Fotos pertenecientes al libro «Yo disparé en los 80», de MUNSTER RECORDS.
Fotos pertenecientes al libro «Yo disparé en los 80», de MUNSTER RECORDS. - MARIVÍ IBARROLA

El día que irrumpió la Movida Madrileña

Aquel concierto histórico de homenaje a Canito hace 35 años fue la inauguración «oficial» del movimiento

Actualizado:

Madrid no estaba para bromas. Los Guerrilleros de Cristo Rey campaban a sus anchas por el centro de las calles de la capital. El 13 de diciembre, dos estudiantes, Emilio Montañés y José Luis Martínez, habían muerto por disparos de la Policía cerca de Embajadores en una manifestación contra el Estatuto de los Trabajadores. Apenas mes y medio después, el 1 de febrero de 1980, Yolanda González, de apenas diecinueve años recién cumplidos, fue secuestrada y asesinada por fascistas de Fuerza Nueva.

Pero la incipiente Transición también traía mejores vientos, cosidos a las seis cuerdas de una guitarra, a los redobles de la caja de una batería, al Rastro madrileño y un fanzine, Kaka de Luxe, a las ondas de emisoras como Onda 2, Radio Popular y Radio Juventud, a un puñado de locutores, programas y canciones que, como dijo Dylan, demostraban que sí, que los tiempos estaban cambiando.

En la Nochevieja de 1979, un trágico accidente de coche se había llevado por delante la jovencísima vida de Canito, batería de Tos (luego Los Secretos). Sus compañeros quedaron destrozados y no querían olvidarle, como recuerda Álvaro, el pequeño de los hermanos Urquijo. «Estábamos en la capilla ardiente nosotros tres, Javier, Enrique y yo con Javier Teixidor de Mermelada y pensamos en hacer algo como hacían nuestros ídolos, revivir a Canito con un homenaje, con un concierto», cuenta. «La verdad es que no nos conocía nadie, y lo hicimos entre todos los que éramos amigos de los locales de ensayo de Tablada y de la Prospe, los Zombies, Alaska, Los Elegantes, Los Trastos… apenas si teníamos las guitarras, unos amplificadores cutres, no había ni iluminación, la luz era de los equipos de Televisión Española, pero luego se convirtió en lo que se convirtió, pero de verdad que fuimos "inocentes", no teníamos la sensación de que aquello fuera el principio de nada. Sonábamos muy mal, pero se veía el potencial de los grupos y la gran avidez de música que tenía el público».

Aquel concierto de homenaje a Canito, el 9 de febrero de 1980, fue el principio de lo que hoy se considera la Movida madrileña y en él participaron Nacha Pop, Alaska y Los Pegamoides, Paraíso, Mamá, Los Bólidos, Trastos, Mario Tenia y Los Solitarios y Mermelada. Teixi, líder estos últimos también aporta su granito al reloj de arena de los recuerdos: «No pensábamos que fuera a representar un momento histórico».

Dos formas de hacer música

Álvaro también rememora y pone los puntos sobre las íes acerca del hecho de si existían dos bandos dentro de aquellos grupos: «Es cierto que había dos formas de entender la música; nosotros, los Babosos, y ellos, las Hornadas Irritantes, pero de puertas para adentro nos llevábamos fenomenal, éramos amigos, hasta mis hermanos tocaron con Kaka de Luxe cuando sus chicos estaban en la mili. El mal rollo sólo existía en la boca de los críticos».

Julio Ruiz, cuarenta y cuatro años haciendo radio y entonces con su programa Disco Grande (hoy, en Radio 3) fue de los primeros en abrir sus micrófonos a las nuevas bandas: «Era el año 1979 y los hermanos Urquijo y Canito llegaban a a presentarme una maqueta en donde estaba su primer hit "Por ti". Para mí, aquel concierto sí fue el acta fundacional de la Movida».

Diego Manrique, institución del periodismo musical español de los últimos cuarenta años y entonces junto con Carlos Tena parte del equipo de Popgrama de TVE que grabó el recital, cree que fue «la presentación en sociedad de unos grupos hasta entonces dispersos, aislados». «Tuvimos la sensación de que en Madrid estaba ocurriendo algo muy fresco, a lo que entonces llamamos "nueva ola". Pero eso sí, aquello sonó a rayos».

Jesús Ordovás, otro hito musical de entonces, tiene muchas anécdotas que hilvanar: «Fue la primera vez que actuaba Ana Curra con Alaska y Los Pegamoides, y además tocaron sin batería. Ana todavía no se llamaba Curra, que ese fue el nombre que le dije yo que podía utilizar cuando la entrevisté después de aquella actuación». Algunos músicos, algunos espectadores se quedaron por el camino. La Movida tuvo un lado oscuro que caminó a menudo por el lado peligroso. Pero las canciones siguen, y seguirán ahí. Como esa chica de ayer a la que en aquellas madrugadas, todos «amamos».