Entrevista a Ismael Serrano:

«Si todos los músicos hubiéramos mostrado compromiso social, quizá esta crisis hubiera sido evitable»

«Lo de que los músicos hemos sido como unos niños pijos es verdad», asegura el cantautor que presenta hoy en el Auditorio Monsterrat Caballé de Arganda su noveno disco, «La llamada»

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Ismael Serrano presenta hoy en formato íntimo (a guitarra y voz) en el Auditorio Monsterrat Caballé de Arganda (Calle del Mar de Alborán, 1 a las 21:00h., desde 15 euros) su noveno disco, «La llamada», que entró directamente al número uno en las listas de ventas. Producido por él mismo y Jacob Sureda, es un trabajo que destila el optimismo del candombe, la bachata, el son del Caribe, la samba e incluso el reguetón, pero siempre con el inconfundible sello personal del madrileño. Su nombre hace referencia a las tradicionales llamadas del carnaval uruguayo, convocadas a golpe de tambor, pero también es un llamamiento a levantar la mirada y «celebrar que estamos vivos».

- Grabar un disco con tanta sonoridad e instrumentación latina sería muy diferente ¿no?

- Sí, pero sobre todo lo que fue diferente fue la composición. El cantautor parte de la armonía, y como todos los cantautores tenemos el sambenito de que privilegiamos las letras por encima de la música, tratamos de hacer las armonías más complejas. En este caso, de todos modos, he ido más al ritmo que la armonía.

- Y tanto, se ha atrevido hasta con el reguetón.

- Sí, en la canción "La llamada", además con el desafío de que es un género que suele ser muy superficial, al que intento darle la vuelta para hacer una canción comprometida. Aun así, creo que he hecho mi disco más inmaduro, por decirlo de alguna manera, porque he buscado mucho el ritmo popular, más que una excesiva hondura poética, que también la hay pero no es tan protagonista.

- Ese aspecto de "inmadurez" bien entendida también se nota en que los estribillos tienen más peso que en otros discos suyos.

- Pues sí, a medida que voy avanzando en mi carrera me estoy liberando de prejuicios. Antes renunciaba a algunas cosas, a las que no estaba dispuesto a ceder. Pero me doy cuenta de que esas cosas no restan, sino que suman, enriquecen, hacen que el crisol de mi música sea más diverso.

- Se está haciendo más transparente, quizá.

- En cierta manera sí. Hablo del compromiso social, pero desde otro punto de vista emocional. Desprenderse del ego te hace ser más permeable, y este disco es resultado de ello. La madurez no es tener más prejuicios, es liberarse de ellos. Es afrontar el proceso de composición con naturalidad, sin caer en esa competición con uno mismo, en la que uno quiere ser más denso literariamente, más hermético... eso te encierra en tu mundo y te impide mirar lo que ocurre a tu alrededor.

- Siempre ha tenido ese compromiso social, al que ahora muchos músicos parecen estar apuntándose... artistas que jamás habían dedicado una sola línea a este tipo de temas hasta que ha llegado la crisis.

- Bienvenidos sean. Las circunstancias dramáticas han conseguido atravesar la coraza y llegar al corazón de algunos artistas, para que tomen conciencia de que la música tiene que hablar no solamente del amor y el desamor, sino del mundo en que vivimos. Muchos músicos evitaban estos temas por prejuicios, al hilo de lo que hemos hablado antes. Si es reprochable que no lo hayan hecho antes, pues... a lo mejor si ese compromiso lo hubiéramos mostrado todos los músicos, esta crisis hubiera sido evitable hasta cierto punto. Lo de que los músicos hemos sido como unos niños pijos hasta ahora, pues es verdad. El fin del mundo sólo lo ves hasta que llega a la puerta de tu casa. De todos modos te digo: una canción no es mejor por mostrar compromiso político. Eso que quede por delante.

- Ha hecho un documental por capítulos dedicado a su hija. La paternidad ha acabado influyendo bastante en su carácter, ¿verdad?

- Sí, ahora lo relativizo todo mucho más. Y el hecho de hacer la música que ahora hago, también tiene que ver. Tiene mucho más de celebración. En los últimos años me he despojado de una solemnidad que me distanciaba de la realidad. Yo he pecado de eso claramente en algunos momentos. Tener un hijo ha sido una toma de tierra tan brutal... me ha dado mucho ánimo, ha cambiado mucho mis perspectivas.