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The Refrescos: «Nos encanta seguir siendo los de 'Aquí no hay playa'»

El megahit que sonó en todas las fiestas a finales de los ochenta cumple 25 años, y sus autores lo celebran presentando nuevo disco el 9 de octubre

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Fue imposible no escucharla porque sonó en todas las radios y televisiones. También era inevitable que se te quedara pegada porque era una canción redonda como pocas, el single perfecto, con un ritmo ska capaz de levantar a un muerto y un estribillo («Vaya vaya, aquí no hay playa...») que pasó a formar parte del imaginario callejero madrileño. Ahora que el hit cumple 25 años, The Refrescos lo celebran con un nuevo disco llamado «Sal y Sol», que presentarán el 9 de octubre en la sala Caravan. Bernardo Vázquez, su incombustible líder -y columnista de ABC durante una temporada, ojo-, nos cuenta los pros y los contras de estar marcado a fuego por un éxito que se les fue de las manos.

—Las celebraciones del 25 aniversario de «Aquí no hay playa» comenzaron en el Oktoberfest del BarclayCard Center hace una semana. ¿Cómo fue la experiencia?

—Una pasada, alucinante, miles de personas bailando sin parar durante los tres días. Cada vez que sonaba «Aquí no hay playa» se montaba la marimorena, igualito que hace 25 años.

—¿El éxito de la canción se convirtió en una losa?

—Sí, claro. Evidentemente. Al salir la canción en julio del 89 pegó tantó que programamos cincuenta conciertos seguidos, todas las noches. En uno de los primeros me lancé al público y me rompí la pierna, así que estuve actuando con muletas todo el verano. Cuando volví a casa dos meses después, el portero, con el que nunca me había hablado en toda mi vida, me miró sorprendido y dijo: «vaya, vaya...». Cuando salí al día siguiente todo el mundo me cantaba el estribillo por la calle... en un nanosegundo la canción había eclipsado todo el resto de nuestro repertorio. Al grabar el siguiente disco todos esperaban otro «Aquí no hay playa», pero nosotros no estábamos por repetirnos y claro... El éxito tuvo su doble filo, pero nunca quisimos luchar contra eso. Es una canción que nos encanta y que seguimos tocando en cada concierto.

—Además, tener una canción escrita a fuego en el cancionero popular español siempre es motivo de orgullo.

—Bueno, sí... cada persona es un mundo, y yo no le doy importancia, aunque pueda sonar pedante. Necesito tener estímulos distintos y siempre mirar hacia delante. Aquello fue como cuando lanzas un bulo y ¡zas!, de repente toda la ciudad lo está contando cada uno con su versión diferente. Y tú dices: «yo fui el primero que lo dijo», pero claro, es algo que en el fondo ya no es tuyo, es de todos. Eso sí, desde entonces soy «el de aquí no hay playa», es casi mi apodo.

—¿Cómo describiría la escena musical que se vivía en Madrid a finales de los ochenta?

—Alegre, despreocupada, pensábamos en divertirnos y nada más. Nosotros ni siquiera teníamos la intención de grabar nada, sólo de tocar y pasarlo bien. Todo eso cambió en los noventa, cuando se instauró el «espíritu Mario Conde» en los músicos, que empezarona a querer estar forrados de pasta.

—Entonces era la falta de playa, ¿qué queja tiene del actual Madrid?

—Pues cuál voy a tener, ¡la misma! En realidad yo no me quejaba de los inconveniente de Madrid, yo pienso que es la mejor ciudad del mundo donde vivir. Soy gallego y me encanta ir a mi tierra, cuando voy al Caribe pienso que debí tener antepasados que vivieron allí porque en una playa paradisíaca cualquiera se siente como en casa. Pero mi Madrid es mi Madrid, no hay nada como sus calles y sus gentes. Lo único es que cuando llega el verano hay que salir pitando, ¡jaja!.

—¿Cuáles son sus próximos planes?

—Presentar nuestro nuevo disco (que contiene un remake de su single de oro), reventar cada fiesta a la que vayamos. Somos un grupo especialista en fiestas de pueblos, si nos llamas, tienes una juerga divertidísima garantizada.