueca Goitia acometió la reforma y restauración del patio central.

  3. Casa del Cordón

    Casa del Cordón en la plaza del Cordón en Madrid
    Casa del Cordón en la plaza del Cordón en Madrid - ABC

    Este palacio barroco del siglo XVIII, de autor desconocido y mandado construir por la familia de los Puñonrostro, se asienta en la plaza del Cordón, justo a espaldas de la Casa de Cisneros, en la plaza de la Villa. El magnífico edificio, de tres plantas y una cuarta con buhardillas, cubre sus vanos –distribuidos ordenadamente– con rejería. Estos vanos son grandes ventanales en la planta baja mientras que los de las plantas superiores se presentan como balcones.

    El balcón principal, sobre la portada, aparece destacado por ésta, que se encuentra bordeada a su vez por una gruesa moldura que subraya los ángulos superiores; esta moldura tuvo alrededor un cordón franciscano que fue, en definitiva, lo que dio nombre al palacio y a la plaza misma. El edificio se encuentra perfectamente conservado y en la actualidad está destinado a viviendas y oficinas.

  4. Cuartel del Conde Duque

    Patio del Cuartel del Conde Duque de Madrid
    Patio del Cuartel del Conde Duque de Madrid - DE SAN BERNARDO

    El cuartel del Conde Duque fue mandado construir por Felipe V a Pedro de Ribera con el objetivo de albergar en sus instalaciones a la Guardia Real. Está ubicado en la calle del Conde Duque y es uno de los mayores de edificios de la ciudad, con más de 25.000 metros cuadrados de superficie y 228 metros lineales de fachada. Los trabajos se prolongaron entre 1717 y 1730, y el resultado fue un edificio de planta rectangular con una gran plaza central y otros dos patios laterales, así como amplísimos espacios destinados a caballerizas.

    Toda la construcción denota su carácter militar, alterado únicamente en la portada barroca principal, labrada en piedra, donde se concentra toda la decoración habitual de los edificios de Pedro de Ribera. El cuartel sufrió un devastador incendio en 1869. Tras un largo periodo de abandono, el Ayuntamiento encargó al arquitecto Julio Cano Lasso un ambicioso proyecto de rehabilitación abordado en la década de los ochenta del siglo XX.

  5. Ermita de la Virgen del Puerto

    Ermita de la Virgen del Puerto de Madrid
    Ermita de la Virgen del Puerto de Madrid - ABC

    La construcción de la ermita de la Virgen del Puerto, enclavada en el paseo del mismo nombre, fue un encargo de Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo y corregidor de Madrid, al arquitecto Pedro de Ribera, artista barroco trascendental para el embellecimiento de Madrid durante el primer tercio del siglo XVIII. La ermita, junto con el puente de Toledo y el cuartel del Conde Duque, fue de las primeras actuaciones de Pedro de Ribera, que realizó en la capital un número superior a las treinta obras, de las que subsisten más de la mitad.

    La ermita data de 1718 y es clave en el barroco madrileño; se trata de un templo de planta centralizada y cúpula sin tambor que forma una figura octogonal con sus cuatro capillas y otros tantos pilares. El conjunto se ubica en un desnivel del terreno y destaca por los chapiteles que lo coronan. Los materiales empleados, igual que en las edificaciones de los Austrias en el siglo XVII, son el ladrillo y la pizarra. En 1780 Juan de Durán realizó la escalinata de doble bajada con que cuenta la ermita. En la guerra civil la ermita quedó prácticamente derruida; posteriormente fue reedificada y desde 1945 es Monumento Nacional.

  6. Ermita de Nuestra Señora de Valverde

    Portada y ermita de Nuestra Señora de Valverde
    Portada y ermita de Nuestra Señora de Valverde - ABC

    La ermita de Nuestra Señora de Valverde se localiza en la carretera de Colmenar Viejo, desconociéndose la identidad de su autor. Sí se sabe que fue restaurada por Ventura Rodríguez a finales del siglo XVIII y que se había levantado sobre los terrenos de una ermita anterior, antiquísima, que también se hallaba bajo la advocación de la Virgen de Valverde, muy venerada por los vecinos del que antaño era el pueblo de Fuencarral y hoy es uno de los 21 distritos del municipio de la capital.

    La populosa romería que se celebra todas las primaveras junto a la ermita certifica el interés por mantener viva una vieja tradición festiva. La entrada al recinto de la ermita presenta una portada dieciochesca de cinco arcos, con un óculo ovalado de remate sobre el central, más ancho y alto. La pequeña iglesia consta de una nave única, con profundas capillas laterales y crucero. El sencillo conjunto barroco de Nuestra Señora de Valverde incluye un convento anexo.

  7. Iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas

    Iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas de Madrid
    Iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas de Madrid - ABC

    La iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas se encuentra emplazada en la calle del Dos de Mayo, y es también parroquia de los Santos Justo y Pastor desde 1891. En sus orígenes fue el templo de un convento de carmelitas descalzas edificado en el siglo XVII y desalojado por las religiosas en el XIX. A instancias del infante-cardenal don Luis, arzobispo de Toledo, la iglesia conventual experimentó una importante renovación en torno a 1770 a cargo del arquitecto Miguel Fernández, que amplió la nave y añadió un nuevo presbiterio.

    La iglesia constituye un ejemplo del barroco madrileño, si bien domina el valioso conjunto neoclásico del retablo, tabernáculo y altar mayor que el propio Miguel Fernández construyó en mármol de colores para el nuevo presbiterio. Éste está presidido por una imagen de la Virgen de las Maravillas, copia del original –desaparecido– que según la tradición un arriero salmantino había traído hasta Madrid y que obró varios prodigios antes de ser donado a las monjas.

    El templo presenta una sola nave con bóveda de cañón, dividida en tres tramos, planta de cruz latina, y cúpula con linterna sobre pechinas. Entre las obras de arte que se guardan en su interior pueden mencionarse dos lienzos atribuidos a Zurbarán. En el exterior destaca el atrio, típicamente barroco, con seis arcos de medio punto. En cuanto al antiguo convento de las carmelitas, fue demolido en torno a 1869 para proceder a la conformación de la plaza del Dos de Mayo, en el corazón del actual barrio de Malasaña.

  8. Iglesia de San José

    Iglesia de San José en la confluencia de la Gran Vía con la calle Alcalá
    Iglesia de San José en la confluencia de la Gran Vía con la calle Alcalá - ABC

    A principios del siglo XVIII los carmelitas descalzos deciden levantar un nuevo templo junto al ya desaparecido convento de San Hermenegildo, que se ubicaba en la calle de Alcalá. De este modo, la iglesia de San José se construye entre los años 1730 y 1742 bajo las ordenes del arquitecto barroco Pedro de Ribera, que fallece el mismo año de la finalización del templo y que de nuevo deja su impronta personal en la fachada principal de la iglesia, de ladrillo y piedra, y proporciones muy alargadas.

    La entrada al templo se realiza mediante un pórtico de tres arcos; sobre el central, en una hornacina, se aprecia la figura en piedra de la Virgen del Carmen, obra del escultor francés Roberto Michel. La fachada fue ampliada y remozada entre 1910 y 1912, con motivo de la apertura de la Gran Vía, a fin de armonizarla con el edificio colindante, ubicado justo en el arranque de la entonces nueva calle.

    La planta de la iglesia sigue un esquema muy tradicional, de cruz latina, con nave longitudinal y capillas laterales. Junto al espacioso crucero está la capilla de Santa Teresa, con planta de cruz griega. El interior de la parroquia puede considerarse un pequeño museo de escultura en madera policromada, con obras de Carmona, Alonso de Mena y Sánchez Barba, entre otros.

  9. La iglesia de San Marcos

    Iglesia de San Marcos en Madrid
    Iglesia de San Marcos en Madrid - ABC

    Esta iglesia –ubicada en la calle de San Leonardo–, fue mandada construir por Fernando VI sobre el solar de un viejo oratorio dedicado a San Marcos que previamente se hizo derruir. El nuevo templo fue edificado para conmemorar la victoria en la batalla de Almansa –en el día de San Marcos de 1707– y, con ella, la instauración definitiva del primer Borbón, Felipe V, en el trono de España. La construcción, entre 1749 y 1753, se encargó a Ventura Rodríguez, el cual consiguió con este bello templo una de las mejores plasmaciones del último barroco madrileño.

    La planta, muy original, se estructuró en cinco elipses consecutivas para salvar las irregularidades del terreno. Una cúpula elíptica con lunetos se eleva sobre el crucero. Junto con los retablos, también diseñados por Ventura Rodríguez, la iglesia conserva imaginería de los mejores artistas de la época: Juan Pascual de Mena, Felipe de Castro y Roberto Michel; al primero de ellos pertenece la gran imagen polícroma de San Marcos en el altar mayor. La fachada, que muestra un cuerpo central alargado con un frontón triangular y dos alas cóncavas, parece aproximarse ya al gusto neoclásico.

  10. Iglesia de San Sebastián

    Iglesia de San Sebastián de Madrid
    Iglesia de San Sebastián de Madrid - ABC

    La iglesia parroquial de San Sebastián, ubicada en la calle homónima, fue construida en el siglo XVI adoptando la advocación de una de las antiguas ermitas del camino de Atocha. El edificio ha sufrido transformaciones sustanciales a lo largo del tiempo; se sabe que tuvo en su momento una portada barroca que José Benito de Churriguera diseñó para este templo en 1715, pero que en el siglo siguiente, en 1829, fue reconvertida al estilo neoclásico por un alumno de Ventura Rodríguez.

    Este último diseñó personalmente la pequeña capilla de Belén, que fue lo único que se salvó en 1936, cuando la iglesia resultó prácticamente destruida por el fuego; posteriormente fue reconstruida, hacia 1953, aunque con escasa fidelidad a su traza primitiva. En cualquier caso, la discreta iglesia conserva memoria de sus estrechos vínculos con la historia de la ciudad y algunos de sus más ilustres personajes.

    En ella fueron enterrados Lope de Vega –aunque se desconoce la ubicación exacta de sus restos– y se celebraron los funerales del propio Ventura Rodríguez y el también arquitecto Juan de Villanueva. Allí fueron bautizados, entre otros, Moratín y Benavente, y ante su altar se casaron Bécquer, Zorrilla, Buero Vallejo… En la desaparecida fonda de San Sebastián, frente a la iglesia, se celebraron durante el siglo XVIII las famosas tertulias eruditas que concentraron a los intelectuales y escritores de la época.

  11. Salesas Reales

    Fachada del conjunto de las Salesas Reales de Madrid
    Fachada del conjunto de las Salesas Reales de Madrid - ABC

    Este conjunto arquitectónico tiene su origen en el monasterio de la Visitación de las Salesas Reales que mandó construir Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI. La edificación, ubicada en la calle que hoy lleva el nombre de aquella reina, fue concebida por ésta como un futuro lugar de retiro, por lo que el monasterio incluía originariamente un pequeño palacio, además del convento y su correspondiente iglesia. Las obras, concluidas en 1758, corrieron a cargo del francés Francisco Carlier, primero, y del español Francisco Moradillo después.

    Fue el establecimiento conventual de mayor entidad en el Madrid de su tiempo.Tras ser exclaustradas las religiosas, en 1870 el convento se desvincula de la iglesia, convirtiéndose en palacio de Justicia; un gran incendio lo destruyó cuatro décadas después, por lo que el edificio debió someterse a una reconstrucción dirigida por Joaquín Rojí, que no concluyó hasta 1924 y que transformó por entero su fisonomía.

    En la actualidad el palacio es sede del Tribunal Supremo.Por su parte, la antigua iglesia del monasterio es hoy la parroquia de Santa Bárbara, más conocida como «las Salesas», y es un ejemplo de la monumentalidad propia del barroco borbónico. La fachada está dividida en dos cuerpos por una cornisa profusamente decorada. El interior del templo presenta planta de cruz latina con cúpula sobre el crucero, gran riqueza ornamental y un conjunto de pinturas, esculturas y sepulcros de gran valor artístico. Por encargo de Carlos III y bajo la dirección de Sabatini, los monumentos funerarios deFernando VI y Bárbara de Braganza fueron esculpidos por Francisco Gutiérrez; un tercer sepulcro, de factura posterior, fue el dedicado al general O´Donnell. Los hermanos González Velázquez fueron los artífices de los frescos que decoran la cúpula, las pechinas y las bóvedas del crucero.

  12. Basílica pontificia de San Miguel

    Basílica pontificia de San Miguel
    Basílica pontificia de San Miguel - ABC

    La basílica pontificia de San Miguel, en la calle de San Justo, se levantó entre 1739 y 1745 sobre el solar del antiguo templo medieval de los Santos Justo y Pastor, que había sido derribado a finales del siglo XVII. La construcción fue costeada por el infante-cardenal don Luis, arzobispo de Toledo, y se completó con el palacio arzobispal colindante.El arquitecto que finalmente proyectó la iglesia fue el italiano Santiago Bonavia, que –en la línea de los modelos italianos del siglo XVII–, consigue hacer de este templo uno de los más peculiares del barroco madrileño.

    Destaca en primer lugar la llamativa fachada convexa, inspirada en la colegiata de la Granja de Andrea Procaccini, y decorada con las figuras alegóricas de la Fe, la Esperanza, la Caridad y la Fortaleza.La estructura interior, de una sola nave, y la exultante decoración rococó configuran un espacio asombroso, en el que destacan los arcos entrelazados de las bóvedas –en desuso desde tiempos de los árabes–, y las dos cúpulas decoradas con frescos de Bartolomé Rusca y los hermanos González Velázquez.

    En el altar mayor sobresale el lienzo de Alejandro Ferrant, del XIX, bajo los dos ángeles esculpidos por Pedro Hermoso en ese mismo siglo. Los muros curvados de las capillas laterales repiten formas cóncavas y convexas.

  13. Hospicio de San Fernando

    Fachada del Museo de Historia de Madrid
    Fachada del Museo de Historia de Madrid - ABC

    Entre los trabajos del «maestro mayor» del Ayuntamiento de Madrid, Pedro de Ribera, se encuentra el que originariamente fue el hospicio de San Fernando y hoy es la sede del Museo de Historia de Madrid, en la calle de Fuencarral. La fachada del edificio, construido entre 1720 y 1726, llama la atención por los almohadillados de granito de las ventanas y por los escudos sobre los balcones superiores, pero sobre todo destaca su portada barroca diseñada con forma de retablo, desbordante, profusamente decorada.

    La portada fue esculpida por Juan Ron y en el nicho central aparece la figura de San Fernando, patrono del orfanato, en el momento de recibir las llaves de Sevilla. En 1919 la fachada, la capilla, el patio y las naves fueron declarados monumento histórico-artístico, y el resto fue demolido. En 1925 el Ayuntamiento compró el edificio y encargó al arquitecto Luis Bellido su reforma para adaptarlo a las funciones de museo municipal.

  14. Hospital de San Carlos (Museo Reina Sofía)

    El antiguo Hospital de San Carlos es actualmente el Museo Reina Sofía
    El antiguo Hospital de San Carlos es actualmente el Museo Reina Sofía - ABC

    El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en la calle de Santa Isabel, ocupa las dependencias del antiguo Hospital de San Carlos, que Carlos III mandó construir para dar asistencia a los pobres. Aunque el proyecto inicial era mucho más amplio y ambicioso, sólo llegó a levantarse el edificio secundario que se ha conservado hasta nuestros días, el cual fue construido por Francisco Sabatini entre 1756 y 1781.

    Su elección como sede del Museo Nacional Reina Sofía data de 1986, previa reforma de sus interiores para albergar tanto las obras de arte de su colección permanente, como las grandes exposiciones itinerantes que recorren los circuitos internacionales. Esta reforma fue realizada por Antonio Fernández Alba, que respetó al máximo la estructura original del edificio, al tiempo que rentabilizaba la monumentalidad de las salas hospitalarias con sus altos techos abovedados.En cuanto al exterior, la sencillez de su fachada se compensó en 1990 con la modernidad de las torres gemelas, de acero y cristal, por las que discurren los ascensores.

  15. Las posadas del Dragón y del León

    Las posadas del León de Oro y del Dragón, en la actualidad
    Las posadas del León de Oro y del Dragón, en la actualidad - ABC

    De las viejas posadas, muy populares y numerosas en Madrid entre el siglo XVII y mediados del XX, sólo han llegado hasta nuestros días –renovadas y convertidas en espacios singulares– dos establecimientos que conservan la fachada, su planta y buena parte de la distribución original de las estancias. Ambas «posadas» se encuentran en la Cava Baja, una zona que fue tradicional en el hospedaje de los viajeros que tomaban allí las diligencias que comunicaban Madrid con otras localidades.

    Al inicio de la mencionada calle se halla desde mediados del siglo XVIII la posada del León de Oro, con su escudo de granito encima del portón de entrada. De la misma época es la posada del Dragón. Consta en su planta baja de un zaguán, seguido de un patio que tenía sus laterales divididos en cuadras para las caballerías; a principios del siglo XX, estos establos se transformaron en pequeños cuartos destinados a almacenar las mercancías y equipajes de los huéspedes.

    Al fondo del patio hay un pilón que originariamente también se utilizó como abrevadero de las caballerías. La planta primera estaba dedicada a almacenes y vivienda de los posaderos y en la segunda y tercera se distribuían un total de 26 habitaciones. De la posada de San Isidro, que se encontraba en la misma calle, sólo queda el cartel de la fachada, ya que se remodeló como edificio de apartamentos. Otra posada desaparecida en los últimos años fue la de San Pedro –conocida como Mesón del Segoviano e igualmente en la Cava Baja–, que conservaba su entrada y el patio rodeado de una balconada de madera.

  16. La Puerta de Hierro

    Puerta de Hierro de Madrid
    Puerta de Hierro de Madrid - ABC

    La llamada Puerta de Hierro aparece hoy como un atípico ornato junto a los viales donde comienza la autovía de A Coruña, a la salida de Madrid. En sus orígenes fue una verdadera puerta, practicada sobre la tapia con que se cercó el Real Sitio del monte del Pardo en el siglo XVIII. La iniciativa del cercado fue de Fernando VI, que pretendía preservar así el gran coto de caza que era en realidad aquella finca de recreo.La Puerta de Hierro recibió un tratamiento privilegiado, pues era el punto de entrada desde la Corte, y constituye una buena muestra de la arquitectura cortesana de su época.

    En su construcción, concluida en 1753, intervinieron Francisco Nangle, Juan Domingo Olivieri y Francisco Moradillo. La forja de las verjas de hierro –a las que el monumento debe su nombre, probablemente–, fue realizada por Francisco Barranco. Los materiales empleados fueron granito y piedra blanca de Colmenar. Presenta un arco central, flanqueado por dos accesos laterales. Dicho arco, de medio punto, está enmarcado por dos pilastras dórico-romanas sobre las que se eleva un frontón esculpido, triangular, que mantiene dos esfinges a los lados y el escudo real, centrado en lo más alto.

  17. Las Escuelas Pías de San Fernando

    Escuelas Pías de San Fernando
    Escuelas Pías de San Fernando - ABC

    La construcción del conjunto formado por la iglesia y el convento de las Escuelas Pías de San Fernando se prolongó durante buena parte del siglo XVIII, concretamente entre 1729 y 1791; su desaparición se produjo en el siglo XX, al inicio de la Guerra Civil. Lo que se puede apreciar en la actualidad –unas llamativas ruinas protegidas por una verja–, es el imponente tambor de la cúpula de la iglesia y algunos restos de sus fachadas. Las ruinas se encuentran en la confluencia de las calles de Mesón de Paredes y Sombrerete, en el barrio de Lavapiés.

    Desde el año 2012, en su interior alberga la biblioteca de la UNED, que ha recuperado la iglesia de las antiguas Escuelas Pías. La madera y el cristal han ocupado los huecos del templo conservando la traza original.